Aún hoy, tanto tiempo después, recuerdo su mirada condescendiente y esa media sonrisa, burlona, que asomaba por la comisura de los labios cuando pronunciaba esas palabras que me golpearon como un martillo: «el tamaño no importa, cielo«. ¡El tamaño no importa! Que se lo digan a Scott Lang, y veremos que opina el Hombre Hormiga de eso.

¡Scott Lang ha vuelto y lo está haciendo mejor que nunca! Bueno, al menos eso es lo que dice él. Si le preguntas a su hija Cassie, quizás la respuesta sea diferente. Desesperado por causar una buena impresión en ella, Scott tiene un nuevo trabajo. ¡Lo que no espera es encontrarse una conspiración que hará temblar el orden mundial!

Un aviso para navegantes antes de empezar la reseña: si eres una persona a la que los bichos le dan asco, con algun tipo de fobia a los insectos, te aconsejo que no te leas «Hombre Hormiga: Mundo Colmena» porqué el cómic de Zeb Wells y Dylan Burnett está repleto de abejas, avispas, cucarachas, hormigas, arañas, escarabajos y otros muchos bichos asquerosos, en casi todas sus páginas y con un papel destacado, dibujados en todos los tamaños, que te harán rascarte con ansiedad los cosquilleos imaginarios que recorrerán cada centímetro de la piel. Avisado estás, lector.
Y esto te lo digo convencido, porqué yo también odio a los insectos. No es que me den miedo, pues tengo claro que la mayoría de ellos son inofensivos, pero me dan mucho asco. Criaturas que conviven entre nosotros, en los rincones apartados de nuestros hogares, allí donde no llega ni nuestra vista ni nuestra limpieza. El sonido de un insecto genera inquietud, un zumbido que no sabemos de donde viene y a quien pertenece. Un insecto que no identificamos es amenazador y nos pone todos los sentidos en alerta. Es sucio, y puede doler. Un insecto da asco, por muy entomólogo que seas.

El Hombre Hormiga tuvo su primera aventura en el número 27 de «Tales to Astonish«, allá por el año 1962, creado por Stan Lee, Larry Lieber y Jack Kirby, y bajo su casco estaba el brillante científico Hank Pym. A finales de los años setenta, en el número 181 de «The Avengers«, hizo su debut Scott Lang que se convertiría en una nueva encarnación del héroe y el segundo personaje de Marvel Comics en usar el nombre de Ant-Man.
Scott Lang se ganó su lugar en el Olimpo de los superhéroes gracias a su incorporación en el universo cinematográfico de Marvel Comics en la película «Ant-Man» de 2015 dirigida por Peyton Reed, pese a que nunca ha sido un miembro destacado de la comunidad de los superhéroes de los cómics, ni sus series se contaban entre las más vendidas. Sorprendentemente en la primera película del personaje se presentó a Hank Pym, el Hombre Hormiga original, (interpretado por Michael Douglas) como un científico retirado, un héroe jubilado que facilita la increible tecnología para reducir el tamaño, el traje y las partículas de Pym, a su sustituto Scott Lang (interpretado Paul Rudd), un exconvicto en busca de redención. El oscuro pasado de Pym, que incluye un episodio de violencia contra su esposa, seguramente ayudaron a que se optara por otorgar el legado del personaje directamente a Scott Lang y correr un tupido velo sobre el papel de Hank Pym.

En las páginas de «Hombre Hormiga: Mundo Colmena» Scott Lang, en su esfuerzo por ejercer de padre mucho mejor de como lo ha hecho hasta ahora, se ha mudado a Florida para estar cerca de su hija pero, como es habitual, los problemas siguen a los superhéroes allí donde van. Y, efectivamente, Scott termina metido en un embrollo de narices en esta miniserie de cinco números, pues deberá enfrentarse Macrothrax y a los Señores Insectos de la Tierra Salvaje, que quieren acabar con la ‘plaga de simios’ que invade el planeta y ocupar el lugar que les corresponde.
Con mucho sentido del humor, como suele ser habitual en las aventuras de Scott Lang, un perdedor sin suerte que siempre lucha por ganarse el respeto de la comunidad superheroica, y acompañado por el solvente dibujo de Dylan Brunett (demasiado ‘toon’ para mi gusto, aunque encaja con el producto), el guionista Zeb Wells teje una miniserie para que el héroe pueda recuperar la sintonía perdida con su hija Cassie (ahora Aguijón, anteriormente conocida como Estatura cuando formaba parte de los Jóvenes Vengadores). Y demostrar que, a veces, si las circunstancias son favorables y cuenta con los aliados adecuados, puede estar a la altura de sus hermanos mayores de Los Vengadores, que aún lo miran con indulgencia y cierta sorna cada vez que asoma su cabeza por la torre.
Los cameos no faltan tampoco en «Hombre Hormiga: Mundo Colmena«, y aunque el protagonismo recae en Scott y Cassie (y en la hormiga Pam, que me parece un gran descubrimiento) no faltan breves apariciones de Spiderman y la Gata Negra, o una brevísima de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra, pero que sirven para poner en contexto la relación de Scott con el resto de héroes de Marvel Comics.

En resumen, «Hombre Hormiga: Mundo Colmena» de Zeb Wells y Dylan Burnett es un cómic tan divertido como prescindible, que no tiene ningun efecto sobre el universo de Marvel Comics más allá de profundizar en el singular encaje de Ant-Man entre el resto de los superhéroes, donde se ha convertido en una suerte de bufón de la corte que ofrece historias tan divertidas como ésta, donde se pone émfasis en su vis cómica y el chiste, pero nada relevantes.

Hombre Hormiga: Mundo Colmena
Autores: Zeb Wells y Dylan Burnett
Fecha de Publicación: Abril de 2021
ISBN: 9788413347820
Formato: 17x26cm. Tapa blanda. Color
Páginas: 112
Precio: 13,00 euros