¿Cuál fue el último invento de Nikola antes de desaparecer? ¿Por qué el gobierno de los Estados Unidos está tan interesado en que nadie lo descubra? Una novela cargada de acción y aventura, protagonizada por dos personas normales en cuyas manos cae un secreto que puede acabar con la paz mundial.

"El Legado de Tesla" (Robert G. Barrett, La Factoría de Ideas)EL LEGADO DE TESLA
Titulo original: Tesla’s Legacy
Autor: Robert G. Barrett
Traducción: David Luque Cantos
Formato: 23 x 15 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 320
PVP: 19,95 €

El electricista Mick Vincent tenía casi todo lo que siempre había querido tener en la vida. Lo único que le faltaba para ser feliz era un plato de presión del embrague para su Buick Roadmaster de 1936.

 

A través de una extraña anciana, Mick encuentra la codiciada pieza. Y también el diario de Nikola Tesla, un reputado genio de la electricidad con fama de ser más inteligente que el propio Einstein. Pero ¿qué hacía Tesla en la deprimida Nueva Gales del Sur en 1925?
El Pentágono lo sabe, y Mick y su novia Jesse lo quieren averiguar: empieza la competición para dar con el legado de Tesla. Las pistas conducen a una remota mina de cobre y a un viejo caballo de carreras llamado Lágrimas de Fuego.

Estar en el lugar equivocado en el momento menos oportuno. Esta es la forma de empezar de muchas novelas, algunas épicas, algunas cómicas; éste es el inicio del que han surgido grandes clásicos como Con la muerte en los talones o El hobbit, en que los protagonistas, por error, se convierten en héroes muy a su pesar.

Esta es la forma, también, en que Robert G. Barrett decide poner en marcha los hechos narrados en El legado de Tesla: un electricista australiano, Mick Vincent, compra a una anciana un viejo coche para conseguir una puesta de repuesto para su Buick de color amarillo chillón. Al abrir el coche, descubre unos diarios manuscritos que, como su novia Jesse, una librera de Newcastle, descubre, pertenecen al famoso inventor Nikola Tesla, y en los que se revela la existencia de un aparato que lanza rayos con la potencia suficiente para destruir una montaña. Mick y Jesse inician un viaje sin fin a lo ancho y largo de Australia, en busca del legado de Tesla, perseguidos por agentes de la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, dispuestos a acabar con las vidas del electricistra y la librera antes de que el invento de Tesla caiga en sus manos.

El legado de Tesla no es una novela que excela por la originalidad de sus argumentos, una colección de todos los tópicos de los bestséllers pseudo-históricos puestos de moda por El código DaVinci (¡hace ya diez años!); no es una novela cuyos protagonistas destaquen por su heroicidad, ya que Mick y su novia Jesse apenas hacen más que viajar de un lado a otro de Australia, mirando los musarañas casi sin ser cosncientes del peligro que corren; no es una novela cuyos villanos s caractericen por su crueldad, ya que los agentes de Seguridad Nacional, disfrazados de predicadores mormones, resultan bastante patosos y más ineptos que el Inspector Gadget; no es una novela cuyo trasfondo histórico nos cautive y nos transporte a una realidad pasada exótica y atrayente, sino que pasa de puntillas por la historia de Nikola Tesla, que deja atrás con unas cuantas pinceladas y del que aprendemos poco o nada en toda la novela…

El legado de Tesla es, pues, una novela que no sobresale en nada, que no excele en ningún tema, pero que sin duda nos deja un buen regusto en la boca al leerlo, ya que está impregnada por una sutil capa de humor, por un velo de ironía (deseada o fruto de la casualidad) que convierte la novela en una parodia del género, y leída en esta clave no deja de ser una lectura bastante recomendable.

Decía al principio que estar en el lugar equivocado en el momento menos oportuno nos puede llevar a correr una gran aventura, pero también hay que tener en cuenta que eso puede hacer que nos perdamos muchas otras. El legado de Tesla es una novela que hay que leer en un lugar determinado, en un momento determinado, es decir, tomando el sol tumbado en una toalla en la playa o al borde de una piscina, o respirando el aroma de la montaña durante las vacaciones. No esperéis, pues, encontrar ninguna gran obra de la literatura universal: El legado de Tesla es una novela que se lee rápidamente y se disfruta en el camino, pero que, lamentablemente, se olvida a la misma velocidad.