Tras el buenísimo sabor de boca que nos dejó «La sombra de los dioses«, la primera entrega de la trilogía de los «Hermanos de sangre» de John Gwynne, nos lanzamos de cabeza a su segunda entrega, que Minotauro publicó hace unos meses. «El hambre de los dioses» nos promete, y nos ofrece, una nueva ración de ‘grimdark‘ regado con abundante mitología escandinava. Es, en resumen, una saga de fantasía oscura y violenta que John Gwynne ha sabido mezclar con habilidad con el imaginario clásico de los vikingos.
Lik-Rifa, la legendaria diosa dragona, ha salido de su cautiverio eterno. Ahora urde una nueva era de sangre y conquistas.
Mientras Orka continúa la búsqueda de su hijo desaparecido, los Hermanos de Sangre emprenden una desesperada carrera hacia el sur para salvar a uno de los suyos y Varg da sus primeros pasos en la senda de la venganza.
Elvar se ha comprometido a cumplir su juramento de sangre y rescatar a un prisionero de las garras de Lik-Rifa y sus seguidores descendientes de la dragona, pero antes debe convencer a los Terrores de la Batalla para que la sigan.
Pero ni siquiera los Hermanos de Sangre y los Terrores de la Batalla pueden enfrentarse solos con un dragón.
La primera entrega de la trilogía de los «Hermanos de sangre» («Bloodsworn«), titulada «La sombra de los dioses» («The shadow of the Gods«), nos conquistó y nos dejó ávidos de más. La propuesta de John Gwynne nos llevaba hasta el mundo imaginario de Vigrid, una tierra en la que los dioses lucharon y se mataron entre ellos apenas cien años atrás. En este lugar agreste y helado, inspirado en la cultura nórdica y en su rica mitología, que toma elementos de «Beowulf«, de la poesía escáldica y de las eddas islandesas, de series de televisión como «Vikings«, de las sagas literarias de «Juego de Tronos» o «Geralt de Rivia«, y el ‘grimdark‘ de Joe Abercrombie, conocimos a Varg, Orka y Elvar, los tres personajes principales de la función a partir de los cuales el autor nos contó la épica historia de la caída de los dioses… y de su regreso.
De la mano de Varg, un esclavo fugado y el miembro más reciente de los Hermanos de Sangre; Orka, una guerrera en busca de los asesinos de su marido y secuestradores de su hijo Breca; y Elvar, una joven que busca la fama en la batalla junto a los Terrores de la Batalla, viajamos a lo largo de quinentas páginas por ese mundo extraño, azotado permanentemente por el viento y el frío, donde se siguen adorando a unos dioses muertos de los que solamente quedan sus huesos dispersos y algunos artefactos de gran poder que dejaron abandonados tras su caída. Monumentales huesos del tamaño de montañas de los dioses muertos, humanos corrompidos por la sangre de los dioses que se manifiesta en forma de licantropía, mercenarios vikingos con códigos de honor más fuertes que los lazos de la familia,… Pero el escritor John Gwynne nos reservaba una sorpresa final en el último capítulo de «La sombra de los dioses«, un ‘cliffhanger‘ inesperado que nos dejó con la boca abierta: los seguidores de Lik-Rifa, la diosa dragona, la liberan de su cautiverio eterno y los dioses vuelven a caminar por la tierra.
«El hambre de los dioses» («The hunger of Gods«) empieza justamente allí donde terminó el primer libro. Tras una épica batalla en la llanura de la batalla, la dragona Lik-Rifa ha sido liberada por sus seguidores de su cautiverio en Oskutred, en las profundidades del Gran Fresno. Elvar, asiste como testigo a la liberación de la diosa dragón, a la victoria de los Alimentadores de Cuervos con sangre de la diosa corriendo por sus venas, a la traición de su amante Biórr y a la muerte de su líder Agnar. La furia salvaje de Orka, la corrompida con sangre de lobo conocida como Machacraneos por los Hermanos de Sangre, ha sembrado de muerte la torre de vigilancia de Grimholt, pero no ha conseguido encontrar a su hijo secuestrado. Y Varg, junto a los Hermanos de Sangre, se ha reencontrado con Machacraneos, la guerrera más famosa de Vigrid, a quien daban por muerta.
Y de nuevo volveremos a seguir el periplo de tres personajes principales, Varg, Orka y Elvar, cuyo protagonismo se irá alternando capítulo a capítulo, aunque ahora también podremos seguir los caminos que han tomado el traidor Biórr y el taimado Gudvarr, personajes secundarios de «La sombra de los dioses» que nos permitirán seguir los pasos de la diosa dragón por un lado y de la reina Helka por el otro, y conocer cuales son los planes que traman las dos. Lo que en la primera entrega eran tres hilos argumentales que funcionaban de manera independiente aunque estaban destinados a cruzarse, se convierten en algo más complejo en «El hambre de los dioses«. Los relatos, como los hilos de un tapiz, se cruzan e interaccionan entre ellos para formar una imagen de conjunto más intrincada. Así, mientras Orka sigue adelante con la búsqueda de su hijo secuestrado junto a Lif, la joven Elvar se verá obligada a cumplir su juramento de sangre con Uspa y el resto de los Hermanos de Sangre, huérfanos de liderazgo, la acompañarán en su misión tras haber resucitado al mismísimo Ulfrir, el dios lobo.
Como ya sucedía en «La sombra de los dioses«, en «El hambre de los dioses» todos los personajes tienen un lado oscuro. La bondad no abunda en un mundo cruel donde uno debe luchar por sobrevivir. Las batallas son sucias, sangrientas y terribles y cada una de las muertes nos descubre el alma verdadera de quien sostiene la daga que ha clavado en la espalda de su enemigo, de quien empuña el hacha que ha provocado la herida fatal, de quien se enfrenta a la muerte con la serenidad en el rostro pero el miedo en los huesos, de quien yace en el barro y la nieve con las entrañas al aire buscando una explicación a la absurdidad de su destino cruel, de quien huye del campo de batalla en busca de su propia salvación y de quien asesina al inocente sin la menor piedad. Todos los personajes están llenos de dudas, de sed de venganza, de odio, de mentiras y secretos.
El británico John Gwynne, un escritor poco conocido en nuestro país antes de esta obra (sus otros trabajos, las trilogías «The Faithful and the Fallen» y «Of Blood and Bone«, no han llegado a nuestro país en nuestro idioma), es un habitual de las recreaciones históricas sobre la civilización vikinga, y vuelca todo su conocimiento, en ocasiones abrumador, en su obra. ¿Excesivo? Sí. Se regodea demasiado con los detalles, tanto de las armas y las armaduras como de las vestiduras, los objetos o las construcciones, desarrollando largos párrafos (muy bien escritos, sin duda) acerca de aspectos secundarios que no aportan nada a la narración. Minucioso y detallista, en ocasiones ralentiza la lectura y deriva al lector lejos del relato principal. Pero las batallas y la acción, que abundan, están muy bien planteadas y escritas, realistas y detalladas, violentas y sangrientas, sin censura, con un ritmo perfecto. La traducción de Simon Saito, excelente. La edición de Minotauro, con el formato habitual de este sello editorial, luce en portada una espectacular ilustración de Marcus Whinney, como ya hizo en la primera entrega. Un impresionante dragón (Lik-Rifa) en la primera entrega, un aterrador lobo (Ulfrir) en la segunda,… y una gigantesca serpiente (¿Snaka?) para la tercera entrega, titulada «The fury of the Gods«, cuya publicación en inglés está prevista para el próximo mes de octubre de 2024.
En definitiva «El hambre de los dioses» es, como el libro que le precede, una novela que hunde sus raíces en las grandes sagas nórdicas, y que convencerá tanto a los amantes de las narraciones medievales, de las historias ambientadas en los siglos oscuros en los que los vikingos dominaban los mares del norte, como a los lectores que prefieren la fantasía adulta y el ‘grimdark‘. En esta segunda entrega, sim embargo, veremos como los elementos más característicos de la fantasía, como la magia y los hechizos, el papel de los corrompidos que tienen sangre de los dioses corriendo por sus venas o el regreso de los dioses muertos, van a tomar más importancia en el relato.
No os vamos a engañar: con el final de «El hambre de los dioses«, John Gwynne nos vuelve a dejar otra vez a medias, con ganas de mucho más. Lo hemos disfrutado de principio a fin y necesitamos poner las manos encima de «La fúria de los dioses» cuánto antes.
El hambre de los dioses
Autor: John Gwynne
Traducción: Simon Saito
Fecha de publicación: Octubre de 2023
ISBN: 978-84-450-1490-5
Formato: 15x23cm. Rústica con solapas
Páginas: 640
Precio: 21,95 euros











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal