En ocasiones, ciertos cómics trascienden su propio medio y se convierten en experiencias que marcan un antes y un después. Eso es exactamente lo que ocurre con «La Cosa del Pantano de Alan Moore«, cuyo primer volumen acaba de aparecer de la mano de Panini Cómics, una obra que revitalizó a un personaje olvidado y lo elevó a la categoría de mito moderno. Con una mezcla única de horror, poesía y reflexión filosófica, esta saga no solo redefinió al monstruo del pantano, sino también los límites del cómic como forma de arte. ¡Veamos que nos depara esta obra maestra!
Antes de dejar huella con Watchmen, un revolucionario escritor inglés debutó en el mercado estadounidense en 1983 con la revitalización del horror cósmico y de un icono del cómic junto a un trio de rompedores artistas estadounidenses. Al final de su etapa cuatro años después, La Cosa del Pantano de Alan Moore, Stephen R. Bissette, John Totleben y Rick Veitch era universalmente reconocido como uno de los títulos que definieron una nueva era de complejidad y profundidad en la narrativa del cómic, y aún hoy sigue siendo una de las mayores obras maestras del medio.En los años ochenta, cuando el cómic norteamericano aún vivía encadenado a fórmulas gastadas y a un mercado que no apostaba demasiado por la experimentación, apareció un barbudo británico dispuesto a sacudirlo todo desde las entrañas del pantano. Alan Moore tomó un personaje que, con suerte, se mantenía en las listas como rareza de serie B y lo convirtió en una obra que, décadas después, sigue leyéndose con la fuerza de lo inevitable. «La Cosa del Pantano» no solo es un cómic de terror y fantasía: es un tratado lírico sobre la identidad, la naturaleza y lo que significa ser humano… aunque el protagonista ya no lo sea del todo.
Lo primero que deslumbra en esta etapa es la osadía con la que Alan Moore redefine la esencia del personaje. Hasta entonces, Alec Holland era un científico convertido en monstruo vegetal por accidente. El Bardo de Northhampton lo desarma con una jugada brutal: Holland no sobrevivió, murió en aquella explosión, y lo que creemos que es él no es más que un organismo vegetal que absorbió sus recuerdos y emociones. Un híbrido imposible, una criatura que piensa ser humano sin serlo jamás. Esa revelación no es un simple «giro de guion»: es el corazón filosófico de la serie. Desde ese momento, la Cosa del Pantano se convierte en metáfora viviente de nuestra desconexión con la naturaleza y de lo frágil que es la frontera entre lo humano y lo monstruoso.
Pero sería injusto reducirlo todo a la gran idea. Lo que hace Alan Moore es escribir con un lirismo casi poético en un medio que, en ese entonces, rara vez se permitía tanto vuelo. Hay páginas que parecen salidas de un poema de Blake o de un cuento de horror gótico, donde las palabras se deslizan como raíces en la tierra y el arte de Stephen Bissette y John Totleben (con Rick Veitch echando una mano a veces) se encarga de darles cuerpo, humedad, texturas. Leer estas historias es como hundirse en un pantano real: uno siente el barro, el musgo, la podredumbre… y al mismo tiempo, algo profundamente bello. ¡Electrizante!
La entrada de Alan Moore en «La Cosa del Pantano» la hace con el tren en marcha, en el número 20 de la colección (aquí se recopilan «The Saga of the Swamp Thing #20-34» y «Swamp Thing Annual #2«). Los diecinueve números anteriores merecen ser rescatados, claro que sí, pero no son lo mismo. El guionista británico releva a Martin Pasko, que estaba elaborando un relato de terror y persecución lleno de seres monstruosos y acción. El barbudo inglés, como no podía hacer de otra manera, cerró las tramas pendientes y mató a La Criatura, para empezar de nuevo con su plan, muy pendiente de Abigail Arcane/Cable como otra pieza fundamental de esta serie.
La colección que Panini Cómics pone en nuestras manos, que se basa en el «Absolute Swamp Thing Vol. 1 HC» de los USA, rescata este momento histórico con un cuidado digno de celebración. Es el tipo de tomo que no solo apetece leer, sino también tener en la estantería como una pieza de museo. Porque lo que se recoge aquí no es un cómic más: es el inicio de una transformación cultural que pavimentó el camino para Vertigo, para Neil Gaiman con su «Sandman«, para Grant Morrison con «Animal Man» y para toda esa generación de autores británicos que invadieron el cómic americano con ideas frescas, oscuras y radicales.
Y si todo esto suena muy serio, no olvidemos que Alan Moore también escribe puro horror. Hay pasajes que parecen sacados de una pesadilla febril: demonios que guían al protagonista al infierno, cadáveres que se retuercen, experimentos que rozan lo grotesco. Es un cómic que no teme ser perturbador, que juega con lo asqueroso y lo inquietante, pero siempre con un propósito. El terror aquí no es gratuito: es una herramienta para hablar de corrupción, de ambición, de lo que ocurre cuando los humanos juegan a ser dioses y la naturaleza responde con furia. Hay momentos que se quedan en la retina, como ese de Arcano en el cuerpo de Matt y su frase: «Solo di tío«.
Otro de los logros de esta etapa es cómo Moore se atreve a colocar personajes secundarios en el centro del escenario. Villanos olvidados como Jason Woodrue, el Hombre Florónico, (que se lo digan a Hiedra Venenosa si lo recuerda o no) alcanzan aquí un nivel casi mítico, convertidos en antagonistas complejos que funcionan como espejos del protagonista. Su protagonismo en la mítica «Lección de Anatomía«es clave en su historia. Y claro, no podemos pasar por alto que es en estas páginas donde aparece, por primera vez, un tal John Constantine (lo veremos en el próximo tomo). También hay cameos de la parte más oscura del Universo DC, como Etrigan, Deadman o Espectro con un fin de fiesta que sucede en el impresionante Annual aquí incluido. ¡Un descenso a los infiernos literal!
Lo más fascinante, quizás, es cómo este cómic dialoga con problemas que hoy son más urgentes que nunca. Alan Moore escribió en los ochenta sobre el maltrato a la naturaleza, sobre lo inevitable de una respuesta violenta de la Tierra frente al abuso humano. En pleno siglo XXI, esas páginas resuenan como una advertencia. La Cosa del Pantano no solo lucha contra monstruos sobrenaturales: lucha contra la arrogancia de la humanidad, contra la desconexión entre progreso y responsabilidad. Es, sin proponérselo, un manifiesto ecológico adelantado a su tiempo. A colación de esto hay número que puede considerarse fill in que dibuja Shaw McManus que es una maravilla, protagonizado por un extraterrestres que homenajean a «Pogo«, el fabuloso cómic de Walt Kelly, que nos tocará la patata.
Y si todo esto suena demasiado denso, basta decir que también es una lectura hipnótica, que engancha desde la primera viñeta. Alan Moore equilibra filosofía y acción, horror y ternura. Porque sí, entre tanta oscuridad, también hay espacio para lo íntimo, para una relación de amor imposible que resulta tan extraña como conmovedora. El monstruo que sueña con ser humano, la mujer que lo ve más allá de su apariencia, y ese pantano que se convierte en un escenario tanto de terror como de belleza. Pero todo no es horror, y el tomo se cierra con la magistral Rito de Primavera, un canto al amor y a la esperanza.
Panini Cómics acierta al recuperar esta obra en un formato que hace justicia al legado. Es de esos tomos que uno abre y siente que está tocando un pedazo de historia del cómic. Esta serie ha aparecido infinidad de veces desde aquella primera vez, en grapa y a cachos (se comieron algunos números), en Ediciones Zinco. Los amantes de los puzzles disfrutamos cubriendo huecos hasta completar el mosaico. Luego Planeta lanzó una serie en tapilla blanda y ECC Ediciones ni se sabe, entre colecionable y tomo, siendo una de las últimas publicaciones un tochal integral de un millar de páginas. Por fin, podemos disfrutar de «La Cosa del Pantano» en una edición como se merece. Papel mate, color original, tapa dura y extras para parar un tren, tal y como viene en el mencionado «Absolute Swamp Thing Vol. 1 HC«. El extenso texto de Stephen R. Bissette contando los pormenores de la creación del serial acompaña a una gran cantidad de material gráfico que es, simplemente, una maravilla.
«La Cosa del Pantano de Alan Moore #1» es, en definitiva, una experiencia total: terrorífica, poética, política, ecológica, romántica. Un cómic que redefinió a un personaje olvidado y, de paso, redefinió también lo que los cómics podían ser. Es uno de esos libros que justifican por sí solos la idea de que el noveno arte es, en efecto, arte con mayúsculas. Quien se adentre en sus páginas difícilmente saldrá intacto: el pantano te atrapa, te envuelve, y algo de verde se queda en tu piel incluso después de cerrar el tomo. Muy MUY muy recomendable. Si no lo has leído nunca, ¿a qué esperas?
La Cosa del Pantano de Alan Moore #1
Autores: Stephen R. Bissette, Dan Day, Alan Moore, Shawn McManus, Rick Veitch, John Totleben
Fecha de publicación: Agosto de 2025
Edición original: The Saga of the Swamp Thing #20-34 y Swamp Thing Annual #2
ISBN: 9791370131555
Formato: 17x26cm. Cartoné. Color
Páginas: 448
Precio: 50,00 euros











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal