Superman es el héroe primigenio. Con el que empezó todo, en el año 1938, y que se convirtió en símbolo e icono de la cultura norteamericana. No cualquiera está a la altura de un reto de esta magnitud, de dar aventuras dignas a un héroe superpoderoso, invencible e indomable, representante de la justicia, la fuerza y la honestidad, que podría ser el más aburrido de todos los superhéroes. Es un reto ante el que no todos los artistas se podrían enfrentar con entereza y serenidad.

El aclamado ilustrador Teddy Kristiansen y el guionista Steven T. Seagle nos cuentan una historia semibiográfica que es al mismo tiempo profundamente personal y abiertamente experimental, con una poderosa historia sobre la memoria, la familia, la pérdida y nuestra necesidad de héroes. Esta nueva edición también incluye bocetos hasta ahora inéditos y una historia corta publicada originalmente en Superman/Batman núm. 75.

«Es un pájaro…» no es una historia acerca de Superman, sinó una historia acerca de un guionista de un cómic de Superman. Dicho esto, todos los lectores que entre las páginas de «Es un pájaro…» de Teddy Kristiansen y Steven T. Seagle esperen encontrar la épica habitual de los cómics de superhéroes, con villanos poderosos que urden planes retorcidos para dominar el mundo, alienígenas hostiles que fijan el planeta Tierra como objetivo de sus amenazas, combates espectaculares que llenan las viñetas de onomatopeyas y chispas multicolor, odiseas cargadas de ritmo, acción y emoción,… que den un paso atrás y se vuelvan por donde han venido. «Es un pájaro…» no es eso, ni pretendre serlo. Es una obra que se aleja voluntariamente de la grapa de los superhéroes para acercarse a la tapa dura de las novelas gráficas, que renuncia a los códigos, al estilo, incluso al dibujo de los cómics del género para aspirar a algo distinto. No mejor ni más elevado, como algunos gafapasta pueden pretender, sinó simplemente diferente. Y eso, si un lector no llega avisado con antelación, puede ser todo un chasco.

Superman no es un superhéroe fácil. Es tan poderoso, tan bondadoso, tan invulnerable,… que uno no sabe ni por donde cogerlo. El boy-scout de América tenía su lógica a finales de los años treinta, con la imparable ola putrefacta del fascismo invadiendo las naciones de Europa y la Guerra Mundial a las puertas de los EE.UU., era un símbolo, y por ese motivo no era necesario hacerlo humano, con imperfecciones y defectos. Los ideales no se corrompen, ni se estropean, ni envejecen. Permanecen. Y no cualquiera está a la altura de un reto de esta magnitud, de dar aventuras dignas a un héroe superpoderoso, invencible e indomable, representante de la justicia, la fuerza y la honestidad, que podría ser el más aburrido de todos los superhéroes. Que es, de hecho, el más aburrido de todos los héroes de DC Comics.
El guionista Steven T. Seagle, por ejemplo, no se sentía preparado para ello, y tampoco estaba muy ilusionado con el encargo, y expresó sus dificultades y sus dudas a lo largo de casi ciento cincuenta páginas donde dejaba que el dichoso encargo se filtrase hasta las entrañas de su propia vida, que estaba en crisis: una enfermedad genética hereditaria amenaza a toda su família, su padre ha desaparecido sin dejar rastro, su relación de pareja no pasa por el mejor momento,… Cuándo una decisión trascendental como la de aceptar el encargo de guionizar una aventura del Hombre de Acero llega sobre la mesa de un hombre al borde del precipicio, las dudas pueden ser el empujón definitivo que le haga caer. Lo que debería ser motivo de orgullo y alegría para un guionista freelance no tarda en provocarle auténticos quebraderos de cabeza debido tanto a su dificultad para compaginar la vida personal y laboral, como a su incapacidad de asumir un traumático suceso acontecido durante su infancia que ahora regresa para atormentarle.
La obra no es autobiográfica, pero Steven T. Seagle reconoció en su momento que tenía algunos aspectos que sí que hacían referencia a su propia vida, y que por lo tanto se veía identificado con el personaje protagonista. Malo, porqué el tipo resulta ser un borde en muchos pasajes de la obra, un imbécil insensible y un egoísta, con el que resulta difícil empatizar.

Me parece justo cerrar la reseña de este álbum confesando mis animadversión ante este personaje: no me gusta Superman, y nunca me ha gustado. Los motivos son variados, e incluyen el hecho de que siempre nos han presentado al héroe como un todopoderoso cúmulo de bondades sin mácula, ideales ingenuos sin claroscuros, ejemplo del fascismo imperialista americano que durante cuatro años ha abanderado el ‘trumpismo’ más casposo, y que siempre lo he sentido muy alejado de la realidad cotidiana, poco creible, casi teológico, más cercano al concepto de un dios entre los hombres. Y que prefiero a Batman mil veces más. Superman es un héroe pasado de moda, que pertenece a una América que ya no existe.

Es un pájaro…
Guión: Steven T. Seagle
Dibujo: Teddy Kristiansen
Edición original: «It’s a bird…»
Fecha de publicación: Septiembre de 2020
ISBN: 978-84-18326-87-5
Formato: Cartoné. Color.
Páginas: 144
Precio: 17,95 euros