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Mike Mignola es uno de los artistas más respetados del mundo del cómic, y se ha labrado una carrera repleta de obras brillantes, algunas de las cuales se han ganado con todo el derecho la categoría de obras maestras. A finales de los años noventa, tras haber pasado una década dibujando los personajes de cómic que otros habían ideado, Mike Mignola decidió crear uno propio, algo suyo que se alimentaría todo aquello que le gustaba, que no había de ser comercial sinó una creación personal y, para su sorpresa, el demonio rojo Anung-Un-Rama se convirtió en su éxito más grandioso.

Unos pocos años después, hacia el 2002, con Hellboy en la cima del éxito y un tiempo antes de las dos magníficas adaptaciones cinematográficas de Guillermo del Toro, el dibujante y guionista se dejó seducir por la idea de los spin-off con el B.P.R.D. (Bureau for Paranormal Research and Defense, o Asociación para la Investigación y Defensa Paranormal, A.I.D.P., en castellano) que le permitieron extender sus historias inspiradas en folklore tradicional, las leyendas populares y los mitos ancestrales de todas las sociedades humanas, en H.P. Lovecraft y Edgar Allan Poe, fagocitando las películas de serie B, las historias subrenaturales de la novela gótica y el pulp sin la necesidad de contar siempre con su rojo investigador de lo paranormal de cuernos serrados. Eso fue gracias a otros personajes claves de la saga de Hellboy como el hombre anfibio Abe Sapien, la piroquinética Liz Sherman, el homúnculo Roger o el médium ectoplásmico Johann Krauss, que formaban parte de la agencia fundada a mediados del siglo XX por el profesor Trevor Bruttenholm para combatir las amenazas de la Alemania nazi, sus investigaciones arcanas y macabros experimentos, y los peligros paranormales que acechaban el mundo.

De la mano de un elenco de guionistas y dibujantes de la calidad de Christopher Golden, Geoff Johns, Fábio Moon, Gabriel Bá, Michael Avon Oeming, Cameron Stewart, Guy Davis o Ryan Sook, entre otros, la prolífica serie de «A.I.D.P.» permitió extender el universo de lo oculto, lo paranormal y lo sobrenatural que había acompañado a Hellboy desde su origen, aunque no hay nadie tan habilidoso en este género como Mike Mignola, un autor tan lejos y a la vez tan cerca del mainstream americano, capaz de plasmar en una historia a los vampiros, a un poeta maldito del siglo XIX, a Baba Yaga, al imparable Gusano Vencedor, a los nazis y a científicos locos fascinados por lo paranormal sin que se oigan crujir todos los engranajes del mecanismo.

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