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Unas adorables abuelitas que asesinan, por caridad y sin maldad, a sus vecinos. «Arsénico por compasión» («Arsenic and old lace«) es un clásico de la comedia que bien merecería un remake con mucha mala leche y salpicaduras de sangre, aunque la película de Frank Capra es una obra maestra. Basada en una obra teatral homónima de Joseph Kesselring, con un guión de Julius y Philip Epstein (los mismos de «Casablanca«), alejada del cánon de la comedia norteamericana que marcaría «Historias de Filadelfia» y más cercana al humor negro británico, la película nos contaba como Mortimer Brewste y su reciente esposa Elaine acuden a visitar a las encantadoras tias de Mortimer con las que se ha criado, Abby y Martha, y descubren, con horror, que las ancianas se dedican a envenenar a viejecitos solitarios a los que entierran en el sótano. Una manera muy peculiar de practicar la caridad, sin duda. Para complicar la historia en la casa está, además, otro sobrino de las ancianitas que cree ser el presidente Teddy Roosevelt y, por si fuera poco, aparecen Jonathan, hermano de Mortimer y un peligroso asesino con oscuras intenciones, y un extraño doctor.
La película se rodó a finales del año 1941, tres años antes de su estreno, pero la ley obligaba a esperar a que la obra en la que se basaba dejase de representarse en Broadway (donde permaneció tres años y medio y casi 1500 representaciones) para llegar a los cines.
Protagonizada por Cary Grant, Priscilla Lane, Peter Lorre, Raymond Massey, Josephine Hull, Jean Adair, Jack Carson y Edward Everett Horton, el director Frank Capra se alejó de su zona de confort de comedias suaves y cargadas de moralina para regalarnos una inolvidable comedia negra, de ritmo desenfrenado, encajada con la maestría de un relojero, y con un Cary Grant desatado (aunque él nunca estuvo contento con su actuación, que consideraba sobreactuada). La siguiente película de Capra, quizás para compensar esta ‘screwball comedy‘, fue ese sobrevalorado melodrama de final feliz llamado «¡Qué bello es vivir!«.
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Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal