Durante el pasado Salón del Cómic pude apreciar unas enormes estructuras promocionales hechas de cartón piedra y con forma de enormes losas, formaban la entrada a un laberinto. Anunciaban la próxima llegada de la película «El corredor del laberinto», dirigida por Wes Ball y escrita por James Dashner, la primera entrega de la tetralogía del mismo nombre. Leído el libro, creo que no es para tanto. 

 

El Corredor del Laberinto
James Dashner
ISBN: 9788493801311 
528 páginas 
Rústica 
Ed. Nocturna
17.00 € 

«Bienvenido al bosque. Verás que una vez a la semana, siempre el mismo día y a la misma hora, nos llegan víveres. Una vez al mes, siempre el mismo día y a la misma hora, aparece un nuevo chico, como tú. Siempre un chico. Como ves, este lugar está cercado por muros de piedra… Has de saber que estos muros se abren por la mañana y se cierran por la noche, siempre a la hora exacta. Al otro lado se encuentra el laberinto. De noche, las puertas se cierran… y, si quieres sobrevivir, no debes estar allí para entonces».

Todo sigue un orden… y, sin embargo, al día siguiente suena una alarma. Significa que ha llegado alguien más. Para asombro de todos, es una chica.

Su llegada vendrá acompañada de un mensaje que cambiará las reglas del juego. 

¿Y si un día abrieras los ojos y te vieses en un lugar desconocido sin saber nada más que tu nombre?

Cuando Thomas despierta, se encuentra en una especie de ascensor. No recuerda qué edad tiene, quién es ni cómo es su rostro. Sólo su nombre.

De pronto, el ascensor da un zarandeo y se detiene. Las puertas se abren y una multitud de rostros le recibe. «Bienvenido al Claro —dice uno de los adolescentes—. Aquí es donde vivimos. Esta es nuestra casa. Fuera está el laberinto. Yo soy Alby; él, Newt. Y tú eres el primero desde que mataron a Nick».

El libro comienza tal y como podéis leer en la sinopsis con un confundido y amnésico chaval, Thomas, que aparece a través de un ascensor subterráneo en el claro de una pequeña comunidad de adolescentes y niños, no hay ninguna mujer (con lo que se resta mucha intensidad al libro porque, bueno, hay muchas cosas que ellas harían mejor) que tampoco recuerdan nada de su vida anterior a la llegada al claro. La llegada de Thomas no crea demasiada expectación (es un suceso regular y mensual) hasta que al día siguiente se anuncia otra llegada y en la caja (el ascensor) aparece una chica (¡una chica!) que porta consigo una nota anunciando el fin de la llegada de nuevos “clarianos” y que las cosas van a cambiar. Después, como buena doncella, cae inconsciente y nos podemos olvidar de ella durante gran parte del libro, bueno, al igual que del resto de personajes ya que aquí sólo hay una estrella: Thomas, y, por lo que parece, sólo hay también una persona inteligente: Thomas, y es que el resto son comparsas que, tras dos años, no descubren apenas nada sobre su prisión (un enorme y mortal laberinto que rodea el claro) y, lo que es peor, no parecen muy dispuestos a compartir sus conocimientos, aún cuando sus vidas pueden depender de ellos, menos mal que ha llegado Thomas para salvarlos, porque sino…

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Naturalmente Thomas se convierte en una estrella casi desde el minuto 1, lo que despierta admiración y, también, recelos de parte de los clarianos, y es que sus descubrimientos escuecen a algunos clarianos (principalmente a Gally, un loco que recuerda, en parte, fragmentos de su vida anterior, y a Thomas) algo que se soluciona con poca tensión y de una forma bastante chapucera (uno de los grandes momentos del libro… y Gally lo que hace es sufrir una rabieta y actuando en contra de la esencia de su personaje: un cobarde). Pero no pasa nada, porque al cabo Teresa despierta y el libro sube en interés (de verdad, eso de poner sólo a una mujer en el libro es un error enorme) aunque, claro, está predestinada a Thomas (no sé vosotros, chicos, pero a mi esto me parece ridículo, ni uno sólo de los clarianos se plantea intentar hablar con Teresa o “levantarsela” a Thomas, ¡eso no es real!) y entre ambos demuestran que están listos para ser los nuevos Adán y Eva de esta sociedad. Bueno, quizás no tanto, pero casi casi. 

Tras ver todo el hype que se creó en torno a la película, y sabiendo que Dylan O’Brien participaba en ella (Teen Wolf, The First Time) me interesé por el libro y la verdad es que si bien se deja leer con cierta facilidad se me antoja una oportunidad desaprovechada porque la premisa de encerrar en un laberinto muy peligroso a un grupo de chicos resulta muy interesante, pero el hecho de que Thomas tenga que deslumbrar desde el primer instante al lector le resta puntos, y es que se supone que son todos, todos, genios, no sólo Thomas. Por no mencionar el hecho de no se aprovechen las situaciones potencialmente interesantes (el Laberinto pasa de ser ese lugar misterioso y peligroso a, bueno, ya lo veréis), del drama de tener una mujer entre tanto hombre (vale que sean críos, pero son adolescentes, algunos hace dos años que no ven a una mujer… no veo lógica su reacción de “ah, bueno, vale, es una chica… y muy guapa… ¿y qué?”) o de las posibilidades que veamos cómo se desarrollan las relaciones entre los personajes o… no, todo está orientado para que Thomas sea el héroe, el listo, el inteligente y el único con novia. Y eso hace que te acabe saturando tanta Thomasificación, sobre todo cuando tienes personajes tan interesantes como Minho, Newt, FritangaChuck… a los que no sólo se deja de lado o se convierte en meras comparsas sino que… una pista: Thomasificación máxima. 

Total, que sí, que la idea era buena, pero la ejecución no me convence del todo, he leído el libro en un suspiro (en su versión digital) pero no me queda del todo claro si eso ha sido porque soy un lector rápido o porque los libros juveniles están hechos para ser devorados. Debo reconocer no obstante que El corredor del laberinto dejó en mi la curiosidad para comenzar a leer Las pruebas, continuación de este, y la verdad es que hace bueno al primer libro, así que dudo que me anime con La cura mortal y The Kill Order (una precuela), salvo gran milagro de última hora, claro.

En cuanto a la película, bueno, por una vez podremos ver si la película mejora al libro rellenando los huecos argumentales que éste nos deja, no será difícil y por lo que se ha podido ver en el trailer, seguramente lo harán. Eso sí, ahora entiendo a los «cerebros» de Hollywood, y es que la saga de El corredor del laberinto viene a ser algo así como mezclar las aventuras distópicas tipo Juegos del hambre con The Walking Dead y, claro, cómo resistirse a esa combinación, ¿verdad?.

En definitiva, El corredor del laberinto es un libro entretenido de leer, con una narrativa en tercera persona lineal y algo tramposa (Thomas, Thomas, Thomas y, ah, sí, más Thomas) que entretiene lo suficiente como para hacer una película.