Cuando Random anunció la creación de la colección Fantascy pensé que, vale, que era una noticia genial, pero me chocaba ver el nombre de Concepción Perea por ahí. Sospeché (¡malpensado de mí!) que “La Corte de los Espejos” se había colado entre los lanzamientos iniciales por aquello de demostrar que también se apostaba por la fantasía española… ¡¡cómo me equivocaba!! “La Corte de los Espejos” es, por derecho propio, un libro que merece estar en todas las estanterías y uno de los títulos del año.

De la mejor fantasía española.

La Corte de los Espejos
Autor: Concepción Perea
Páginas: 672
Publicación: junio 2013
Sello: Fantascy
Precio: 19,90 euros

La Corte de los Espejos es la capital y el corazón de TerraLinde, un reino donde las hadas no creen que los humanos existan, una vieja ciudad que fue decisiva durante la Guerra de la Reina Durmiente. Han pasado años desde que ese cruento conflicto dejó tras de sí una paz delicada, una larga lista de rencores y un trono inestable. Una guerra que aún divide a los aen sidhe, los orgullosos gobernantes, y a los gentiles, hadas sin títulos ni privilegios. En esta ciudad viven Nicasia, una knocker del gremio de ingenieros, y Dujal, un phoka demasiado aficionado al riesgo. Ambos llevan años enzarzados en un particular pulso de poder que no acaba de resolverse y en el que Marsias, un apacible sátiro dueño de un burdel, trata de mediar como puede.

Un terrible crimen los obligará a unirse en un frente común para encontrar a los culpables. Juntos emprenderán una investigación que los llevará desde los bosques de los centauros hasta las montañas de TocaEstrellas, habitadas por los feroces goblins.
Siempre perseguidos por la larga sombra de la misteriosa Dama RecorreTúneles y los bien guardados  secretos de Nicasia.

Concepción Perea nos presenta, en La Corte de los Espejos, una fábula que nos suena por aquello de que hay una Reina Benévola y una Bruja ¿Malvada?, entre ambas gobiernan a las hadas (palabra que engloba todo tipo de razas que no sea la humana. que ni siquiera aparecen en el libro) e intentan hacerlo con justicia y amor, aunque tan sólo Silvania, la Reina Durmiente, es querida y amada por su pueblo, la Dama RecorreTúneles no obstante, nuestra Bruja Malvada, es temida y odiada… a pesar de tener un gran corazón y de que sólo la mueva el bien de sus súbditos. Así que, olvidaos de Silvania, con la Dama RecorreTúneles/Nicasia tenemos más que suficiente para disfrutar y dejarnos hechizar por un libro en el que se le da la vuelta a los tópicos de los cuentos de hadas de una forma prácticamente magistral. Nunca he amado más a la Bruja Malvada, ni siquiera cuando la interpretaba Charlize Theron (ya me entendéis).

La fuerza de La Corte de los Espejos no está sólo en sus personajes (me encantan también Duján, Marsias, DamaMirlo, etc), sino también en la rica ambientación. Para que os hagáis una idea, el lector se siente como Dorothy al llegar a Oz, todo es nuevo, espectacular y poblado de jugosos e interesantes personajes. Además, la idea de que no aparezcan humanos en el libro, salvo como una leyenda, me parece un golpe de genio que, además, contribuye a aportar un mensaje: lo único que importa es el amor, no la raza de cada personaje [aunque los elfos son peores que los goblins, la mayoría (sí, parece que Concepción le tiene algo de tirria a los elfos, ¿por qué será?)]. Un gran mensaje, la verdad.

En cuanto a la trama, pues estamos ante una elaborada historia que comienza de la forma más amena y divertida posible, con un Dujal desatado, para ir complicándose a pasos agigantados, y es que esta es La Corte de los Espejos, y habiendo elfos de por medio os imaginaréis que las conspiraciones políticas y puñaladas están a la orden del día, ¿verdad? Pues imaginad cómo se complica la trama cuando Nicasia y Dujan, principalmente, comienzan a desentrañar las conspiraciones élficas… Habrá acción, habrá humor, habrá romance, pero es lo de menos, lo importante son los personajes y sus relaciones y, especialmente, las conspiraciones que se tejen en una Corte tan importante. Y eso por no hablar de la “historia pasada”, pocos libros piden tan a fritos una precuela como este.

Me ha encantado este libro, de hecho tengo que reconocer que al principio era un incrédulo, ¡si hasta pedí copia de prensa de Embassytown antes que de La Corte de los Espejos! (lo digo porque llevo un tiempo más enganchado a la fantasía que a la ci-fi, pero me dejé llevar por los prejuicios), no tenía demasiada fe en este libro y no sabéis cuánto me equivocaba. Tan sólo hice una cosa bien: comprar el ebook de La Corte de los Espejos aprovechando la oferta de sus ebooks (por 4,24 euros es un señor ofertón vista la calidad del libro)… pero tras la lectura del ebook me arrepiento, y mucho, de no tenerlo en papel, es un libro que me encantaría que me firmase su autora, un libro que quiero releer y un libro que te deja con la boca abierta esperando su continuación.

Eso sí, quiero dar un tirón de orejas a los responsables de la edición digital, y es que uno de los capítulos finales tiene mal la codificación española, es decir, las tildes, ñs, etc, salen mal. Espero que lo corrijan pronto, aunque tan sólo afecta a unas 6/7 páginas. Dicho y hecho, nos pusimos en contacto con los chicos de Fantascy y de un día para otro han corregido el error del ebook, por lo que ahora se convierte en una alternativa excelente. Eso sí, yo me arrepiento de no tenerlo en papel, es un libro que me encantaría tener firmado. Y, por otra parte, hay que felicitar a los chicos de Fantascy por la celeridad y buena disposición que han demostrado a la hora de corregir un error, esta es una de las grandes ventajas de los libros electrónicos y da gusto ver cómo hay editoriales que se lo toman muy en serio.

En definitiva, La Corte de los Espejos es una maravilla que no quería que acabara, una fábula maravillosa. Sinceramente espero que la etiqueta de fantasía no lastre sus ventas, un libro así merece llegar al gran público para ayudarles a encontrar un poquito más de luz. Estoy deseando volver a La Corte de los Espejos y suspiro porque Concepción Perea se de prisa con la continuación.