Hace unos días reseñamos en esta misma página «El hombre que ríe«, una de las mejores historias acerca del origen del Joker y, junto a «La broma asesina«, uno de los más destacados acercamientos al personaje. Pero no debemos olvidar que hay una visión mucho más sucia, dura y seca al villano de la risa perpétua, un viaje oscuro y terrible al alma del antagonista del eterno Batman, que también nos ha dejado huella: «Joker» de Lee Bermejo y Brian Azzarello.

cubierta_joker_deluxe_FINAL.inddEmpeñado en labrarse una reputación dentro del crimen organizado de Gotham City, Johnny Frost se presenta voluntario para recoger al Joker, a punto de concluir su internamiento en el Hospital Psiquiátrico de Arkham. Rencoroso, vengativo y desbocado, el Príncipe Payaso del Crimen desata una oleada de violencia y destrucción orientada a un único objetivo: recuperar el trono usurpado durante su ausencia.

Ver al Joker desde los ojos de uno de sus secuaces es la herramienta elegida por el guionista Brian Azzarello para ofrecernos un nuevo acercamiento a un personaje al que todos ya conocemos. Un villano despreciable, astuto y descabellado. Un sádico, un asesino y un terrorista que, a nuestro pesar, resulta hasta encantador para el público morboso. Su obra criminal, retorcidos planes cargados de sentido del humor macabro, negro, prosaico y sumamente cruel, tienen un toque de genialidad. La firma de un artista del crimen enigmático y excitante. Y pese a que se pueda cuestionar moralmente el camino elegido, muchos asentimos con aprobación mientras escondemos nuestro rostro con vergüenza.

El primer Joker, creado por Jerry Robinson, Bill Finger y Bob Kane en los años cuarenta, era un villano que se enfrentaba al orden establecido, destructor de los valores de la sociedad norteamericana de la posguerra, enemigo del ‘american way of life‘ y del bienestar alcanzado tras la victoria de la Segunda Guerra Mundial. Era, en realidad, un bufón de crueldad absurda, un payaso desquiciado sin un plan establecido, pero el personaje ha ido evolucionando en paralelo a los cambios que ha ido sufriendo la sociedad occidental desde entonces. Y es al llegar a los años noventa, con el «Batman: The Killing Joke» de Alan Moore y Brian Bolland y el «Arkham Asylum: A Serious House on Serious Earth» de Grant Morrison y Dave McKean como momentos culminantes, que el Joker cambia, evoluciona, se transforma. Ya no es el egocéntrico bufón vestido de colores, sino un maníaco homicida. El Joker del siglo XXI se convierte en icono del anarquismo, de la destrucción del sistema establecido, que considera a la ciudad, la urbe, como una fuente de la maldad que debe ser erradicada. Es el Joker interpretado por Heath Ledger en la película «The Dark Knight» de Christopher Nolan, el segundo acercamiento del director norteamericano a Batman, y el Joker de este «Joker» de Brian Azzarello y Lee Bermejo publicada originalmente en 2008 por DC Comics. Este Joker de hoy alude a las necesidades de una sociedad en crisis que ha puesto en cuestión sus valores. Más demente que nunca, pero calculador y perverso, como personificación del caos. Y pese a ser un agente del caos, su causa nos seduce.

A través de los ojos de un secuaz del tres al cuarto, un tipo llamado Johnny Frost que ejercerá de chófer del villano y espectador obligado de las acciones del demente, el guionista Brian Azzarello («100 balas», «Loveless», «Hellblazer», «Superman: Por el mañana», «Caballero Oscuro III. La Raza superior»,…) y el dibujante Lee Bermejo («Batman: Fuego cruzado», «Lex Luthor», «Antes de Watchmen: Rorschach», «Suicidas»,…) aprovechan las páginas de esta novela gráfica para retratar los bajos fondos de la ciudad oscura de Gotham City y reinterpretar de forma tan sorprendente como perturbadora al enemigo por excelencia del Hombre Murciélago.
Gran parte del mérito de esta visión se debe al peculiar e inconfundible estilo de Lee Bermejo, un dibujante joven (empezó su carrera en 1998, trabajando para Image Comics en «Resident Evil») que cuenta con tantos seguidores como detractores. Sucio y detallista, casi un Francis Bacon del cómic de superhéroes, Bermejo se ha ganado un prestigio merecido adaptando primero guiones ajenos, entre ellos los de Azzarello, y luego promocionado como autor completo en obras como «Batman: Noel«, «Antes de Watchmen: Rorschach» o «Suicidas«. Pero es en las reinterpretaciones de Superman y Batman, además de sus respectivas némesis Lex Luthor («Lex Luthor: Man of Steel» en 2005) y este Joker («Joker» en 2008), que el nombre de Bermejo se hizo un hueco en el star-system del cómic de superhéroes hace una década.

En esta historia, en la que el Joker se embarca en una lucha sin cuartel contra los bajos fondos de Gotham City para recuperar la supremacía y el trono que le ha sido arrebatado durante su internamiento en Arkham, numerosos personajes habituales de las historias de Batman como Harley Quinn, Killer Croc, el Pinguino, Harvey Dent o Enigma tienen su correspondiente cameo pero, por supuesto, el Joker es el único protagonista de la función. Ni siquiera Batman le hace sombra. Y el demente payaso luce, gracias a Bermejo, el rostro de Heath Ledger, y la imagen que luce el villano es prácticamente la misma que se usó en la película «Batman: The Dark Knight» de Christopher Nolan. ¿Coincidencia? Ninguna. La película se estrenaba en julio de 2008 y esta obra llegó a las librerías en el mes de octubre de ese mismo año, aunque algunos de los dibujos de Bermejo se usaron para la promoción del film. A eso se le llama márqueting y también es hacer las cosas bien.
Pero, sin duda, si Bermejo tenía que elegir uno de los rostros del villano entre los de César Romero (en la lisérgica serie de televisión de los años sesenta), Jack Nicholson (en la versión cinematográfica de Tim Burton), el añorado Heath Ledger fallecido en 2008 (en la segunda entrega de las aventuras de Batman de Cristopher Nolan) y, muy pronto, Jared Leto (en «El Escuadrón Suicida» de David Ayer), o la imagen del actor Conrad Veidt (en una película del año 1928 basada en la novela homónima de Victor Hugo «L’homme qui rit»), no hay ninguna duda que su estilo llamaba a gritos al Joker de Ledger. De todos los rostros que ha lucido el Príncipe Payaso, el más inquietante y terrible, brutal e insensible es el de Ledger y la historia de Azzarello está hecha a medida de este Joker, el lunático caótico, en lugar del bromista y colorista que nos ofrecían las versiones de Romero o Nicholson.

Recientemente ECC Ediciones publicó una nueva edición del «Joker» de Brian Azzarello y Lee Bermejo en un formato de lujo, en una majestuosa tapa dura con una sobrecubierta transparente, una nueva portada y contraportada en blanco y negro, y numerosos extras (ilustraciones, bocetos, estudios de personajes, portadas, páginas originales, una versión de las tiras de Calvin y Hobbes de Bill Watterson con el Joker y Lex Luthor,…), que lucen, de maravilla, en cualquier estantería. Con este título la editorial El Catálogo del Cómic ha inaugurado una nueva línea que pretende recuperar algunos de los títulos de más éxito de todos los que han publicado desde el inicio de su andadura, en el año 2012, obras de referencia y clásicos modernos presentados a través de una edición ‘deluxe’ que es un placer para la vista y el tacto.
Pero, seamos honestos, en esta ocasión el formato es lo de menos. Lo que importa es que diponemos de una nueva oportunidad para lanzarnos sobre un título indispensable, no apto para todos los paladares, sobre uno de los personajes más emblemáticos de DC Comics y, en mi opinión, el mejor de los villanos de los cómics de superhéroes.

Joker. Edición Deluxe.
Autores: Brian Azzarello y Lee Bermejo
ISBN: 8416475806
Formato: 18×27,5cm. Cartoné. Color. Con funda de PVC transparente con detalles impresos a color.
Páginas: 144
Precio: 26,00 euros