Está claro que hay series de las que no te puedes desenganchar. Dejé de leer Fábulas a partir del número 100, he hojeado en distintas librerías el trabajo de Bill Willingham y Mark Buckingham y, como buen amante del ciclo artúrico me dejé seducir por el título de este volumen, Camelot, y ahora estoy teniendo que rebuscar en mis estanterías para ver en qué tomo me quedé y mirando de conseguir los números restantes. He vuelto a caer.

 

Fábulas #20: Camelot   
Edición original: Fables núms. 130 a 137 USA
Guión: Bill Willingham
Dibujo: Mark Buckingham, Barry Kitson
Tinta: Andrew Pepoy, Steve Leialoha
Color: Lee Loughridge
Formato: Libro rústica, 176 págs. color.
15,95€

Para combatir la desesperanza, Rosa Roja decide fundar su propia versión de Camelot convocando a los caballeros más valientes para formar la nueva Tabla Redonda. Un propósito admirable. Pero el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones y las de Rosa Roja podrían conllevar la destrucción del reino de las Fábulas. Entretanto, los hechiceros más poderosos de Villa Fábula tratan de resucitar a Feroz. Pero… ¿y si traerlo a la vida fuera más peligroso que dejarlo muerto?

Odio a Bill Willingham y Mark Buckingham tanto como los quiero. Después de unos números en los que la serie parecía ir de capa caída me “decidí” a no continuar la serie (vamos, que no me llegaba el presupuesto para nada) pero al ver esta portada de Camelot con una Rosa Roja rodeada por zarzas y espinas… no me pude resistir, pedí una copia de prensa y anoche, inocentemente, comencé a leerlo y… mierda, de verdad, me han vuelto a atrapar, y es que ha sucedido de todo, ¡Lobo ha muerto! Sus hijos son mayores (y al menos uno ha muerto), Rosa es la campeona de una Diosa (Esperanza) y Cole vuelve a ser Rey de la nueva Villa Fábula, y Blanca está de una mala leche que no veas y Camelot renace y… ¿cómo no caer de nuevo?

Soy un fan del rey Arturo, me encanta esa historia y, cómo no, no puedo dejar de leer cualquier versión sobre ella, así que cuando vi Willingham pretendía cerrar Fábulas recurriendo a un nuevo Camelot… en fin, irresistible, de verdad. Y eso que el propio escritor bromea sobre el tema en el propio tebeo (al decir que lo divertido es conocer los roles que cada uno de los personajes desempeñará) así es, porque poco a poco se nos desvela quién es cada uno de los principales miembros del mito artúrico a la vez que se siembra la duda sobre si la nueva Camelot está destinada a sufrir la misma suerte que la primera, o no. Y eso intriga, ¡y mucho!

Por no hablar de que lo que le sucede a Lobo es de lo más interesante y que estoy deseando saber qué sucede con él y… madre mía, parezco una friki quinceañera…

Por otra parte, y dado que me perdí los números anteriores, el personaje del príncipe Brandish me produce muchas dudas, pero veo que puede ser alguien muy interesante en este tipo de trama y, francamente, parece que Bill Willingham quiere despedirse a lo grande, con un montón de tramas en el aire que confluyen alrededor de la nueva Camelot y que, a buen seguro, nos van a proporcionar un brillante final (la serie acaba en el número 150) acorde con la excelente serie que Fábulas ha resultado ser. Como off-topic os diré que sigo sin entender porqué no se ha adaptado a la pequeña pantalla, pero bueno, no por nada Marvel se está comiendo a DC con patatas en el cine…

En cuando al dibujo, en este volumen tenemos a Mark Buckingham y a Barry Kitson, y aunque a este último se le agradece que cambie su estilo para acercarlo al del primero la verdad es que Mark Buckingham es mucho Mark Buckingham, y que como me he cansado (casi) de decir: nadie dibuja a las fábulas como él, se nota que son sus personajes porque con él adquieren vida, dejan de ser planos para convertirse en seres vivos. Algo me dice que seguiré viendo a Lobo, Blanca, Azul, etc, cada vez que vea algún tebeo dibujado por Mark Buckingham

La edición es impecable, con el detalle de incluir un artículo sobre la decisión de acabar la serie con el mito de Camelot y con los extras de las portadas de Greg Ruth. Nos queda poco, pero merece la pena disfrutar con Fábulas.

¿Qué más puedo decir? Por si no ha quedado claro adoro Fábulas, estoy siguiendo con emoción la edición de lujo de ECC y, aunque pensaba esperar a esa edición, creo que me toca reengancharme a una serie que, seguramente, nunca debí dejar de leer. ¡Va a ser muy divertido!