Con «Blue Giant #4«, Shinichi Ishizuka alcanza uno de los momentos más intensos y crudos de la serie hasta la fecha. Yukinori, que busca tocar en un local de mayor categoría, va a recibir un zasca que todavía se escucha. Mientras, Dai sigue intentando conseguir la excelencia en su manejo del saxofón. Y Tamada, intenta mejorar en cada concierto. Un tomazo increíble. Y solo queda uno…

Blue Giant #4Cuando Dai sopla el saxofón, vislumbra el inicio de una nueva etapa a través de la música, el sonido adquiere una fuerza distinta. Es este poder el que lo llevó a dejar el pueblo donde creció y a despedirse de sus amigos, sus profesores, su padre y sus hermanos… Ahora, desde que comenzó a aprender con Yui, su maestro, Dai participa por primera vez en sesiones musicales con otros músicos.

La historia que comenzó con un joven saxofonista llamado Dai Miyamoto —recién salido del instituto en Sendai, sin más formación que su pasión por el jazz— ha ido evolucionando desde el individualismo de sus primeros pasos hasta la construcción de una banda, JASS, junto al virtuoso pianista Yukinori y el disciplinado batería Tamada. En el tomo anterior, la banda dio sus primeros conciertos en Tokio, pero ahora, con algo de reconocimiento bajo el brazo, la presión y las expectativas hacen acto de presencia con más fuerza que nunca.

Este cuarto volumen es, sin exagerar, una bofetada en todo el jeto (hablando metafóricamente). Hay una escena en particular —que no desvelo ya que es spoiler— que representa, con una crudeza quirúrgica, el punto de quiebre al que puede llevarte el deseo de perfección artística. No es solo una escena dolorosa; es una herida que cualquier creador —músico, dibujante, escritor— puede reconocer. Una de esas páginas que se te quedan clavadas como una nota disonante imposible de olvidar. Ishizuka demuestra aquí que no escribe una historia de jazz, sino una historia sobre el alma de quienes viven para expresarse a través del arte.

El protagonismo se reparte de forma más coral en este volumen. Si bien Dai sigue siendo el faro emocional de la serie —con su contagiosa energía, su fe inquebrantable en el poder de la música y su capacidad para unir a las personas—, es Yukinori quien se lleva una parte importante del foco narrativo. Su enfrentamiento con los límites de su talento, con su ego y con las puertas cerradas de la industria musical lo convierten en un personaje aún más interesante. Hay una dolorosa contradicción en él: un pianista capaz de tocar con precisión matemática, pero que ha olvidado, o quizá nunca ha entendido del todo, el porqué de tocar. La conversación con el gerente del club más prestigioso de Tokio es, sin duda, uno de los diálogos más duros y reveladores de toda la serie.

Tamada, por su parte, sigue creciendo como baterista, pero también como persona. La forma en que observa a sus compañeros, cómo procesa sus dudas y cómo reacciona ante los conflictos, lo convierten en una presencia silenciosa pero esencial. Shinichi Ishizuka lo dibuja muchas veces al margen, observando, asimilando, pero siempre con una claridad admirable. Hay una escena muy significativa en la que, ante una posible oportunidad para la banda, Tamada es quien pone en palabras las dudas que todos sienten pero nadie quiere admitir.

Narrativamente, «Blue Giant #4» juega con varios tempos. Hay momentos de pausa, de introspección, donde los personajes reflexionan sobre su lugar en el mundo de la música. Pero también hay estallidos de intensidad: conciertos que casi pueden “escucharse” desde la página, peleas, tensiones soterradas y decisiones que no tienen vuelta atrás. Esa alternancia entre calma y furia funciona como una partitura bien estructurada. Nada sobra, nada falta. Como el mejor jazz.

En cuanto al dibujo, poco más se puede añadir que no se haya dicho ya: Shinichi Ishizuka domina como pocos la representación del movimiento, de la energía contenida en un solo de saxofón, en un redoble de batería o en una pulsación de piano. Sus viñetas transmiten volumen, peso, ritmo. El lector suda a la par que los personajes en su esfuerzo infinito por ofrecer un concierto cada vez mejor.

Hay también una subtrama que introduce cierta rivalidad con otra banda, que ya veremos a dónde va a parar. En cualquier caso, este es el tomo más variado hasta la fecha y podríamos decir que es la consagración de su autor en esta serie, que ya nos tiene en su puño, con ganas de ver la resolución de la historia en el tomo final, el quinto (que incluirá los volúmenes 9 y 10). Por cierto, en esta preciosa edición que realiza Distrito Manga, se ofrecen las páginas a color que aparecen en la publicación original. Y menudas páginas.

En definitiva, «Blue Giant #4« es un paso más en la maduración emocional y artística de los protagonistas. Ya no estamos en la fase del descubrimiento, sino en la del coste. Lo que implica seguir adelante. Lo que duele dejar atrás. Y lo que se necesita para continuar. Shinichi Ishizuka ha escrito y dibujado aquí uno de los volúmenes más poderosos de toda la serie, una historia donde el jazz no es un género musical, sino una forma de vivir —y de resistir.

Blue Giant #4
Autor: Shinichi Ishizuka
Traducción: Marc Bernabé
Fecha de publicación: Abril de 2025
ISBN: 9788419819123
Formato: 15x21cm. Tapa blanda con sobrecubierta
Páginas: 400
Precio: 17,95 euros