La leyenda del Rey Arturo y sus caballeros se considera uno de los mitos fundacionales de Gran Bretaña, con profundas raíces que llegan hasta la dominación romana de Britania y los enfrentamientos de los invasores con pictos, escotos y sajones, y por ese motivo, tras muchos siglos de tradición, tanto la historia como los personajes han sufrido numerosas y relevantes modificaciones con el paso del tiempo.

Este libro nos traslada a una época donde la fantasía y la magia llamaban a las puertas de nuestro espíritu aventurero. Una era en la que los creadores tenían que hacer uso de las técnicas más artesanales para plasmar en imágenes los sueños de muchos espectadores.

No hay personaje que atraiga más miradas que el Rey Arturo. El ciclo artúrico es, posiblemente, una de leyendas más revisitadas a lo largo de la historia de la humanidad, y de la fantasía en particular. Hemos perdido la cuenta de cuántas versiones de su historia, cinematográficas, literarias, teatrales o en cómic, hemos podido disfrutar (o sufrir) a lo largo de las últimas décadas, pero por innumerables que sean éstas, el mito siempre ha permanecido fresco en el imaginario popular y el público ha pedido más y más.
Los relatos acerca del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, la mítica ciudad de Camelot, la traición de la reina Ginebra y el caballero Lancelot, la búsqueda del Santo Grial, el papel de la traicionera Morgana Le Fay y la guerra contra Mordred, los poderes de Merlín, la treta de Uther Pendragon para poseer a Igraine y concebir a Arturo, la espada Excalibur y la Dama del Lago,… son algunas de las historias más conocidas de la literatura universal en la que se han inspirado numerosas versiones del mito, algunas más cercanas a una hipotética versión histórica y otras que, bueno, se aventuraban en territorios desconocidos con el mito del Rey Arturo por bandera. Desde la novela de John Steinbeck «Los hechos del rey Arturo y sus nobles caballeros«, la obra «Camelot» de T. H. White y películas como «Excalibur» de John Boorman, «Merlín el encantador«, de Wolfgang Reitherman para Walt Disney Pictures o «El Primer Caballero» de Jerry Zucker. Sí, algunas podían hacer que deseásemos arrancarnos los ojos de las cuencas y odiar con todas las energías a algunos desalmados e incompetentes productores de Hollywood.
La lista es extensa y heterogénea, difícil de delimitar, pero el escritor Francisco Javier Millán va a intentar hacer una selección de aquellas variaciones libres de los relatos artúricos, y otras obras de fantasía épica y espada y brujería, que nos llegaron durante los años ochenta y principios de los noventa, películas y series de televisión que hoy recordamos con nostalgia y que con «Destino Camelot. Reinos fantásticos del cine y la televisión» podremos volver a recordar. O recuperar. Y es que este libro está dedicado a todos los que soñamos con grandes aventuras y nos sentimos, alguna vez, aprendices de brujo. La mayoría teníamos diez años entonces, y ahora somos unos cuarentones.

A lo largo de diez capítulos («Ciclo Artúrico», «Walt Disney», «La Tierra Media animada», «Cimmeria», «Acero y violencia», «Fantasía épica», «Magia y ciencia-ficción», «Dragones y mazmorras», «Videojuegos y televisión» y «Hacia las estrellas») el zaragozano Francisco Javier Millán nos hará un recorrido guiado por medio centenar de películas y series de televisión y de animación de fantasía de los años ochenta y principios de los noventa, la mayoría de las cuales beben del mito artúrico y el resto, de la obra de J.R.R. Tokien y Robert E. Howard. Como toda lista, la objetividad no existe y el autor incluye obras que, en nuestra opinión, no merecerían entrar en la lista y se olvida de otras que desconocemos como se le han quedado fuera. Abundan medianías que en su época acumularon críticas negativas, serie B y carne de videoclub («Ator«, «Cromwell«, «Hundra» o «Deathstalker«) y echamos de menos un par de obras imprescindibles de animación («Tigra: Hielo y Fuego» y «Heavy Metal«), algun clásico que podría incluirse con calzador («El nombre de la rosa«, «Las brujas de Eastwick«, «Las aventuras del barón Münchausen«, «Dragonheart«, «The Last Unicorn» o «Los héroes del tiempo«), alguna rareza inclasificable («Amazons«) y quizás también un capítulo dedicado a la fantasía derivada de la mitología clásica («Furia de Titanes«), pero en general el autor hace una selección muy completa, y la organiza y categoriza apropiadamente. Un buen trabajo de documentación y clasificación.
Y sí, el título del libro es engañoso: el autor no limita su mirada al prolífico universo artúrico como «Destino Camelot» podría insinuar sinó que reconoce otras fuentes tan válidas, o más, de la fantasía televisiva y cinematográfica de los años ochenta, como son el imaginario de Conan de Cimmeria y el pulp de Robert E. Howard por un lado (con las inevitables menciones a Conan, Red Sonja o Krull, por ejemplo) y la Tierra Media del maestro inglés J.R.R. Tolkien, de quién beben la mayoría de autores de fantasía que alumbraron sus obras entre los ochenta y los noventa.

En conclusión: nostálgicos, estáis de enhorabuena. «Destino Camelot. Reinos fantásticos del cine y la televisión» es un libro muy recomendable, pero sobretodo para ser usado como un repositorio de títulos, una lista (casi) definitiva de las películas y las series de fantasía de los ochenta que debéis buscar en plataformas de streaming como Netflix, HBO, Amazon Prime,… o en el videoclub de la esquina, que aún está allí esperando a que regreséis. Los ochenta han vuelto, cargados de reboots, remakes y secuelas tardías, pero también de relecturas modernas de aquella época dorada, aunque no hay nada como el sabor original. Algunos llaman a este sentimiento, simplemente, nostalgia.

Destino Camelot. Reinos fantásticos del cine y la televisión
Autor: Francisco Javier Millán
ISBN: 9788412089110
Formato: Tapa dura. Color
Páginas: 304
Precio: 25,95 euros