Se suele decir que una de las características que diferencian al hombre de los animales es el arte. El arte entendido como creatividad sin uso ni función. Obras creadas para ser apreciadas por los sentidos. Y no hay arte sin creatividad. Sin imaginación. Sin ideas. Uno de los más grandes creadores del siglo XX, el británico John Cleese, nos descubre sus secretos en el breve ensayo «Creatividad«, publicado por la editorial Gustavo Gili.
Nadie mejor que uno de los miembros de los Monty Python para arrojar luz sobre los entresijos de la creatividad.
En esta pequeña guía, el actor y cómico británico John Cleese se basa en su experiencia para contarnos, de un modo práctico y con el humor que le caracteriza, cómo generar las circunstancias adecuadas para darle espacio a nuestro genio creativo.
¿Cómo podemos llegar al estado de ánimo que necesitamos para crear? ¿Cómo saber si nuestra idea es suficientemente buena y merece la pena seguirla? ¿Qué hacer si nos topamos con un muro que parece insalvable?
Ante todas estas cuestiones, John Cleese nos ofrece un sinfín de consejos tan útiles como originales, a la vez que nos desvela cuál es el funcionamiento de la mente en los momentos en los que tratamos de buscar la inspiración.
Una oportunidad única de aprender sobre la creatividad de la mano de un gran maestro.
Se dice que el hemisferio derecho del cerebro es más artístico que el izquierdo, pero los científicos afirman que cualquier función cognitiva compleja pone en marcha una red con múltiples regiones, distribuida en ambos hemisferios y funcionando de forma coordinada. Es, por lo tanto, una creencia falsa la que dice que las personas más creativas y con facilidad para el arte dominan el hemisferio derecho. La totalidad del cerebro bulle de actividad cuando alguien está creando.
Pero, ¿cómo ser más creativo? Aunque para muchos se trata de una habilidad innata, una capacidad que se tiene o no se tiene, la realidad es que la creatividad siempre se puede estimular y potenciar con el fin de tener una mayor capacidad para encontrar nuevas ideas. Hay muchas recetas para conseguirlo, y las redes están llenas de gurús, charlatanes, expertos y profesionales que tienen sus propias fórmulas para que cada uno de nosotros desarrollemos nuestro potencial creativo, pero creo que pocos tienen la solvencia de John Cleese. Puestos a elegir, escucharé primero lo que tenga que decir este artista británico, y su libro «Creatividad» es su propuesta.
John Cleese es, como la mayoría ya debéis saber, uno de los miembros fundadores de los Monty Python. Los Monty Python fueron un grupo de humoristas británicos formado por John Cleese, Terry Gilliam, Eric Idle, Terry Jones, Michael Palin y Graham Chapman que sacudieron el humor inglés con su estilo incomparable. Humor británico, pero provocador y absurdo, experimentando con las formas y los contenidos, rompiendo las reglas establecidas de la comedia. Para empezar lograron un gran éxito televisivo con la serie «Monty Python’s Flying Circus«, emitida en la cadena británica BBC desde el 5 de octubre de 1969 hasta el año 1974, y más adelante los seis ingleses (bueno, uno era galés, y se les coló también un estadounidense) trasladaron su repertorio humorístico hasta la gran pantalla con «Los caballeros de la mesa cuadrada«, «La vida de Brian» o «El sentido de la vida«. Luego decidieron seguir sus caminos por separado, aunque no demasiado lejos los unos de los otros. John Cleese, en concreto, ha tenido una vida artística muy intensa tras su etapa junto a Monty Python. Como actor, guionista y escritor, participando en películas como «Un pez llamado Wanda«, «Criaturas feroces«, en la franquicia de Harry Potter como el fantasma Nick Casi Decapitado, en la de «Shrek» poniendo voz al Rey Harold y en la franquicia de James Bond como R. También en series de televisión como «Fawlty Towers«.
En «Creatividad«, un libro breve de apenas 80 páginas y de formato reducido, que cabe en la palma de una mano, John Cleese nos explica sus trucos para crear. Son fórmulas que cultivó durante su época de Monty Python, cuando necesitaba dar forma a guiones breves para su «Monty Python’s Flying Circus» junto a Eric Idle y disponía de poco tiempo para producir el material. Su guía, pues este libro podría considerarse una guía, nos cuenta cómo él generaba las circunstancias adecuadas para encontrar a su genio creativo, como llegar a ese territorio indómito entre el consciente y el inconsciente donde residen las ideas. Todo ellos, trufado de anécdotas personales y profesionales, con su particular e inolvidable sentido del humor.
Es esencial diferenciar entre creatividad y genialidad, para no llevar a nadie a confusión ni a engaño. John Cleese es un genio, un creador original y único, pero la mayoría de nosotros no podemos ni debemos aspirar a sus logros y a su capacidad sinó, simplemente, a mejorar nuestras capacidades. Por escasas que sean haberlas, haylas. Su lista de pistas y consejos da nombre a los capítulos: escribe sobre lo que sabes, busca inspiración, da un salto imaginativo, sigue avanzando, supera contratiempos, entra en pánico a tiempo, tus pensamientos obedecen a tu estado de ánimo, los peligros del exceso de confianza, pon a prueba tu idea, asesina a tus seres queridos y busca una segunda opinión. La propuesta de Cleese se podría resumir en una sola frase: hay que tener una mirada diferente. No podemos hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes.
«Creatividad» es, en resumen, un texto escrito por un genio donde nos desvela, a su manera, como descubrir, estimular y nutrir nuestra creatividad. Entendiendo la creatividad como la capacidad de buscar soluciones distintas a problemas concretos pero, y eso es indiscutible, la forma de ser más creativo difiere en cada persona. Quizás las fórmulas de John Cleese no son aplicables a vuestro caso, pero eso no quita que la lectura de «Creatividad» sea amena y entretenida. Se lee en un suspiro.
Creatividad: Una guía breve y divertida
Autor: John Cleese
ISBN: 9788425234170
Formato: 14x19cm. Rústica
Páginas: 80
Precio: 15,00 euros











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal