***
El seguidor habitual de Alejandro Amenábar se lanzará a ver esta serie de 6 capítulos basada en el cómic «El tesoro del cisne negro» de Paco Roca y Guillermo Corral, pero hay que advertirle tanto a él como al espectador ocasional que ésta es una serie «de autor» en la que cuesta entrar y que no va a gustar a cualquier tipo de público. No está hecha a espaldas del espectador de televisión, pero quiere huir de fórmulas habituales y arriesga. Para empezar puede descolocar que se vende como una serie de aventuras y lo que encuentras son más aventuras «políticas», «judiciales», «históricas» o «diplomáticas» (acción la justa y necesaria). La serie mantiene la versión original por lo que en muchos momentos los personajes hablan en inglés y, por qué no decirlo, el contraste de lenguas y actuaciones «chirría» y hay que acostumbrarse. La narración es dinámica pero el ritmo no tanto y como se fija en pequeños detalles y el guión utiliza la burocracia para crear suspense puedes sentirte defraudado en algunos momentos al no encontrar lo que presumías (lo mismo pasó con «The wire» y es una de las mejores series de la historia y no pongo el ejemplo al tuntún porque sospecho que a Amenábar le encantó y se nota y no lo digo solo por Clarke Peters). Y además de todo eso hay algo más que la hace especial y es que mezcla muchos géneros, no siempre con acierto a mi juicio, en gran parte porque no siempre te implica al nivel que te gustaría y a veces te pierde un poco. Pegas a parte, que a mi parecer las tiene porque le veo pros y contras, me parece un proyecto ambicioso que conquistará más a quien aprecie el intento por hacer algo distinto. Y sea como fuere y sin desmerecer a nadie me arrodillo ante Clarke Peters (Jonas Pierce) porque sólo por él la serie ya merecería la pena.











Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja