¿Quién teme al lobo feroz? Sam Keith nos ofreció en el año 2004 una aventura de Batman donde el Caballero Oscuro es un simple convidado de piedra y que centraba su atención en un grupo de niños inadaptados y el joven protagonista licántropo, Scratch. Una miniserie mediocre donde solamente sobresale el peculiar estilo gráfico del artista norteamericano, que no es apto para todos los paladares.

Batman está investigando el caso de Zack, un niño aparentemente normal que, a los 15 años, tuvo que vendarse el brazo porque le daba vergüenza mostrar al mundo la transformación que estaba empezando a sufrir, un proceso que no hizo más que agravarse. Ahora, Zack es un licántropo, y está desesperado por encontrar un hogar al que pertenecer. Pero los hombres lobo no encajan fácilmente en ninguna parte…

«Batman: Scratch» es una obra de Sam Kieth, pero no es una obra sobre Batman. Vamos a intentar explicar esta afirmación.
Por un lado, el estilo peculiar e inimitable del dibujante norteamericano Sam Keith (1921–2003), que personalmente me hipnotiza y seduce desde que lo descubrí en «The Maxx» y «Zero Girl«, y como colaborador de «The Sandman«, encaja como un guante en la historia que nos propone. El dibujo de Sam Keith es tan personal que cualquier obra firmada por este artista americano solamente se puede entender como una ocasión para sumergirse en su particular universo visual, en el que emplea formas y volumenes exagerados e imposibles, cuerpos desproporcionados y diseños extraños. Sea un cómic de Batman, del Judge Dredd, de Venom o de Lobo, cualquier cómic escrito y dibujado por Sam Kieth es, primero de todo, una obra de Sam Kieth.
Por otro lado, «Batman: Scratch» no era ni la primera vez, y no sería la última, que Keith cedía su estilo a las aventuras del Caballero Oscuro. «Batman/Lobo«, «Batman: Secretos» o «Batman: Fantasma» son otros ejemplos de otras historias a las que aportó su sensibilidad y su lirismo, aunque en esta ocasión el papel del Hombre Murciélago en la función es totalmente secundario, casi innecesario. Aparece en el último tercio de la obra, da un par de guantazos y alguna reflexión moralista, y se vuelve a Gotham City.
Las claves sobre los que Sam Kieth construye su «Batman: Scratch» no son, para nada, innovadoras, y autores como Bernie Wrightson, el maestro indiscutible del cómic de terror, demostraron con anterioridad que sabían usarlas de forma más eficiente. Estamos hablando de un entorno rural americano, cargado de incultura, supersticiones, prejuicios y violencia, aunque pasado por el filtro hipertrofiado y caricaturesco del grafismo de Keith. Los personajes de la función son niños diferentes o mutados, seres deformes pero expresivos con los que Wrightson también se desenvolvía con facilidad (¿quién no recuerda a Jenifer, aquella aterradora mujer fatal de la historia homónima, que despertaba nuestra compasión a la vez que nos hacía temblar?) y el héroe de la función es un chico aparentemente humilde y sencillo, que esconde un secreto aterrador: es un hombre-lobo.

Pon un licántropo en tu vida. Un argumento clásico y conocido que se ha copiado, imitado y versionado hasta la saciedad, el de un hombre mordido por un lobo monstruoso que le traspasa una terrible maldición, que en las páginas de «Batman: Scratch» toma otros derroteros para narrarnos el relato desgarrador pero emotivo de un muchacho incomprendido que teme tanto al mundo como este recela de él y que en las tierras de los ‘rednecks‘ (los ‘paletos’, osea los blancos incultos de las áreas rurales en los estados del sur que se aferran Dios y a la pistolas) descubrirá que hay otros como él que necesitan su ayuda. Su maldición, la licantropía, será su única arma para enfrentarse a la intolerancia y defender a los desválidos.

El tomo de «Batman: Scratch» de ECC Ediciones comprende los números del 1 al 5 de la miniserie original «Scratch«, publicada en 2004 por DC Comics, y nos ofrece a un Sam Kieth más inspirado en su faceta de dibujante que en su faceta de narrador. Sí, no es uno de los mejores trabajos del artista, con un apartado gráfico que destaca por el inconfundible estilo Keith, para aquellos que lo disfruten, pero que cojea, y mucho, en el desarrollo de la historia. En resumen, es un trabajo mediocre. Y el papel de Batman en la función está metido con calzador, de una manera tan forzada que parece que el autor no tenía previsto incluirlo y que un cambio de planes inesperado le obligó a ello.

Batman: Scratch.
Autor: Sam Kieth
Edición original: Scratch núms. 1-5
Fecha de publicación: Enero de 2020
ISBN: 978-84-18094-45-3
Formato: Cartoné. Color.
Páginas: 128
Precio: 16,95 euros

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