«¡Plastic Man nunca más!«, la nueva apuesta de Panini Cómics dentro de la línea DC Black Label, es uno de esos cómics de los que a priori no esperas mucho pero que te dejan boquiabiertos. Lo que a simple vista podría parecer otra historia gamberra del héroe más elástico —y más bocazas— de DC Comics, se convierte aquí en un descenso a los infiernos de impresión, grotesco y casi existencialista. Sigue leyendo, que te voy a contar por qué este cómic es tan especial, tan incómodo, tan inesperadamente tierno y tan brutal al mismo tiempo.

DC Black Label. ¡Plastic Man nunca más!¡Algo no va bien con Plastic Man! Sus milagrosos poderes de estiramiento podrían haber venido con una advertencia mortal. Patrick «Eel» O’Brien ha descubierto que está agrietándose y rompiéndose, en lugar de estirarse y doblarse. De repente, Plastic Man se encuentra ante un problema del que quizá no pueda recuperarse. Sin cura a la vista y con el reloj en cuenta atrás, Patrick debe averiguar hasta dónde llegará para salvarse.

Christopher Cantwell y el equipo artístico formado por Alex Lins, Jacob Edgar, con el color de Marcelo Maiolo se alejan por completo de la imagen típica del personaje. Adiós al humor despreocupado (que lo hay), adiós al chiste fácil (que los hay) y al héroe que siempre parece estar por encima de todo (ejem). Aquí tenemos a Patrick «Anguila» O’Brien derritiéndose, literalmente. Su cuerpo se deshace, su piel chorrea, sus extremidades gotean, y cada uno de sus movimientos parece salido de una pesadilla de David Cronenberg. En algunos momentos el cómic abraza el body horror de manera tan creativa y tan visualmente poderosa, que por momentos cuesta seguir leyendo sin retorcerse un poquito en la silla. Y sin embargo, no puedes apartar los ojos: es feo, es triste, es grotesco… y es magnífico. Pero fuera de este aspecto, hay más, mucho más.

Si hay algún despistado en la sala, ayuda recordar quién es el protagonista de «¡Plastic Man nunca más!«. Creado en 1941, «Anguila» O’Brien era un delincuente de poca monta que cayó en un caldero de productos químicos durante un atraco fallido. El accidente lo dejó con la sorprendente habilidad de estirar, doblar, deformar y moldear todo su cuerpo, convirtiéndose así en uno de los héroes más flexibles —física y moralmente— del cómic estadounidense. A lo largo de las décadas ha pasado por manos serias y humorísticas (la de Jack Cole, pronto en Panini Cómics), por la JLA, por etapas casi paródicas y por otras que indagaban en su pasado criminal o en su necesidad constante de redención. Plastic Man siempre ha sido un personaje difícil de encajar, demasiado poderoso para la comedia y demasiado payaso para la épica tradicional. Y tal vez por eso funciona tan bien en un sello como DC Black Label, que le permite romper (literal y narrativamente) todas las expectativas.

«¡Plastic Man nunca más!» aprovecha esa ambigüedad para contar una historia más humana de lo que nadie habría imaginado: la de un hombre que siente que su vida se desmorona —y que su cuerpo lo hace al mismo ritmo— mientras intenta reparar los errores que arrastra como padre. El cómic pone el foco en su relación con Luke, su hijo, miembro de los Titanes, y en cómo el miedo a transmitirle una maldición genética lo empuja a tomar decisiones desesperadas, algunas heroicas y otras completamente reprobables. Christopher Cantwell juega con esa ambivalencia de forma muy inteligente: O’Brien quiere hacer lo correcto, pero no siempre lo consigue, y el lector queda atrapado entre la empatía y la frustración. Entre el «pobre Anguila» y el «¿pero qué estás haciendo, alma de cántaro?«.

Quiero destacar la aparición de varios personajes del Universo DC que, aunque de segunda fila, aquí resultan fundamentales en una trama de la que no quiero destripar mucho. Me refiero a Chimp, el Detective Chimpancé y a los Metal Men, en especial a Uranio, que tela con este individuo. Hay que recordar que esta serie no transcurre en el Universo DC tradicional, o eso quiero pensar. Sería un puntazo que así fuera. También aparecen los miembros de la Liga y Robin, que acude en ayuda de su compañero de equipo Jake.

Al mismo tiempo, la representación de la Liga de la Justicia es deliberadamente rara y casi distorsionada, como si la estuviéramos viendo a través de la mente insegura del prota. Jacob Edgar se encarga de dibujar estas secuencias luminosas y coloridas. No siempre queda claro si realmente lo desprecian o si es él quien proyecta sus miedos. Y esa ambigüedad le da al relato un sabor surrealista que combina estupendamente con los experimentos visuales: composiciones imposibles, páginas que parecen derretirse al igual que su protagonista, paneles que usan trozos de «piel» como separadores…  Alex Lins lo borda y no se me ocurre otro dibujante mejor para estas páginas.

La edición de Panini Cómics merece una ovación aparte. El tomo en tapa dura con sobrecubierta luce de maravilla, con un papel de gran calidad que hace justicia a la mezcla de colores vibrantes y tonos enfermizos que Marcelo Maiolo usa para llevarnos del humor al horror en un solo parpadeo. Además incluye algunos extras: portadas alternativas, bocetos de portadas y diseño de personajes. El texto «La paradoja del payaso triste» corre a cargo de Bamf!

En conjunto, «¡Plastic Man nunca más!» es una de las propuestas más valientes y sorprendentes dentro de la línea DC Black Label. No es un cómic amable ni fácil, pero sí uno profundamente honesto, con un corazón roto pero todavía latiendo. Un experimento que combina horror corporal, drama familiar, humor extraño y una sensibilidad visual que se queda grabada en la retina. Si alguna vez pensaste que Plastic Man era solo «el gracioso» de DC, este cómic te va a demostrar lo contrario a base de golpes —y de fluidos corporales indescriptibles. Una lectura incómoda, emotiva y espectacular que merece estar en la estantería de cualquier amante de los cómics que busque algo distinto.

¡Plastic Man nunca más!
Autores: Christopher Cantwell, Alex Lins y Jacob Edgar
Fecha de publicación: Octubre de 2025
Edición original: Plastic Man No More! #1-4
ISBN: 9791370132798
Formato: 18.3×27.7cm. Cartoné. Color
Páginas: 152
Precio: 24,00 euros