Soy un gran fan de Jack McDevitt, autor al que conocí tras leer “Un Talento para la Guerra” y al que he seguido después con el resto de libros publicados por La Factoría de Ideas. Desgraciadamente “Polaris“, continuación del primer libro suyo que leí, me ha decepcionado.

"Polaris" (Jack McDevitt, La Factoría de Ideas)POLARIS
Jack McDevitt
Titulo original: Polaris 
Premios de la novela: Nebula (2005). 
Autor: Jack McDevitt 
Ganador de los premios: Nebula, John W. Campbell, UPC, Philip K. Dick, Locus 
Traducción: Raúl Sastre Letona
Formato: 23 x 15 cm 
Encuadernación: Rústica con solapas 
Páginas: 352
PVP: 20,95 €
ISBN: 9788498006513
Hace sesenta años, la nave espacial Polaris fue hallada totalmente vacía, y el destino de sus pasajeros quedó envuelto en misterio. Ahora, para conmemorar el aniversario de su desaparición, se va a celebrar una subasta de todos los objetos que quedaron abandonados en la nave. Valiéndose de sus contactos, Alex Benedict, uno de los marchantes de antigüedades más prominentes de la galaxia, se ha asegurado de que algunos de esos artefactos caigan en sus manos. Pero una explosión destruye casi toda la colección; esto convence a Alex de que alguien ha acabado con esos objetos para ocultar lo que sucedió a bordo de la nave. Y eso es precisamente lo que tiene que descubrir, aunque implique que tenga que arriesgar la vida…

En esta ocasión el misterio es ¿qué sucedió en la Polaris?, varias decenas de años atrás todos los ocupantes de la nave desaparecieron, sin rastro, aunque han pasado sesenta años nadie sabe lo qué sucedió en la nave y donde fueron a parar sus pasajeros, y capitana, pero lo que está claro es que todo lo relacionado con la Polaris vale mucho dinero, tanto como para que Alex Benedict, que goza de una gran reputación tras sus descubrimientos sobre Christopher Sim, consiga unas reliquias que se revalorizan aún más tras la destrucción del resto de reliquias en un atentado. Alguien quiere ocultar lo que sucedió en la Polaris y Alex ha caído, de nuevo, en medio de algo que no acaba de entender, pero que luchará por descubrir, a pesar de los muchos atentados contra su vida, y la de su compañera Chase Kolpath.

No puedo decir nada más triste que Polaris me ha decepcionado. Tras una lectura que se me ha hecho eterna hoy, por fin, he terminado de leerlo, y no puedo sino preguntarme por qué no me ha gustado tanto como me gustó Un Talento para la Guerra. En teoría debería, puesto que está ambientada pocos años después, cuenta con los mismos protagonistas y muestra un esquema argumental similar (un misterio al que Alex Benedict debe encontrar solución) pero no está narrado por él, sino por su compañera Chase Kolpath… y ahí es donde veo un serio problema porque no consigo empatizar con Chase, porque la historia que nos cuenta “desmitifica” a Alex y lo convierte en un ser un tanto creído, en ocasiones corto de entendederas y que, a la postre, poco tiene que ver con el brillante protagonista que McDevitt construyó en Un Talento para la Guerra. No me gusta nada que la narradora sea Chase porque esta es la Saga de Alex Benedict y su narración estropea la magia y emoción que tenía la primera novela.

No es menos cierto que a McDevitt le interesa narrar esta historia de una manera que… vamos, los protagonistas (sí, en plural, a costa de cambiar el narrador el autor consigue hacer de menos a su personaje principal para que Chase “suba”, en teoría, en la apreciación del lector… no sucede así) saben que les han intentado asesinar en dos, tres o cuatro ocasiones… ¡y siguen cayendo en las trampas! Sin revisar, sin cuidado, alegremente… vamos algo para nada creíble, pero que interesa al autor para que Chase salve la situación mientras Alex se deja salvar…

No suelo tener problemas con que el narrador sea una mujer, si os estáis preguntando si es ese mi problema, pero tras leer Polaris sí que tengo problemas con lo artificioso que supone el cambio de narrador. No le veo sentido a ello, máxime cuando la obra pierde la chispa y gracia que tenía Un Talento para la Guerra.

El libro en sí se hace demasiado extenso, la importancia del misterio del libro anterior queda aquí reconvertida a un misterio de Cluedo (¿dónde fueron a parar todos los ocupantes de la nave?) que tampoco es que se muestre tan crucial como el destino de Sim en la primera novela. La tensión por resolver el misterio no se incrementa, y el final no sirve para compensar el maltrato de McDevitt hacia su, en otros tiempos, gran protagonista.

En definitiva, que si bien tengo la intención de leer Seeker, próximo libro de la Saga de Alex Benedict, lo haré por lo bueno que es Un Talento para la Guerra con la esperanza de que McDevitt recupere la senda, porque en Polaris tan sólo he visto esbozos y detalles del gran escritor que es.

Un Talento para la Guerra