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Probablemente el peor capítulo de «Black mirror» hasta la fecha. Mezcla dos historias relacionadas con una muñeca-robot tipo Alexa y una cantante de pop con problemas personales interpretada por Miley Cyrus (el gancho en esta ocasión y me parece que no lo hace mal). De nuevo el trasfondo es a lo que nos enfrentamos si no le damos buen uso a la tecnología (interesante), pero en este caso se pierde parte del encanto de la serie porque se evita el suspense (que es lo que a mí me gusta) y hay un tratamiento más dramático (que a mi juicio no termina de funcionar) y menos impactante (que es por lo que se ha caracterizado la serie hasta el momento). El caso es que aunque, como siempre, la temática da juego e invita a reflexionar, en esta ocasión el episodio se ve con más pena que gloria y uno llega incluso a aburrirse. Y si solo fuera eso aún puede pasar, es que además el final me pareció bastante decepcionante.