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Seguramente estamos hablando de una de las mejores comedias de la historia del cine, con un director y guionista mayúsculo en su mejor momento, una historia divertida e irreverente y un trío colosal de actores casi sin parangón. Dicen que nadie es perfecto, pero «Con faldas y a lo loco» roza la perfección.
Escrita por I. A. L. Diamond y Billy Wilder a partir de la película francesa «Fanfare d’amour«, dirigida en 1935 por Richard Pottier, y dirigida por Billy Wilder y protagonizada por Jack Lemmon, Tony Curtis, Marilyn Monroe, Joe E. Brown, Pat O’Brien y George Raft, entre otros, «Con faldas y a lo loco» («Some Like It Hot«) cuenta la odisea de Joe y Jerry, saxofonista irresponsable, jugador y mujeriego uno; contrabajista apocado y sensato el otro, que actúan en la orquesta de un club nocturno de Chicago durante los años de la Ley Seca. Mientras tanto, un mafioso llamado Spats Colombo, propietario de un local donde se venden bebidas alcohólicas, se convierte en sospechoso tras un chivatazo. Cuando Joe y Jerry presencian de manera accidental un crimen organizado por el gángster y son descubiertos, se verán obligados a huir para salvar sus vidas. Para ocultarse, aceptarán un trabajo en una banda de jazz formada exclusivamente por mujeres.
Sorprende que «Con faldas y a lo loco«, con una historia repleta de travestismo y menciones a la mafia, incluida la referencia a un caso real, la Matanza del Día de San Valentín, consiguiera eludir la censura que flotaba sobre el cine norteamericano en los años cincuenta; y sorprende también que se mantenga tan vigente casi setenta años después. Ni el blanco y negro le quita el aroma a modernidad que exhala. No hay que olvidar que en la España franquista, la película fue prohibida hasta en tres ocasiones y nunca llegó a proyectarse en cines.
En 1989, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos la seleccionó para ser incluida en el National Film Registry, uno de los reconocimientos más importantes que puede lograr una película en los EE. UU.
Mención aparte merece el título en castellano, «Con faldas y a lo loco«, uno de los ejemplos paradigmáticos de las traducciones surrealistas. Chapuceros, inútiles e irrespetuosos, los responsables de estas decisiones trabajaban para las distribuidoras que, ante el dilema de mantener el título original o cambiarlo por una versión más comercial, se decantaban demasiado a menudo por la segunda opción y daban rienda suelta a su dudosa originalidad.
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Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal