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La vida de Brian” es la obra maestra de los Monty Python. No tengo la menor duda de ello.

Como todo el mundo sabe los Monty Python fueron un grupo de humoristas británicos formado por John Cleese, Terry Gilliam, Eric Idle, Terry Jones, Michael Palin y Graham Chapman que sacudieron el humor inglés con su estilo incomparable. Humor británico, pero provocador y absurdo, experimentando con las formas y los contenidos, rompiendo las reglas establecidas de la comedia. Para empezar lograron un gran éxito televisivo con la serie “Monty Python’s Flying Circus“, emitida en la cadena británica BBC desde el 5 de octubre de 1969 hasta el año 1974, y más adelante los seis ingleses (bueno, uno era galés, y se les coló también un estadounidense) trasladaron su repertorio de humor absurdo, ingenioso y delirante hasta la gran pantalla con “Los caballeros de la mesa cuadrada“, “La vida de Brian” o “El sentido de la vida“. Luego decidieron seguir sus caminos por separado, aunque no demasiado lejos los unos de los otros.

La vida de Brian” (“Life of Brian“) es el trabajo más irrevente y elogiado, también vilipendiado por blasfemo, de los Monty Python donde nos contaban la vida de un pobre hombre llamado Brian Cohen que nació el mismo día que Jesús, pero en el pesebre al otro lado de la calle. Protagonizada por los seis miembros del grupo interpretando varios papeles, tiene algunos de los mejores gags de la historia del cine. Algunos de ellos siguen siendo vigentes hoy en día, como el de Stan que se siente mujer y quiere que le llamen Loretta o el debate y las contradicciones del Frente Popular de Judea (que no debemos confundir con el Frente Judaico Popular) y otros, simplemente, son increiblemente divertidos, como el centurión romano corrigiendo el latín de la pintada de Brian en los muros de la ciudad, la madre de Brian recibiendo a los Reyes Magos al principio de la película o los hilarantes problemas para pronunciar la r de Poncio Pilatos y la s de Pijus Magnificus. Sin olvidar la maravillosa canción final, la pegadiza “Always look on the bright side of life“, que Eric Idle canta colgado en la cruz.

Cuenta la historia que, tras recibir la negativa de Bernard Delfont, el mandamás del EMI, el mismísimo Beatle George Harrinson empeñó su casa para reunir los cuatro millones necesarios para crear su propia productora y llevar el guión de los Monty Python a la gran pantalla, en la que había de ser la tercera película de los humoristas británicos tras “Se armó la gorda” (1971) y “Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores” (1975). Fue un éxito: recaudó más de 20 millones y hoy es un clásico eterno de la comedia y del cine.

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