El Dragón Negro” (“The Black Dragon“) es un clásico de los cómics de espada y brujería de los años ochenta, que apareció en un mercado dominado por los superhéroes de Marvel y de DC. Fue un proyecto creado por dos británicos afincados en los EE.UU., el guionista Chris Claremont y el dibujante John Bolton, para la línea Epic Marvel de La Casa de las Ideas, repleta de bárbaros y guerreras, demonios y magia, monstruos sobrenaturales y batallas sanguinarias, espadas y hechicería, dibujada en blanco y negro. Claremont ya era un guionista respetado y reconocido en Marvel por su trabajo con la Patrulla-X, y su propuesta para “Marada: La mujer lobo” había sido muy satisfactorio, de manera que su propuesta para dar salida a un cómic sobre el caballero en el exilio James Dunreith, el Dragón Negro, que mezclaba nigromancia, cuentos de hadas y un elenco de figuras históricas, entre las que se encuentran Robin Hood, Lady MacBeth, el Rey Enrique o Leonor de Aquitania, salió adelante.

Claremont y Bolton narran en “El Dragón Negro” las aventuras de James Dunreith, duque de Ca’thrym e hijo de Morgana LeFay, que regresa de un largo exilio a Gran Bretaña coincidiendo con la muerte del Rey Enrique, en 1193, para reclamar sus tierras. Junto al arquero y escudero Brian Griffon y la joven Ellianne DeValere, viajará al condado de Glenowyn para enfrentarse a unos poderes oscuros que amenazan el reino.

De Chris Claremont poco hay que contar que no se sepa todavía, o que cualquier otro pueda glosar mucho mejor que nosotros. Nombre mítico de Marvel Comics, desde 1975 tomó las riendas de la fallida serie de la Patrulla-X y durante diecisiete años ininterrumpidos elevó a los mutantes al altar de la crítica y los aficionados, creando acontecimientos y sagas tan trascendentales como la “Fénix Oscura” o “Días del Futuro Pasado” y amplió el universo de los X-Men con nombres tan destacados como Pícara, Emma Frost, Gambito, Dientes de Sable o Mística, entre muchos otros. Sobretodo, personajes femeninos fuertes, con personalidad, que nada tenían que envidiar a sus compañeros y antagonistas masculinos.

Por su parte, el dibujante John Bolton llegó hasta James Dunreith tras haber dibujado con anterioridad las aventuras de Kull el Conquistador, un personaje creado por Robert E. Howard, y haber cautivado a Chris Claremont con su talento desbordante, ese estilo detallado, escrupuloso y perfeccionista, y con un inimitable aroma a Hal Foster y, porqué no, Alex Raymond. Faltan algunos años para que su estilo, en evolución constante, se cruce con Neil Gaiman para que su dibujo se convierta en algo peculiar e inimitable, que mezclará la fotografía digital y los pinceles de colores brillantes con fondos difuminados.

Los dos, Chris Claremont y John Bolton, forman un equipo creativo de excepción, una combinación singular de dos maestros en su mejor momento creativo que encajan como anillo en el dedo, dando forma a un clásico de la fantasía épica y de la espada y brujería, en un álbum que ECC Ediciones nos hace llegar, más de veinte años después de su creación, en un solo volumen y con numerosos extras, como bocetos y portadas.

La fórmula que servía en los años ochenta, la de “Willow”, “La princesa prometida”, “Conan” o “Lady Halcón”, la fantasía sin trucos ni artificios, sigue funcionando en el siglo XXI, y una relectura del “El Dragón Negro” lo confirma.

El Dragón Negro
Guión: Chris Claremont
Dibujo: John Bolton
Edición original: “The Black Dragon”
Fecha de publicación: Abril de 2017
ISBN: 978-84-17071-03-5
Formato: Cartoné. Blanco y negro y Color.
Páginas: 192
Precio: 17,50 euros