¡Por fin llega al formato rústica limitado uno de los grandes clásicos olvidados del terror marvelita! «El Monstruo de Frankenstein #1» resucita en Panini Cómics para ofrecernos una mezcla irresistible de horror gótico, aventuras pulp y drama existencial, con autores de mucho relumbrón. Una joya setentera que devuelve al monstruo más trágico de la literatura al lugar que se merece: el de leyenda.

El Monstruo de Frankenstein #1El primero de dos volúmenes que recopilan la trayectoria del legendario monstruo de Frankenstein a lo largo del Universo Marvel. Una odisea que comienza con la adaptación de la novela de Mary Shelley y conduce a la criatura a lo largo de las olas del tiempo, hasta la actualidad. ¡Terror al estilo Marvel! Una recopilación impresionante, con la trayectoria del legendario monstruo de Frankenstein a lo largo del Universo Marvel. Una odisea que le colocará frente a amenazas como Drácula, el Hombre Lobo y mucho más.

Con el auge del terror en los años setenta y la entrada triunfal de figuras como Drácula y el Hombre Lobo en el Universo Marvel, era solo cuestión de tiempo que la editorial recuperara a otro pilar del horror gótico: El Monstruo de Frankenstein. Este primer volumen del monstruo de Frankenstein, publicado ahora por Panini Cómics dentro de la cuidada línea Marvel Limited Edition en rústica numerada, recopila la serie original desde sus comienzos en 1973 hasta su evolución en forma de serial en blanco y negro en las páginas del magazine «Monsters Unleashed«. En este tomo se cruzan la fidelidad literaria con el delirio superheroico, el melodrama de la criatura incomprendida con el espectáculo pulp, y todo ello ilustrado por autores del calibre de Mike Ploog, John Buscema y Val Mayerik. Una lectura irregular pero fascinante, que permite ver cómo Marvel intentó reconciliar el mito literario con su necesidad de integrarlo en un mundo compartido de monstruos y superhéroes.

Antes de entrar en materia comiquera, conviene recordar que el Monstruo de Frankenstein que creó Mary Shelley en 1818 dista mucho del zombi tropezante de Hollywood. Su criatura no era muda ni estúpida, sino un ser con una intensa vida interior, trágico, reflexivo y enormemente articulado en sus pensamientos. Si bien su aspecto lo condenaba al rechazo, el horror no provenía tanto de su monstruosidad física como de su aislamiento emocional. Ese enfoque más psicológico y humanista es el que Gary Friedrich intenta retomar en los tres primeros números de la serie, que adaptan la novela original mediante una estructura de flashbacks narrados por un descendiente del doctor Victor Frankenstein. El recurso funciona razonablemente bien y permite anclar el personaje en la tradición literaria antes de sumergirlo en los derroteros más libres de la Marvel setentera.

En esa primera adaptación, Mike Ploog brilla con un estilo muy atmosférico, deudor del horror clásico pero dotado de un dinamismo narrativo propio del cómic superheroico. Me encanta su estilo, perfecto para las publicaciones de la editorial Warren. Gary Friedrich también se esfuerza por respetar el tono de Mary Shelley, dando voz al Monstruo e incluyendo su dilema existencial y su búsqueda de redención. Sin embargo, esta fidelidad dura poco: a partir del cuarto número, la colección toma caminos más libres, explorando aventuras autoconclusivas ambientadas en diferentes épocas y lugares. Aquí comienza una montaña rusa creativa. Hay relatos curiosos —como un episodio con tribus en conflicto o un encuentro con una mujer lobo—, pero también otros que caen en el absurdo, como un castillo con monstruos sin cerebro o una historia de vampiros en un campamento gitano.

El primer gran giro forzado llega con el cruce con Drácula. La excusa argumental para el enfrentamiento entre los dos colosos del terror es endeble, y más allá del impacto visual, el episodio no aporta gran cosa a la evolución del personaje. Coincide además con un cambio notable: el Monstruo deja de hablar, un giro que parece más interesado en recuperar la iconografía cinematográfica del Frankenstein mudo y torpe que en continuar con el retrato más complejo del inicio. Esta decisión fragmenta la coherencia del personaje y lo reduce a una figura más genérica.

En lo artístico, la marcha de Mike Ploog se suple con la entrada de John Buscema, una leyenda de la casa, aunque las tintas de John Verpoorten no le hacen precisamente justicia. Más tarde, Bob Brown sustituye a Buscema, certificando la inestabilidad gráfica de la serie. Pese a ello, los lápices mantienen un nivel aceptable, y es justo decir que incluso los episodios menos inspirados gozan de una ambientación oscura y cuidada.

Traspasada la segunda mitad del tomo damos paso al serial en blanco y negro de «Monsters Unleashed», que se incorpora aquí como un bloque coherente. Esta revista en blanco y negro fue publicada por La Casa de las Ideas entre 1973 y 1975, aprovechando el boom de los magazines de terror. Tal como hizo en el Limited en cartoné, Panini Cómics ha acertado en incluir estas historias que muestran el desarrollo del personaje sin saltos. Como es habitual en esta revista sin Comics Code el tono se vuelve algo más adulto, y aunque el Monstruo sigue mudo al principio, la narración se centra en su trágico periplo por un mundo que no lo acepta, destacando el trabajo de Doug Moench y Val Mayerik. Resulta entretenido, pero poco más.

La publicación en Marvel Limited Edition —ahora en tapa blanda, formato rústico con solapas— resulta especialmente adecuada para este tipo de material. Panini Cómics acierta al agrupar toda esta etapa, tanto en color como en blanco y negro, en un solo volumen, facilitando la lectura continua y ofreciendo un testimonio de una época en la que Marvel se permitía experimentar con personajes literarios dentro de su universo. Aunque esta línea solía apostar por ediciones en tapa dura y tiradas limitadas, su adaptación al rústico con el mismo mimo editorial la hace más accesible sin renunciar al espíritu de colección. El diseño, el papel y los materiales mantienen un estándar alto, y la selección de contenidos —hasta el número 12 de la serie regular y todo el serial de «Monsters Unleashed«— tiene un sentido claro y agradecido. Por desgracias, la sección de extras es muy concisa, con alguna ilustración y portadas, apenas hay espacio para mucho. El tomo se completa con un texto de Eduardo de Salazar, colaborador de la editorial.

En conjunto, «El Monstruo de Frankenstein #1» es un ejemplo perfecto del cómic Marvel de la época: osado, algo caótico, con momentos brillantes y otros olvidables, pero siempre movido por una voluntad genuina de reinterpretar los mitos clásicos bajo una lente contemporánea. Si uno acepta sus inconsistencias y se entrega a sus atmósferas góticas, esta es una lectura que, como el propio Monstruo, se hace entrañable en su rareza. Y lo mejor: esto solo es el primer volumen.

El Monstruo de Frankenstein #1
Autores: Gary Friedrich, Doug Moench, Mike Ploog, John Buscema y otros
Edición original: Frankenstein #1-12 y Monsters Unleashed! #4-7
Formato: 17×26cm. Rústica. Color.
Páginas. 296
Precio: 22 euros