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Se podría llegar a decir que las películas sobre testigos protegidos son un género en sí mismas. En los EE.UU. son muy aficionados a ellas. Los elementos suelen variar, pero casi siempre tenemos al testigo de turno que tiene una información fundamental para encerrar en chirona a un escurridizo mafioso, un agente de la ley valiente y honesto, un par de compañeros corruptos dispuestos a mirar a un lado a cambio de un buen fajo de billetes, los esbirros del mafioso que tienen la misión de eliminar al molesto testigo y poco más. Las variantes son numerosas, pero la mayoría están relacionadas con el testigo (un niño, un niño autista, un niño de la comunidad amish, una monja,…) y el actor famoso escogido para encarnar el papel de policía honesto, que suele ser el protagonista del thriller. «Único Testigo«, «Sister Act«, «El Cliente«, «Testigo accidental«, «Testigo protegido«, «16 Calles«, «La intérprete» o «Ases calientes» son algunos ejemplos de películas que nos cuentan una historia sobre un testigo protegido en peligro.

«Ases calientes«, una película del año 2006 dirigida por Joe Carnahan y protagonizada por Ryan Reynolds, Jeremy Piven, Ray Liotta, Andy García, Alicia Keys, Ben Affleck, Martin Henderson, Tommy Flanagan, Matthew Fox y Jason Bateman, entre muchos otros, nos contó cómo el jefe mafioso Primo Sparazza ofrecía un millón de dólares a quien eliminara a Buddy ‘Aces’ Israel, un mago de tres al cuarto y testigo de cargo contra la mafia de Las Vegas. Protegido por dos agentes del FBI, Richard Messner y Donald Carruthers, el testigo se verá en el punto de mira de una multitud de asesinos, cazarrecompensas, matones, un maestro del disfraz, un grupo de neonazis y un par de bellas criminales. Todos ellos compiten entre sí para ver quién llegará primero a la suite del ático del Casino Nomad con la presa, donde confían llevarse el suculento botín del mafioso que espera al vencedor.

Divertida, vertiginosa, energética, frenética, cargada de violencia, heredera del estilo de cine abanderado por Quentin Tarantino, Guy Ritchie, Robert Rodriguez o Roger Avary, «Ases calientes» («Smokin’ Aces«) se puede resumir de forma sencilla como una competición entre los que quieren asesinar al testigo y los que lo quieren proteger. Un auténtico zoo de asesinos y malhechores, algunos con menos cerebro que un ratón, que convierten la caza del testigo en algo parecido a un concurso de talentos. Cuenta con un guión lleno de giros inesperados, sorpresas, saltos mortales con tirabuzones y diálogos ingeniosos que el mismo Tarantino envidiaría. Y, sobretodo, un reparto espectacular.

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