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Stephen King es el maestro de la literatura de terror y suspense, adjetivo que se ha ganado con todo merecimiento por constancia en el género. Tiene una legión de seguidores fieles que esperan con impaciencia cada nuevo título, que llegan de forma constante, año tras año, por su enorme capacidad de trabajo y su imaginación desbordante. Aunque muchos eruditos estirados consideran que su obra está formada por novelas baratas de consumo rápido tipo pulp, de poca calidad, repetitivas, de consumo rápido y construidas siempre sobre los mismos mimbres, pero algunas de estas novelas son clásicos de la literatura contemporánea, como «El Resplandor«, «IT«, «Misery» o «22/11/63«. Y no solo eso: quizás haber recibido el National Book Award, por su trayectoria y contribución a las letras americanas, confirme que hay mucho talento detrás de sus páginas de lectura compulsiva y que sus numerosas adaptaciones cinematográficas («El Resplandor«, «La Niebla«, «Misery«, «Carrie«, «Christine«, «Cadena perpetua«, «La Milla Verde«, «IT«,… hasta sumar más de cincuenta) y televisivas («Salem’s Lot«, «La Zona Muerta«, «La Cúpula«,…), de gran éxito la mayoría, constatan que Stephen King es mucho más que un superventas sinó que se puede considerar un icono de la cultura de la segunda mitad del siglo XX. Además no se puede negar que, pese su prolífica obra, el gran maestro de la narrativa oscura aún es capaz de sorprendernos y de dar una vuelta de tuerca más, un giro argumental sorprendente, un final inesperado. Incluso se le ha llegado a considerar un candidato al Premio Nobel de literatura.

En el año 2009 publicaba «La Cúpula» («Under the Dome«) que, como no podía ser de otra manera, sorprendía a los lectores desde la primera página hasta la última. La novela nos trasladaba hasta la pequeña ciudad de Chester’s Mill, un día cualquiera del mes de octubre, cuando de repente sucedía algo extraordinario: los pájaros y una avioneta se estrellaban contra una pared invisible en lo alto del cielo. De repente, toda la ciudad se descubría rodeada por un muro invisible e infranqueable, una cúpula cristalina e inquebrantable que se elevaba desde la tierra y envolvía Chester’s Mill por entero. Nadie, ni dentro ni fuera de la ciudad sitiada, encontraba una explicación para este fenómeno paranormal. Las fuerzas militares intentaban penetrar esa impenetrable pared con misiles, pero la cúpula no sufría daño alguno. Dentro, el aire se iba volviendo irrespirable y la comida, la electricidad y el agua escaseaban, los niños comenzaban a tener premoniciones escalofriantes, desaparecían las buenas costumbres y el buen trato y, como suele pasar en las novelas de Stephen King en la que un grupo de personas se ven sometidas a un encierro involuntario que pone su capacidad al límite («La Niebla«), unos cuantos desalmados aprovechaban el miedo para imponen su poder. Por fortuna quedaban también unos pocos hombres honestos para hacer frente al caos: por un lado Dale, veterano de la guerra de Irak, ha de regresar a Chester’s Mill, el lugar que tanto deseaba abandonar, pues el ejército ha decidido ponerle a cargo de la situación, pero Big Jim Rennie, el hombre que tiene un pie en todos los negocios sucios de la ciudad, no está de acuerdo: la cúpula podría ser la respuesta a sus plegarias.

En «La Cúpula» Stephen King recupera el tradicional pueblo de Maine sitiado por un fenómeno inexplicado para mostrar, una vez más, la reacción de la sociedad ante una situación de tensión, las respuestas inhumanas de la raza humana cuando llegan al límite y se rompen las costuras del límite entre el bien y el mal. Cuando no hay la amenaza del castigo, cuando la sociedad colapsa, los malvados salen a jugar. Un hilo recurrente en su obra, pero que siempre nos ofrece desde un enfoque distinto. Curiosamente King ya intentó escribir este mismo relato en dos ocasiones en los años setenta y ochenta, bajo los títulos «Under the Dome» y «The Cannibals», pero no fue hasta casi treinta años después que el escritor de Maine consiguió cerrar la novela tal y como deseaba. «Intenté escribir esta novela hace tiempo, cuando era mucho más joven, pero sus dimensiones me superaban. Sin embargo, la idea era tan buena que nunca me abandonó del todo y de vez en cuando regresaba para decirme «escríbeme». Al final lo hice.«, explicaba Stephen King sobre este libro.

«Under the dome» se adaptó a la pequeña pantalla en forma de una serie de tres temporadas de la cadena CBS, entre 2013 y 2015.

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