¿Hay algo que dé más terror que dar con tus huesos en un gulag? Posiblemente sí, y es que te aceche una criatura horripilante en ese frío sitio. Esta agonizante situación la encontramos en «La carretera de los huesos«, una obra publicada por Editorial Hidra.
En 1953, el gulag siberiano de Kolyma es el infierno en la Tierra, por eso Román Morozov no se lo piensa dos veces en cuanto ve una oportunidad de escapar. Pero incluso si consiguen salir del gulag, Román y sus dos compañeros de fuga tienen por delante miles de kilómetros de tundra helada. Con la ayuda de un misterioso ser salido de los cuentos de hadas de su infancia, quizá Román tenga una oportunidad de sobrevivir y ser libre… ¿o quizá ese ser tan solo es el fruto de las brutales circunstancias que poco a poco lo están volviendo loco?
«La carretera de los huesos» es una novela gráfica autoconclusiva que contiene las cuatro grapas americanas publicadas por IDW de las que consta la serie. Está encuadrada en la colección Eclipse de Editorial Hidra, cuyo denominador común son las historias de terror en tomos integrales en tapa dura.
Editorial Hidra publicita este cómic como una de las lecturas más escalofriantes del último año, aclamada por crítica y público en Estados Unidos. Cuenta con guion de Rich Douek, un autor que actualmente ha trabajado en DC Comics con «Superman: Red and Blue». Sus obras anteriores incluyen incursiones en el universo de las Tortugas Ninja y series limitadas como «Gutter magic», «Sea of Sorrows» y «Scam», entre otras, inéditas en nuestro país. La parte gráfica corresponde a Alex Cormack, quien colaboró con Douek en «Oxymoron». Son dos autores bastante desconocidos para el público español, por lo que La carretera de los huesos es un buen punto de partida para conocerlos.
Rich Douek nos confiesa ser medio ruso en el extracto de un ensayo publicado originalmente en Paste, y que podemos encontrar como epílogo en el tomo. Y que «La carretera de los huesos» no es la recreación de algo con lo que tenga relación directa. Es la primera aproximación de este autor al género de terror, con el que no estaba nada familiarizada, y según nos dice le sorprendió conforme iba escribiendo el relato. Aunque es una obra de ficción, hay muchas cosas en esta obra que están basadas en la atroz realidad de los gulag.
Los gulag, eran campos de trabajos forzados. Una especie de prisiones en mitad de la nada, en lugares donde el frío era extremo. Aunque los campos de trabajos forzados operaron en Rusia antes de esa fecha y del establecimiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el Gulag fue oficialmente creado el 25 de abril de 1930 y disuelto el 13 de enero de 1960. Nuestra historia se ambienta a partir 1950, en Kolyma, URSS. Ese gulag siberiano es el infierno en la Tierra, tanto por las condiciones climatológicas como por la brutalidad de sus guardianes, Roman Morozov, condenado por difamar al camarada Stalin (¡por contar un chiste en una fiesta!) sufre en su carne interrogatorios extremos.
Roman guarda comida para alimentar a un domovoi. En el folclore eslavo es la deidad del hogar, que cuida de la vida de toda la familia que habita en la casa. Según dibujos y grabados, el aspecto de este ser es terrorífico. El ilustrador Alex Cormack no se queda atrás en crear un aspecto, escondido entre las sombras, verdaderamente perturbador. Pasa un tiempo, y Roman decide huir de ese lugar, junto a dos compañeros fugitivos. Entre ellos y la libertad, hay cientos de kilómetros de tundra helada. Durante esta travesía deberán sobrevivir a cualquier precio.
La intriga da paso a la angustia, y a nuestra memoria vienen imágenes de historias de supervivencia que han quedado registradas en los anales como la de la del accidente del avión 571 en los Andes (retratado en la película «¡Viven!«) o la de la expedición marítima atrapada en el Ártico (vista en la teleserie «The terror«). La traición y el canibalismo van unidas de la mano en estas condiciones tan extremas, en las que la mente humana se extravía, y no sabemos si es el domovoi o el mismo hombre el que ataca.
«La carretera de los huesos» nos duelve un gran trabajo de ambientación. Aunque veamos grandes esplanadas heladas, la sensación de agobio y claustrofobia es la misma que padecíamos dentro del gulag. No hay escapatoria, aunque se consiga llegar al final del camino.
El título del cómic hace referencia a los huesos de los que fallecían excavando las carreteras en la estepa rusa y que servían de pavimento, pues excavar nuevos hoyos era demasiado esfuerzo. Esta misma idea se ha trasladado a las viñetas, siendo la fatalidad la que sobrevuela a los protagonistas en todo momento, conocedores de que sus huesos acabarán sobre la nieve.
El tomo que publica Editorial Hidra se completa con portadas y algún pin-up. Una novela gráfica que gustará a los amantes de las historias terroríficas.
La carretera de los huesos
Autor: Rich Douek y Alex Cormack
Colección: Eclipse
ISBN: 978-84-18359-77-4
Formato: Tapa dura
Páginas: 128
Precio: 17,50 euros











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal