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Con los Gremlins de Joe Dante uno debía cumplir tres normas aparentemente sencillas para tenerlos bajo control (que no se mojaran, que no les diese la luz brillante y que no comiesen después de la medianoche), pero para la Kim Bassinger de «Cita a ciegas» la cosa era bastante más complicada. Una única norma: que no se emborrache. ¿Y quién saldría a cenar con una rubia espectacular y le pondría límites? Que beba todo lo que quiera.
Dirigida por el maestro de la comedia Blake Edwards y protagonizada por un emergente Bruce Willis recién salido de «Luz de Luna», la bellísima Kim Basinger, George Coe, John Larroquette, Stephanie Faracy y William Daniels, entre otros, «Cita a ciegas» («Blind date«) nos contó como Walter Davis, ejecutivo de una empresa que prepara una cena para concretar una operación con un inversor japonés, asistirá a la velada acompañado con una amiga de su cuñada a la que no conoce pero de la que le han hablando bien. Pero mucho cuidado: que Nadia no beba, pues pierde el control y se vuelve salvaje.
Esta comedia desigual no es la mejor de Blake Edwards (1922-2010), un cineasta único que, salvando las distancias y comparaciones, supo seguir la estela de grandes creadores como Ernest Lubitsch o Billy Wilder, desarrollando como estos una comedia sofisticada, inteligente y divertida. Pese a ser una de sus obras menores, «Cita a ciegas» es divertidísima. No es una de sus mejores películas, que fueron también algunas de las mejores películas de la historia del cine («Desayuno con diamantes», «Operación Pacífico», «Días de vino y rosas», «La pantera rosa», «El guateque» o «La carrera del siglo«), pero fue un éxito de taquilla y aún hoy garantiza un buen rato al espectador. Sin olvidar la banda sonora e Henry Mancini y las canciones de Billy Vera & The Beaters, que amenizan la función.
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