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La segunda entrega de Deadpool mantiene bastante bien el nivel de su predecesora ofreciendo de nuevo acción muy bien filmada y un tono de comedia gamberra e irreverente que es su marca de la casa, no obstante pierde parte del factor sorpresa que tuvo aquella y trata de compensarlo con un guión en el que hay varios giros y en el que funcionan mejor los cómicos que los dramáticos porque a fin de cuentas lo que sigue siendo es una comedia cínica con mala leche que se ríe de todo e incluso de sí misma desde el inicio hasta los postítulos de crédito. El propio personaje lo deja claro y resume la esencia al comienzo: «Sé lo que pensáis, menos mal que he dejado a los niños en casa, pues estáis muy equivocados, ahora mismo vuestra canguro está más pedo que Alfredo». No es una película de superhéroes familiar, sino para adultos a los que no repela la transgresión del buen gusto con violencia y humor negro.