Los maestros clásicos del thriller y la intriga, desde Agatha Christie hasta Jo Nesbo, suelen disponer al villano bien cerca del investigador, lo suficientemente próximo como para significar una amenaza, para poder andar siempre un paso por delante, para observar sin ser visto, pero lo bastante lejos como para no ser sospechoso hasta el final de la función, cuando el detective encuentra la pista clave o el malvado de turno comete un error. Son mecánicas habituales del género, que funcionaban entonces y funcionan ahora.

A raíz de un extraño delito cometido en las oficinas de la entidad financiera más poderosa de Gotham City, Batman inicia una investigación tendente a desenmasacarar a los responsables del macabro y pintoresco suceso. Como consecuencia de sus pesquisas, Dick Grayson se topa con una nueva generación de criminales relacionados con el lavado de dinero procedente del contrabando. A su vez, James Gordon continúa preocupado por el regreso de su hijo, cuya presencia evoca oscuros episodios del pasado. Numerosas preocupaciones a las que añadir… ¿la reaparición del Joker?

Antes de tomar las riendas de una de las etapas más aclamadas de Batman, junto al dibujante Greg Capullo, Scott Snyder hizo su bautismo de fuego con el Hombre Murciélago en el año 2011 en “Batman: Espejo Oscuro” y, a continuación, “Batman: La llave maestra“, un arco de seis entregas publicadas entre los números 876 y 881 de la cabecera “Detective Comics“, donde nos pudo demostrar su habilidad para escribir la faceta más policíaca y detectivesca del Caballero Oscuro… al que también se le suele llamar El Detective. Por algo será. Hay que recordar que el número 881 de “Detective Comics” acabó el primer volumen de dicha cabecera, desde 1937 hasta 2011, ya que el relanzamiento del Universo DC tras la saga “The New 52” obligó a todas las colecciones a reiniciarse desde el número uno.

En las páginas de “Batman: La llave maestra” primero seguiremos los pasos de Dick Grayson en su investigación sobre un macabro y extraño crimen, casi excéntrico, y los villanos que amenazan a la presidenta de uno de los bancos más prósperos de Gotham City… que resulta ser la hija del hombre que asesinó a sus padres. Hay que recordar que en esta época Dick Grayson, el Robin original, era quién se escondía bajo el uniforme de Batman, una responsabilidad que afrontaba con ciertas dudas, incluso inseguridad, por el reto que significaba substituir a su mentor, que andaba recorriendo el mundo en busca de miembros para su Batman Inc. Este misterio enfrentará al Caballero Oscuro con un nuevo y aterrador señor del crimen organizado en la ciudad de Gotham, que se hace llamar Tiburón Tigre.
Por otro lado nos acercaremos al problema que tiene James Gordon derivado del regreso de su hijo, James Gordon Jr. ¿El chico es una víctima de las circunstancias, un pobre enfermo mental o un verdadero asesino? Durante años, el comisario Jim Gordon ha estado atormentado por la posibilidad de que su hijo, la oveja negra de la familia Gordon, sea realmente el asesino que parece ser,… pero quizás la cosa sea todavía peor que eso.

Batman: La llave maestra” fue, en su momento, la primera gran demostración de talento de Scott Snyder con Batman, y aún hoy sorprende ver como el guionista va desarrollando la trama a lo largo de varios números, sembrando las dudas entre los lectores y también entre los distintos personajes (Dick, Barbara, Jim), jugando con las dudas que existen sobre la personalidad real de James Gordon Jr., a la par que van apareciendo nuevos personajes que podrían dar mucho juego en el futuro como Sonia Zucco, el Tratante (en el volumen anterior, “Batman: Espejo Oscuro“), Tiburón Tigre o el Joker. Así, pese a que parece bastante evidente que James Gordon Jr. no se ha reformado y ni ha dejado atrás esa etapa oscura de su vida en la que tenía aterrorizada a su familia, nos dejamos llevar por Scott Snyder a lo largo de las páginas hasta el épico final en el que todos los personajes juegan el papel que se espera de ellos.

Por supuesto Snyder pudo contar con dos dibujantes de la talla de Jock (“Los Perdedores”) y Francesco Francavilla (“Scalped”), para dar forma a los primeros pasos de su aplaudida etapa. Y aunque Jock sólo dibuje cuatro números con ese estilo espectacular, sencillo e impactante al que ya nos tenía acostumbrados, deja en mal lugar el trabajo de Francesco Francavilla, más convencional, mejor portadista que dibujante de cómics, aunque adecuado para las distancias cortas pues su narración, muy expresiva, transmite toda la tensión que Snyder quería ver reflejada.

El caso es que, tras leer la irrupción de Scott Snyder en “Detective Comics“, entonces prácticamente un desconocido en el mundo de los cómics, uno piensa que en DC Comics estuvieron algo lentos en dar por terminada la etapa de Grant Morrison, responsable de las aventuras de Batman entre 2006 y 2013, y entregarle la colección a Snyder. Era una evidencia que era el digno heredero del personaje, que sus ideas eran refrescantes pero fieles a la historia de Batman, y que las rompedoras ideas de Morrison empezaban a cansar. Sea como sea, con “Batman: La llave maestra Scott Snyder nos ofreció el final que una colección de 75 años de longevidad se merecía.

Batman: La llave maestra
Guión: Scott Snyder
Dibujo: Francesco Francavilla y Jock
Edición original: “Detective Comics” núms. 876 a 881
Fecha de publicación: Octubre de 2021
ISBN: 978-84-18931-02-4
Formato: Cartoné. Color
Páginas: 168
Precio: 19,95 euros