La editorial Planeta DeAgostini ha reeditado recientemente las aventuras del afable monstruo MOT creado por el dibujante Alfonso Azpiri y el guionista Nacho y que debutó, ya hace veinte años, en las páginas del semanario "El Pequeño País".

image1"Vigila tu armario… En la oscuridad, en el fondo del armario ropero de Leo, brillan unos ojos. Un monstruo se esconde en su interior: Se llama Mot, es gigantesco y voraz, pero también simpático y comodón, prefiere los bocadillos a los niños y tiene una habilidad especial para atravesar puertas interdimensionales que los llevarán a las aventuras más increíbles."

La simple mención de los cómics de MOT traerá a la memoria a muchos de nosotros, desde un recóndito rincón olvidado, imágenes de una lejana infancia con los suplementos dominicales de "El Pequeño País". Corría el año 1988 cuando el dibujante Alfonso Mejía "Azpiri", conocido entonces entre el público mayoritario por sus portadas para videojuegos, unió su talento al del guionista José Ignacio Moreno Cuñat "Nacho" para crear un bonachón monstruo de gran tamaño llamado MOT (siglas acrónimas de Movimientos Orgánicos Telúricos) que cruza su destino con el de un adolescente llamado Leo tras salir de su televisor. ¿El resultado? Cuatro años de aventuras y mágicos viajes interdimensionales y cinco álbumes recopilatorios que unían en un solo volumen las historias semanales de dos páginas.

A su autor, Alfonso Azpiri, no es necesario presentarle puesto que ya es historia viva del cómic de nuestro país. Su larga trayectoria empieza en la revista Trinca en los años 70, para pasar después por varias revistas (como, por ejemplo, la prestigiosa Heavy Metal, 1984 o la añorada Cimoc), crear varios álbumes ("Dos Fugitivos", "Alpha Cosmos", varios de "Lorna y su Robot" o las historias cortas de "Pesadillas" y "Otros Sueños"), ilustrar centenares de carátulas para videojuegos de compañías españolas de la época (Dinamic Multimedia, Elbe, Opera Soft,…), una época dorada en el sector. Entre éstas, curiosamente, MOT en su adaptación a los videojuegos (por Opera Soft). El personaje, además, vivió una adaptación televisiva de la mano de L´Studio-Canal Plus Internacional que, desde 1995 y a lo largo de 26 episodios de media hora, llevó a "MOT" como dibujo animado a las televisiones de muchos rincones del mundo.
Nacho, por su parte, compartió espacio en "El Pequeño País" con las series "MOT" y "Goomer", la segunda con el dibujante chileno Ricardo Martínez Ortega y que llegaría a vivir un salto a la televisión y a la pantalla grande. Junto a Ricardo sumaron colaboraciones para el periódico "El Mundo" con una viñeta de la actualidad política hasta el 2001, pero siguieron colaborando en "Goomer" en "El Jueves" y en el magazine de "El Mundo"

Tras años de olvido, la editorial Planeta DeAgostini ha recuperado esas historias del semanario infantil-juvenil "El Pequeño País" del periodico "El País" que "MOT" compartía con "Goomer" o "El Pato Donald" cada fin de semana aprovechando una nueva línea de cómics creados por autores de nuestro país. Es una nueva edición, en dos tomos, que pone al día aquellas ediciones conjuntas de Alfaguara y El País en cinco lujosos álbumes en cartoné de los años 90 (Mot, El coleccionista, El castillo maldito, New York New York y Mot ¿nunca jamás?), que también fueron publicados en Francia por Soleil. El éxito fue mayúsculo y del primer volumen se llegaron a vender 150.000 ejemplares. A día de hoy, son imposibles de encontrar.
El primero delos dos volúmenes que publicará Planeta DeAgostini, aparecido en Diciembre del 2008, recopila los tres primeros álbumes de MOT, incluye una introducción y una docena de páginas de extras a lo largo de unas 160 páginas por casi 15 euros en una edición de tapa dura con lomo curvo. No está mal, la verdad. El segundo álbum, sin fecha prevista, posiblemente incorporará "New York, New York", "¿Nunca Jamás?" y quizás "El Aprendiz de Brujo" y "El bosque de Lump" que no aparecieron jamás en álbum.
En éste "MOT volumen 1" se nos narra el encuentro del adorable monstruo torpón de enorme tamaño, con cuernos, colmillos y larga cola llamado MOT (y muy muy parecido al Sulley de "Monstruos S.A." de Pixar… ¿coincidencia?) con el apocado adolescente Leo. El miedo inicial, la sorpresa del encuentro, derivaran en una amistad pura que llevaran a los dos, monstruo-mascota y niño, a otras dimensiones a través de armarios, a laboratorios secretos, a la ciudad, a jugueterías o a castillos encantados, huyendo de cazadores de monstruos y fantasmas. Dinámica, ágil, rápida (cumpliendo con su cometido inicial de narrar una historia para las dos o tres páginas del semanario) pero sin perder el hilo de la narración y la evolución de la relación entre el carismático monstruo y el joven Leo con solturua. Siempre, con innumerables referencias cinematográficas y literarias subyacentes.

Concluyendo, MOT es una obra para nostálgicos, un clásico para recuperar o una sorpresa para descubrir, que despertarà la curiosidad de los lectores más jóvenes y nos hará sonreir a los más mayores. La reedición de Planeta es digna, como merece el producto, y quizás sea una buena excusa para que Nacho y Azpiri retomen el personaje, tal y como habían manifestado en alguna ocasión .