Slade Wilson es el asesino más letal y eficaz del Universo DC, pero ni siquiera un tipo tan curtido en mil batallas como Deathstroke podrá salir indemne de su visita a Themyscira, la isla de las amazonas. Esa es la sugerente premisa argumental de «Deathstroke: El asesino de dioses«, uno de los tres arcos que ECC Ediciones ha recopilado en un tomazo de más de quinientas páginas.

Como todo hijo de vecino, Slade Wilson se considera el héroe de su historia, cosa muy discutible. Al fin y al cabo, es Deathstroke, el mercenario más implacable del mundo, un asesino casi infalible que ha matado por dinero a cientos de personas. Y también es un padre pésimo. Ahora, ha sufrido un cambio forzoso con que visitará un territorio que no le resulta familiar. Se trata de Themyscira, la isla de las amazonas, pero ¿qué misión lo ha conducido allí? ¿Y por qué ha desatado la ira de Wonder Woman?

Creado por Marv Wolfman y George Pérez para DC Comics en el segundo número de «The New Teen Titans«, publicado en diciembre de 1980, Deathstroke es un personaje con mala fortuna. Este antihéroe de DC Comics no cuenta con la fama de la que pueden presumir muchos otros personajes de la editorial, tanto héroes como villanos, y solamente los lectores habituales de la Distinguida Competencia saben quien es Slade Wilson y a que dedica el tiempo libre. Para acabar de fastidiar al personaje, hace un lustro hubo un intento de llevarlo al universo cinematográfico de DC que estaba armando Warner Bros. Interpretado por Joe Manganiello, el Deathstroke del Universo DC tuvo una breve aparición en la escena post-créditos de «Liga de la Justicia«, y hubiese tenido cierto protagonismo en esa película en solitario del Batman de Ben Affleck que nunca llegó a ser una realidad. Y allí se acabó el Deathstroke cinematográfico. En televisión ha tenido alguna breve aparición: Manu Bennett lo interpretó en la serie de televisión «Arrow» y Esai Morales en la serie «Titans».

Entre los números 1 y 20 de la serie de Deathstroke, más de dos años de cómics, pudimos disfrutar de tres arcos argumentales distintos protagonizados en solitario por el mercenario y asesino más letal del universo DC: Deathstroke. El segundo de ellos es el que da título al tomo recopilatorio de ECC Ediciones, «El asesino de dioses«, en el que este emblemático antihéroe de DC deberá enfrentarse al titán Jápeto de Themyscira armado con una espada forjada por Hefesto que es capaz de matarlo. La aparición de Wonder Woman será inevitable, y la pelea entre Diana y Sam, épica. Pero antes de infiltrarse en la isla de las amazonas Slade Wilson recibirá varios regalos que ya quisiéramos muchos de nosotros, empezando por la juventud perdida y siguiendo con el ojo derecho que había perdido, en el marco de una historia con muchos asuntos de familia pendientes. Con su hijo Jericó, con su hija Rose, y con su padre Odiseo. En el tercer arco Deathstroke se enfrentará a Lawman y Snakebite, tirando del hilo de la venganza del Escuadrón Suicida por la traición de Deathstroke, y de nuevo con asuntos de familia pendientes por enmedio.

«Deathstroke: El asesino de dioses» es un cómic muy noventero, que si hubiese estado dibujado por Rob Liefeld no nos hubiese sorprendido nada. Con abundantes cameos de distintos personajes de la editorial (Harley Quinn, Catwoman, Capucha Roja, Ra’s Al Ghul, Batman, Superman, Wonder Woman,…) muchos de los cuáles librarán combates épicos contra El Exterminador, este tomo apuesta sin matices por la acción trepidante y la violencia desatada. Explosiones, posturas imposibles, trajes molones, enemigos titánicos, y el mercenario más peligroso y eficiente del mundo en su salsa. Excesivo, tanto en el guión (de James Bonny, Phil Hester y Tony S. Daniel) como en el dibujo (Eduardo Pansica, Mirko Colak, Paolo Pantalena, Peter Nguyen, Roberto Viacava, Sandu Florea, Tony S. Daniel como autor completo y Tyler Kirkham), las aventuras de Slade Wilson que nos cuentan en este tomo buscan aquella espectacularidad vacía de contenido que llenaba las viñetas de los cómics de Marvel, DC e Image en los años noventa, con splash-pages espectaculares pero sin la menor profundidad en los textos ni lógica en el argumento. Por ejemplo, ¿para qué rejuvenecer a Deathstroke y devolverle el dichoso ojo? En resumen, como aquellos cómics de antaño a los que nos hemos referido, estamos ante una lectura entretenida pero que no va a dejar el menor poso en nuestra memoria.

Es una realidad indiscutible que desde la primera aparición de Deathstroke allá por el año 1980, y después de convertirse en el centro del inolvidable arco de «El contrato de Judas» en «The New Teen Titans» que lo lanzó al estrellato, el mercenario Slade Wilson no ha conseguido contar con una colección en solitario que le haga justicia. Cosa que sí ha conseguido su versión Marvel, el mercenario bocazas Deadpool. Deathstroke ha quedado relegado al papel de personaje secundario habitual, cuyo perfil ambiguo, en equilibrio precario entre el bien y el mal, sirve a menudo para decantar la balanza en las aventuras en las que se enfrentan héroes y villanos, pero no hay ninguna etapa de sus series en solitario que haya prevalecido. No parece que su destino sea saltar a la Primera División, pero moviéndose en esta segunda línea tampoco está mal si sus aventuras se publican en un espectacular tomo DC Omnibus de ECC Ediciones de más de quinientas páginas y un montón de páginas extras con docenas de portadas alternativas.

Deathstroke: El asesino de dioses
Guión: James Bonny, Phil Hester, Tony S. Daniel
Dibujo: Eduardo Pansica, Mirko Colak, Paolo Pantalena, Peter Nguyen, Roberto Viacava, Sandu Florea, Tony S. Daniel, Tyler Kirkham
Edición original: «Deathstroke» núms. 1 a 20, «Deathstroke Annual» núms. 1 y 2, «DC Sneak Peek: Deathstroke» núm. 1
Fecha de publicación: Noviembre de 2022
ISBN: 978-84-19518-84-2
Formato: 15,6×23,9cm. DC Omnibus. Cartoné. Color.
Páginas: 528
Precio: 48,00 euros