Décimo primer libro de la saga de Honor Harrington, y tercero que leo en inglés. Aún así resulta una lectura adrenalitica, de esas que te hacen esperar hasta el final del libro para obtener la Gran Escena, en este caso la Gran Batalla, pero que encima dejan las cosas preparadas para un décimo segundo, “Missión of Honor“, que, ni qué decir tiene, ya tengo preparado para leer.

At All Costs

David Weber
Honor Harrington series, 11º entrega
2005
864 páginas

What price victory? The war with the Republic of Haven has resumed . . . disastrously for the Star Kingdom of Manticore. Admiral Lady Dame Honor Harrington, Steadholder and Duchess Harrington, the single victorious Allied commander of the opening phase of the new war, has been recalled from the Sidemore System to command Eighth Fleet. Everyone knows Eighth Fleet is the Alliance’s primary offensive command, which makes it the natural assignment for the woman the media calls “the Salamander.” But what most of the public doesn’t know is that not only are the Star Kingdom and its Allies badly outnumbered by the Republic’s new fleet, but that the odds are going to get steadily worse. Eighth Fleet’s job is to somehow prevent those odds from crushing the Alliance before the Star Kingdom can regain its strategic balance. It’s a job which won’t be done cheaply. Honor Harrington must meet her formidable responsibilities with inferior forces even as she copes with tumultuous changes in her personal and public life. The alternative to victory is total defeat, yet this time the cost of victory will be agonizingly high.

Como vimos en War of  Honor el nuevo gobierno del Reino Estelar, el Gobierno de High Ridge, consiguió con su incompetencia que los havenitas no sólo recuperasen fuerzas y aumentasen peligrosamente el número de cascos militares de su flota, sino que también llevaron las tensiones diplómaticas al límite (con una pequeña ayuda entre bastidores) lo que provocó la reanudación de las hostilidades con un balance que convertía las posibilidades del Reino Estelar de alzarse con la victoria en algo muy parecido a cero, ni siquiera la nueva Alianza, con los andermani en ella, tenía la mitad de naves que los havenitas.

Esta vez, sin embargo, el nuevo Gobierno del Reino Estelar parece tener claro que Honor Harrington es su mejor opción para comandar las escasas fuerzas ofensivas que el Reino puede poner a su disposición, la Octava Flota es puesta bajo su mando y se le ordenada comenzar ciertas ofensivas profundas para que los havenitas se vean forzados a dedicar más naves a la defensa de los sistemas interiores. Desgraciadamente Honor tendrá éxito, un gran éxito, lo que llevará a los havenitas a plantearse medidas extremas para frenar las raids ofensivas de los manticoranos.

Pero a Weber empiezan a quedársele pequeños los havenitas como enemigos, así que ya va dando algo más que pistas sólidas sobre el “tercer poder” involucrado en la ecuación y cómo han estado jugando con havenitas y manticoranos, por desgracia la razón no logrará evitar que las naves del Reino y de la República se enzarzen en combates cada vez mayores y más violentos. Llegando a su apoteosis en el último cuarto del libro donde asistiremos a la batalla espacial más cruenta de todas las que Weber ha narrado hasta la fecha, así como una de las más sangrientas y populosas.

Creo que ya he comentado en anteriores libros que me gusta cómo David Weber nos muestra los entresijos políticos de diferentes sistemas políticos (y empresas) y cómo se regodea en hacernos ver que el propio sistema está corrupto, que las relaciones políticas, personales, económicas, etc, dependen de la buena fe de los implicados, por un lado tenemos a alguien tan ejemplar como la protagonista del libro, pero por otro vemos cómo la mayoría de personajes a su alrededor no son tan  ejemplares como ella (aunque muchos se esfuercen por estar a su altura), lo que inevitablemente recrudece la guerra con Haven y le obliga a ella a permanecer en la defensa del Reino aún convencida de que no conocen toda la verdad, eso sí, Weber por fin le ofrece a Honor la recompensa que se ha estado mereciendo desde el primer libro, y me refiero a recompensas en el terreno de lo personal… y hasta aquí puedo leer.

En esta ocasión me ha costado un poco más leerme este libro, son muchas páginas y aunque el nivel de inglés no es nada complicado cuesta más leer en otro idioma, eso sí, cuando La Factoría de Ideas lo publique en castellano estaré ahí para leerlo, ¡¡sin duda!!

No quiero acabar sin comentar que el último cuarto del libro es apoteósico, de esos finales que no te dejan irte a la cama sin leer hasta la última palabra.

En definitiva, aunque prefiero leer estos libros en castellano no me queda más remedio que disfrutar con ellos en su idioma natal… la impaciencia es lo que tiene.