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El amor se ha contado de mil formas diferentes a lo largo de la historia. La Humanidad lleva miles de años intentando explicar, y comprender, las relaciones románticas, y sobre la pasión entre un hombre y una mujer (o dos hombres, o dos mujeres, o lo que cada uno libremente decida) se soporta gran parte de la historia del arte (la otra gran parte es la religión, claro). Pero la ilustradora valenciana Ana Oncina descubrió una manera de hacerlo sencillo, cercano y real de la mano de dos adorables criaturas surgidas del aceite de freir de su cocina: una croqueta y una empanadilla. Y es que cuando uno es una croqueta, está inexorablemente predestinado a enamorarse con locura de una empanadilla.
Croqueta y Empanadilla viven juntos, y ya se sabe que la convivencia no es fácil, por mucho amor que haya. La autora, estudiante de Bellas Artes, se basó en sus propias experiencias domésticas con su novio, en situaciones que consideraba que eran comunes en muchas parejas o en cosas graciosas que les habían pasando, para ofrecernos los tres tomos en tres años, de 2014 a 2017 (más un cuarto, especial Navidad, titulado «Una Navidad con Croqueta y Empanadilla«), sobre sus adorables criaturas. La propia autora nos describía en una entrevista, hace algunos años, a su empanadilla mimada y su croqueta marisabidilla: «Empanadilla es caprichosa, infantil y esta bastante mimada por Croqueta. Croqueta habla por los codos, es más sensato aunque muy desastre y despistado«.
La obra ha sido un todo éxito, con numerosas ediciones de los cuatro álbums publicados de la mano de Ediciones La Cúpula, el premio del público en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona 2015 y Ana Oncina ha sido incluida en la lista de los treinta menores de treinta años más influyentes de Europa según la prestigiosa revista Forbes en el año 2017.

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