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Injustamente ignorada en su momento, e injustamente olvidada hoy, casi diez años después, «Seeking a friend for the end of the world» de la debutante Lorene Scafalia, protagonizada por Steve Carell y Keira Knightley, es una de las mejores comedias románticas de la década pasada. Lamentablemente los espectadores le dieron la espalda, y las cifras en taquilla la llevaron a la columna de los fracasos.

Imagínate que un meteorito está a punto de estrellarse contra la Tierra y que el fin del planeta es inminente. Imagínate que Bruce Willis, Ben Affleck y quienquiera más que viajase en la cápsula para destruir el meteorito haya fracasado en su misión. Imagínate que sólo quedan tres semanas para el fin del mundo…

Partiendo de la premisa de la frase «no me acostaría contigo ni que fuésemos los dos únicos seres humanos sobre la faz de la Tierra«, que muchos de nosotros hemos oído alguna vez, la película escrita y dirigida por Lorene Scafaria nos cuenta como un tipo que es abandonado por su mujer la víspera de la caída de un meteorito que destruirá la Tierra para ser feliz, decide buscar a su primer amor, su novia del instituto, para pasar con ella los últimos días de su vida, y para ello cuenta con la ayuda de su joven y bella vecina, una mujer con serios problemas sociales.

¿Es «Buscando un amigo para el fin del mundo» una película de catástrofes? Lo es tanto como podría serlo «Juerga hasta el fin» de Evan Goldberg y Seth Rogen, donde un contexto apocalíptico sirven de contexto para presentarnos a los personajes y su odisea personal, pero es evidente que no podemos ponerla en el mismo cajón que «Armageddon«, «El día de mañana«, «2012» o «Deep impact«. Su tono humorístico, su centro de atención en los personajes y no en el meteorito, y su final agridulce la convierten en una película que merece la pena recuperar en tiempos de Covid19, para poner en valor lo que importa y lo que no importa cuando el final puede estar a la vuelta de la esquina.

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