Llevábamos mucho tiempo sin saber nada del Marsupilami, y las nuevas aventuras de Spirou y Fantasio se iban sucediendo, una tras otra, sin que la adorable criatura de las selvas de Palombia asomase la nariz. Sorprendente. Incluso al malvado Zorglub se le regaló un spin-off, una colección propia junto a su hija, y al Marsupilami ni se le mencionaba. Por fin Yoann y Fabien Vehlmann nos explicaran los motivos de esta larga e inexplicable ausencia, así como las aventuras que viviran nuestros héroes para rescatar a su viejo amigo del olvido.

Spirou y Fantasio descubren una foto donde aparecen cargando una jaula con un marsupilami dentro. ¡Pero ellos no recuerdan nada! Pronto verán que Zantafio, primo malvado de Fantasio, está metido en el ajo.

Las aventuras de Spirou y Fantasio fueron creadas originalmente por Robert Velter ‘Rob-Vel’ para la revista de Jean Dupuis «Le Journal de Spirou» en 1938, y es uno de los clásicos eternos e imprescindibles del cómic europeo. Mucho tiene que ver en ello el relevo generacional ininterrumpido de autores de gran nivel que han trabajado en sus aventuras, así como en los hors-série (los spin-off), como Jijé, Franquin, Janry y Tome, Fournier, Lewis Trondheim, Émile Bravo, Olivier Schwartz, Yves Chaland, José Luis Munuera, Jean-David Morvan, Yoann o Fabien Velhman, entre otros. Un total de más de sesenta álbumes publicados realizados por casi treinta autores distintos, entre dibujantes y guionistas que, en su mayoría y afortunadamente, han ido llegando a nuestro país y en nuestro idioma. Hoy en día, y desde hace ya trece años, de la mano de Dib·buks.

El Marsupilami, el adorable personaje secundario de las aventuras de Spirou y Fantasio, debutó en el año 1952, en el álbum «Spirou y los herederos«, y desde su primera aparición recibió una gran acogida por parte de los lectores, se convirtió en un amigo inseparable de los protagonistas y personaje recurrente en la serie. El responsable de su creación fue el belga André Franquin, maestro y referente máximo de la llamada ‘École de Marcinelle‘ de bande dessinée francobelga, que durante su etapa en la cabecera transformó la serie al convertir las aventuras de Spirou y Fantasio en historias largas con argumentos muy elaborados, y por crear un gran número de carismáticos personajes secundarios como el Conde de Champignac, el Alcalde, el aspirante a dictador Zantafio, el malvado Zorglub, y la periodista Seccotine, entre otros.
Tras la marcha de André Franquin de la revista «Spirou«, el Marsupilami se fue con él (pues se quedó con los derechos del personaje), y el encantador marsupial de cola larga no volvió a aparecer (ni a ser mencionado) en los números posteriores, desarrollados ya por otros autores. Luego obtuvo su propia serie, escrita por Greg y Yann, y dibujada por Batem, desde finales de los años ochenta y hasta sumar más de treinta álbumes.
La larga ausencia del Marsupilami en las aventuras de Spirou y Fantasio ha llegado, ya era hora, a su fin.

«La furia del marsupilami» («La colère du Marsupilami«) de Yoann y Fabien Velhman, con los colores de Laurence Croix, es la 55a aventura de Spirou y Fantasio, que permanecía aún inédito en nuestro país. Es el quinto álbum escrito por Vehlmann y dibujado por Yoann, tras «La amenaza de los zorketes«, «La cara oculta de Z«, «La trampa viperina» y «Un botones en Sniper Alley«, que tomaron el relevo del guionista Jean-David Morvan y el dibujante murciano José Luis Munuera. El guionista es toda una institución de BD actual, un Fabien Vehlmann que se inició en el mundo del cómic en 1996, para entrar a trabajar en la revista francesa «Spirou» en 1998 donde conoció al dibujante Denis Bodart, con el que empezaría la magnífica serie «Green Manor» que ya reseñamos con efusividad en esta misma página hace tiempo. Después vendría la serie humorístico-filosófica «Samedi et Dimanche» con el dibujo de Gwen, el siniestro «El marqués de Anaon» con el dibujante Mathieu Bonhomme, «Les cinq conteurs de Bagdad» con Frantz Duchazeau, «Siete Psicópatas» con el dibujante británico Sean Phillips, la renombrada «Solos» con Bruno Gazzotti, la erótica «L’Herbier sauvage«, o la ciencia-ficción de «IAN» con Ralph Meyer, entre muchos otros.
En «La furia del marsupilami» Fabien Vehlmann nos cuenta como Spirou y Fantasio descubren una foto del Marsupilami, pero no recuerdan nada acerca de él. Peor todavía: cada vez que Spirou saca el tema a colación, sus amigos reaccionan enfadados. El botones del Hotel Moustic comienza a sospechar que alguien ha manipulado su memoria y ha eliminado al querido animal de sus recuerdos. Y para desentrañar el misterio viajarán primero hasta la gélida Canada y, luego, a la profunda, exótica y hostil selva de Palombia de donde es originario el Marsupilami.

Recuperar al olvidado Marsupilami era una tarea más díficil de lo que parece para Yoann y Vehlmann, pues el personaje era una creación original del maestro André Franquin y el listón estaba muy, muy alto, pero superan la prueba con nota. Este homenaje respetuoso al padre no solo recupera al Marsupilami, y nos ofrece una explicación razonable para su ausencia, sinó también otros personajes, lugares y guiños del pasado, de títulos que ya son clásicos del BD, y gracias al estilo fresco y dinámico de Yoann Chivard y el ritmo trepidante que imprime Fabien Velhman a la historia, con las habituales dosis de aventura, acción y humor que son sello de identidad de esta saga imprescindible y ya venerable, consigue que este álbum esté a la altura de sus predecesores y mantenga inalterado el espíritu original de la colección regular. En conclusión, «La furia del marsupilami» es una montaña rusa de diversión, emoción y carcajadas, como se supone que tienen que ser los cómics de Spirou y Fantasio.

La furia del marsupilami.
Dibujo: Yoann
Guión: Fabien Vehlmann
Color: Laurence Croix
ISBN: 978-84-17294-64-9
Formato: 22x30cm. Cartoné. Color
Páginas: 64
Precio: 13,50 euros