En su día definimos a «Isabel: La Loba de Francia» como el modelo de referencia de un género en alza, el del cómic histórico, que ‘entretiene y enseña‘. Con él descubrimos a una reina francesa de la que sabíamos muy poco, nada en realidad, desgraciada consorte del rey de Inglaterra que se vio obligada a sacrificar su felicidad por razones de Estado, y con la segunda entrega de esta obra de Thierry y Marie Gloris y Jaime Calderón descubriremos que detrás de «la bella entre las bellas en el reino sino acaso en toda Europa» había una mujer de carácter y de armas tomar.
image1Isabel de Francia se ha convertido en poco más que en un receptáculo para la simiente de su marido, como una forma de asegurar la perduración de la estirpe de los Plantagenet en el trono de Inglaterra. Pero Isabel, hija del legendario monarca francés Felipe el Hermoso, no está dispuesta a ser humillada de esta forma, y urde una trama que cambiará para siempre la historia de Europa.
Una vez constatado el éxito, de críticas y de ventas, de su línea editorial dedicada al BD francobelga de género histórico, Yermo Ediciones publicó en noviembre del 2014 la segunda entrega de «Isabel: La loba de Francia», con el mismo equipo creativo del volúmen precedente: con el brillantísimo dibujante barcelonés Jaime Calderón encargado de la parte gráfica del álbum, el matrimonio formado por Thierry y Marie Gloris al frente del guión y Johann Corgié al color.
Editada originalmente en Francia por la editorial Delcourt como parte de la colección «Les reines de sang«, el trabajo de los Gloris en las dos entregas de «Isabel: La loba de Francia» está inspirado en las novelas «Los reyes malditos» de Maurice Druon y centrado en la figura de Isabelle de France (1295-1358), ‘Louve de France’, un personaje esencial en la turbulenta historia común de los dos poderosos reinos a ambos lados del Canal de la Mancha, de ingleses y franceses, permanentemente enzarzados en conflictos de todo tipo y con una relación en equilibrio precario, oscilando siempre entre la guerra y la paz. Tercera y última de las hijas del rey Felipe I de Navarra y IV de Francia, llamado ‘El Hermoso’, y hermana de los reyes Luis X, Felipe V y Carlos IV, Isabel se convirtió en reina consorte de Inglaterra entre los años 1308 y 1327 a raíz de su matrimonio con el sexto monarca de la Casa de Plantagenet, el rey Eduardo II, con el objetivo principal de mantener la estabilidad entre dos naciones siempre en liza, sacrificando su felicidad por una razón de Estado.
Y es que, descrita como «la bella entre las bellas en el reino sino acaso en toda Europa», la hermosura de Isabel no logró seducir a su marido, que prefería la compañía masculina, ‘hábitos extravagantes y frívolos‘, y mostraba sin ningún pudor su preferencia por sus favoritos, Piers Gaveston y Hugo Le Despenser. Pese a ello, la pareja engendró a cuatro hijos: Eduardo III de Inglaterra, Juan de Eltham Conde de Cornualles, Eleanor Condesa de Guelders y Juana de Inglaterra, Reina de los Escoceses y conocida como Juana de la Torre.
Isabel, como podemos apreciar perfectamente en este segundo álbum tras enfrentarse a su destino con coraje, fue una mujer dotada de una fuerza y una personalidad poco habitual para la época, y que ha dejado huella en las páginas de la Historia, poco generosa con los papeles femeninos en el reparto principal. Su afilada inteligencia, fría, calculadora y su interés por la política, algo poco habitual en reinas y princesas, la convirtieron en un personaje esencial de la larguísima historia de desencuentros entre Francia e Inglaterra, por su papel como puente de ambas realezas y madre del heredero que habría de aunar ambas naciones bajo una misma corona. Un personaje histórico muy complejo, pero también una persona real que vivió obligada ante el deber que su patría le exigió y que, aunque sufrió por sus sentimientos, arrinconados, ignorados y heridos, supo sobreponerse a ellos y enfrentarse a su dolor a lomos del fuego de la venganza. La posteridad no la ha olvidado, y en aún hoy Francia la tienen en alta estima.
El primer volumen de «Isabel: La loba de Francia» estaba centrado en las primeras décadas del siglo XIV, en los primeros años del infeliz matrimonio entre Isabel y Eduardo, en las intrigas y los engaños, los secretos de alcoba y las bajas pasiones, las humillaciones y ofensas, pero la segunda entrega deja paso a los conflictos abiertos y las sublevaciones. A la venganza. Es el tiempo de las dagas en los pasillos oscuros de los castillos, pero también de las espadas en los campos de batalla, barrizales de hierba pisoteada bañados en sangre. Estamos en 1315, e Inglaterra ha perdido Escocia tras la batalla de Bannockburn el 24 de junio de 1314. Isabel ha decidido dejar de ser un peón en el juego de los reyes, no será nunca más una consorte desgraciada y humillada, y se convertirá en la figura más poderosa del tablero de ajedrez: la reina. Volverá a Francia por un tiempo, pero regresará en 1326 junto a su amante Roger Mortimer, al mando de un ejército mercenario proporcionado por conde Guillermo III de Henao. Su marido Eduardo II ofrecerá una gran recompensa por las cabezas de ambos, pero ya todo estaba perdido para él: sus aliados lo abandonarán o serán asesinados tras años de excesos y desvanes, y finalmente el rey inglés será capturado en una remota abadía en Gales y derrocado, obligado a abdicar a favor de su hijo, Eduardo III. Poco después, el depuesto monarca será asesinado en el castillo de Berkeley en Gloucestershire, por órdenes de la reina (según la leyenda murió empalado, penetrado por el recto con una espada al rojo vivo). La vida de Isabel, de todas maneras, terminó con la misma sombra oscura que la había perseguido desde siempre: sola y abandonada por todos, en el año 1358, después de contemplar apenada como su hijo Enrique III desencadenaba una terrible guerra contra Francia por los derechos dinásticos que ella representaba. Terrible y larga como ninguna. La Guerra de los Cien años.
Así pues, a diferencia del primer álbum en el que la acción era escasa y las escenas de interiores predominaban sobre el resto, en esta segunda entrega los escenarios se multiplican, el ritmo se acelera, la historia se recrudece. Pese a que ya nos deshicimos en elogios a raíz del primer volúmen de este díptico, es necesario aplaudir de nuevo el hermoso arte de Jaime Calderón, quizás el artista con mayor talento para dar forma a la historia dibujada que en este «Isabel: La loba de Francia 2» vuelve a brillar, demostrando su maestría en reflejar un momento esencial y destacado de la historia de Europa mediante la documentación recopilada, el rigor histórico y la ambientación sugerida le permite combinar con precisión lo real y lo imaginado, los datos contrastados y las licencias creativas, los personajes reales y los secundarios añadidos para dar orden a la narración. Como nos explica la editorial en, Calderón es único a la hora de planificar secuencias narrativas en sus álbumes: grandes batallas de una carga épica y trabajadas con minucioso detalle sin parangón en el cómic histórico actual alternadas con interiores de madera y piedra a la luz de las antorchas reproducidos con la precisión de un artesano restaurador, o primeros planos que reflejan toda la carga psicológica de los personajes y la expresividad de sus rostros. Y la belleza de la reina, altiva pero siempre elegante, orgullosa ante el insulto como «una Angela Channing del medievo» (en palabras textuales de mi compañero Vic).
En conclusión, el díptico «Isabel: La loba de Francia» es un cómic mayúsculo con una edición fantástica de Yermo Ediciones, en tamaño (grande), encuadernación (tapa dura), papel (con gramaje) y con ocho páginas de extras muy jugosos donde Calderón nos demuestra, una vez más, su brillantez con el lápiz. ¡Qué talento atesora este pedazo de artista en su mano derecha!
Y más allá del entretenimiento sin pretensiones que ofrece el noveno arte y de la estirada y elitista mirada de la literatura, este cómic de Thierry Gloris, Marie Gloris y Jaime Calderón para la colección «Las reinas de sangre» va mucho más allá de los unos y los otros, pues ofrece tanto una lectura muy satisfactoria para quien busca una narración ágil y con ritmo, y le añade ese valor cultural que se le presupone al cómic contemporáneo, cumpliendo una función didáctica al enseñar con un formato ameno y de lectura fácil acontecimientos relevantes de Europa antes del descubrimiento del Nuevo Mundo. La vida de una figura singular e inquebrantable que fue inmortalizada como una despiadada manipuladora por Christopher Marlowe en «Eduardo II» y como la ‘Loba de Francia’ (‘She-wolf of France‘) por el poeta Thomas Gray, ocupando con justicia su lugar entre las reinas inglesas que han pasado a la Historia.
Shrieks of an agonizing King!
She-wolf of France, with unrelenting fangs,
That tear’st the bowels of thy mangled mate,
From thee be born, who o’er thy country hangs
The scourge of heaven. What terrors round him wait!
Amazement in his van, with Flight combined,
And Sorrow’s faded form, and Solitude behind.
(«The Bard. A Pindaric Ode», Thomas Gray)
Isabel: La loba de Francia 2.
Guión: Thierry y Marie Gloris
Dibujo: Jaime Calderón (www.jaimecalderon.com)
Color: Johann Corgié
Edición original: Les Reines de sang. Isabelle vol.2 (Delcourt)
Fecha de publicación: Mayo de 2014
Editorial: Yermo Ediciones
ISBN: 978-84-943259-3-9
Formato: 23,2×31,2cm. Cartoné. Color.
Páginas: 64
Precio: 16,00 euros