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A fecha de hoy está renovada para una segunda temporada, así que el que la vea debe contar con que el arco argumental no se cierra sino que queda abierto. Se trata de una propuesta de ciencia-ficción de diez capítulos con una idea original muy interesante y un arranque espectacular, como no podía ser de otra forma teniendo en cuenta que los dos primeros episodios los dirige Ridley Scott, pero que después va perdiendo fuerza e interés. Trata sobre dos robots humanoides que viajan a un planeta con un grupo de niños con la intención de que la humanidad, dividida en dos bandos con planteamientos religiosos distintos y que se exterminan uno a otro, comience de nuevo desde cero. Aciertos tiene varios, especialmente cuando adopta un tono inquietante o su argumento plantea reflexiones éticas, pero mi sensación como espectador es que han estirado a diez capítulos lo que podría contarse en siete u ocho y la deriva es a enfangarse en un tratamiento coral de la historia que en muchos momentos pierde interés por tener que hacer frente a muchos personajes, algunos de ellos desdibujados o desarrollados de una manera un tanto torpe. El tramo intermedio de episodios he de reconocer que, hablando de forma coloquial, «se me hizo bola».