Puede que lo del spaghetti western esté ya más que digerido por los aficionados al cine —y con razón—, pero lo que propone Carlos Aguilar en «American Western en España«, publicado por Desfiladero Ediciones, es mirar hacia otro costado de ese saloon: el de los westerns estadounidenses que vinieron a rodarse a nuestro país durante cuatro décadas. Nada de Sergio Leone ni pistoleros con acento italiano; aquí hablamos de producciones made in USA que, por cosas del presupuesto y del sol, encontraron en España su particular Monument Valley.

American Western en EspañaEl presente ensayo documenta e ilumina el cometido de España (su industria fílmica y entramado político-social, sus paisajes y escenarios, su
personalidad) en el western americano desde que brotó en nuestro país a finales de los años 50, tanto mediante coproducciones cuanto en películas íntegramente estadounidenses. Estructurado en forma cronológica, inserta la valoración cinéfila en el seno del contexto cultural e histórico, incluyendo referencias costumbristas y anecdóticas y prestando gran atención a las localizaciones (el norte de Madrid y la provincia de Almería, principalmente) y los decorados (poblados, ranchos, fuertes, etc.). Prólogo de Diana Lorys, actriz en dieciséis westerns rodados en España junto a estrellas de Hollywood.

Qué puedo decir del autor, Carlos Aguilar, que no se sepa.Pues eso, que es uno de los críticos e historiadores de cine más prolíficos y respetados del panorama español. Su nombre es sinónimo de cinefilia rigurosa, y su legendaria «Guía del Videocine» («Guía del Cine» en versiones más recientes) —una obra de referencia para toda una generación de cinéfilos— sigue siendo, décadas después, una auténtica biblia para los que crecieron buscando joyas entre los estantes del videoclub (o en los rincones más ignotos del emule). Su experiencia y su amor por el cine se sienten en cada página de «American Western en España«, combinando erudición con pasión contagiosa.

Tras un capítulo introductorio donde nos pone en situación con la llegada de los americanos tal y como soñó el profesor de «Bienvenido Mister Marshall«, arrancamos en 1958 con «La rubia y el sheriff«, de Raoul Walsh, y decimos adios en 1999 con dos telefilmes algo crepusculares: «Un dólar por los muertos» y «La justicia de los forajidos«. Entre medias, una travesía cronológica —el autor es metódico en esto— que recorre una época en la que Hollywood desembarcó en la sierra madrileña y, sobre todo, en los desiertos de Almería para ahorrarse unos dólares y, de paso, redescubrir el western bajo el cielo ibérico.

Lo que Carlos Aguilar nos propone no es solo una guía de películas —aunque eso también lo es—, sino un mapa de relaciones: entre cineastas, actores, productores, decorados reciclados y mucho operario español que acabó empapado de polvo del Oeste sin salir de casa. Y por el camino, nos va dejando anécdotas, fichas técnicas, críticas implícitas y entrevistas a todo el que pasara por allí, desde Gil Parrondo hasta Dan van Husen, pasando por la actriz Diana Lorys, que firma un prólogo con más munición que muchos de los revólveres del libro.

Uno de los grandes aciertos es el espacio dedicado a las localizaciones. Aguilar no solo menciona los paisajes, sino que los convierte en protagonistas. Madrid tuvo su pequeño Far West —sin necesidad de decorado de cartón piedra— y Almería, claro, se lleva el gran premio: sus desiertos no necesitaban filtro sepia. De hecho, si algún día te pierdes por Tabernas, es probable que estés pisando el mismo suelo que Yul Brynner, Lee Van Cleef o Chuck Connors. No está mal para un sitio donde apenas crece el tomillo.

Además de la geografía, Carlos Aguilar se detiene en la sociología: en cómo estos westerns se integraron en una España franquista donde las películas del Oeste eran casi religión. Lo dice sin nostalgia, pero con cierta ternura: aquellos años en los que «Bonanza» o «Wagon Train» copaban las sobremesas, y los kioscos rebosaban novelas del Oeste firmadas por Silver Kane o Estefanía, a los que Jodorowsky —esto es real— llegó a preferir a Cervantes. Quizá un poco exagerado, pero el dato tiene su gracia.

Aunque la estructura del libro es cronológica y exhaustiva —lo que puede hacer que algunos tramos se lean más como base de datos que como relato—, Carlos Aguilar aligera con un estilo directo, a veces irónico, y con una documentación tan rica que uno acaba aprendiendo sin darse cuenta. A eso ayuda también la cuidada edición: 264 páginas cargadas de fotos, carteles y material gráfico que convierten al libro en una pequeña enciclopedia ilustrada.

No faltan las conexiones con el spaghetti western, claro, aunque aquí tienen más valor comparativo que protagonista. Este libro va de los “otros” westerns: los que llegaron en versión original subtitulada, pero se rodaron entre chumberas nacionales. El autor tampoco se olvida del declive: cuando los pistoleros empezaron a desaparecer, los decorados quedaron como atracciones turísticas, y las historias de forajidos se diluyeron entre nuevos géneros. Eso sí, algún último disparo dio en la diana, como «Al este del oeste» o ciertas películas que mezclaban polvo y política con más tino del esperado.

«American Western en España» se lee como una reivindicación. No de un género, sino de un contexto: de cómo España se convirtió en parte del Oeste americano sin mover una frontera. Carlos Aguilar no solo documenta, también celebra. Y lo hace con esa mezcla tan suya de entusiasmo cinéfilo y precisión historiográfica, que convierte este ensayo en lectura obligatoria para cualquier amante del western… o para quien tenga la sospecha de que Clint Eastwood caminó por alguna rambla almeriense antes que por Arizona.

American Western en España
Autor: Carlos Aguilar
Colección: Moviola
Fecha de publicación: 2025
ISBN 978-84-128356-5-6
Formato: 17x22cm. Rústica con solapas. Color y Blanco y negro
Páginas 264
Precio: 21,90 euros