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Existen mil y una historias, unas ciertas y otras meras leyendas, en torno a «Casablanca«, pero aquí nos centraremos solo en una de ellas: la célebre frase «Tócala otra vez, Sam«, en castellano, o «Play it again, Sam«, en inglés, jamás se pronuncia en ningún momento de la película, ni en la versión original ni en la doblada. Lo que realmente dice el personaje interpretado por Ingrid Bergman al pianista es «Tócala una vez» («Play it once«) y «Tócala, Sam» («Play it, Sam«). ¿De dónde surge entonces el equívoco? Pues de Woody Allen y de su película «Sueños de un seductor», cuyo título original es, precisamente, «Play It Again, Sam«. Para complicar aún más la anécdota, Dooley Wilson, el actor que interpreta a Sam, tocaba la batería y no sabía tocar el piano.
Se afirma a menudo que «Casablanca«, dirigida por el húngaro Michael Curtiz y protagonizada por Ingrid Bergman y Humphrey Bogart, tiene el mejor final de la historia del cine. Es posible, con Rick Blaine dejando marchar a Ilsa Lund hacia Lisboa junto a su marido, Victor Laszlo, y caminando entre la niebla del aeropuerto junto al capitán Louis Renault mientras pronuncia la famosa frase «Louis, pienso que este es el comienzo de una bella amistad» («Louis, I think this is the beginning of a beautiful friendship«). Lo curioso es que la línea se añadió después de finalizar el rodaje.
Basada en la obra teatral «Everybody Comes to Rick’s«, de Murray Burnett y Joan Alison, «Casablanca» nos transporta al Marruecos francés en los turbulentos años de la Segunda Guerra Mundial. Allí, Rick Blaine, un cínico expatriado estadounidense, dirige un popular café que sirve de refugio y punto de encuentro para fugitivos, oficiales corruptos y espías. Su vida da un vuelco cuando reaparece Ilsa Lund, el gran amor que lo abandonó durante la ocupación nazi de París, acompañada por su marido, Victor Laszlo, un líder de la resistencia perseguido por el Tercer Reich. Aunque Rick intenta mantenerse al margen de los acontecimientos, el regreso de Ilsa lo obliga a enfrentarse a sus propios principios, a su pasado y, finalmente, a tomar una decisión que lo definirá para siempre.
Para comprender la perdurabilidad del mito, conviene recordar que «Casablanca» se estrenó en plena Segunda Guerra Mundial, cuando los Estados Unidos acababan de entrar en el conflicto y el público norteamericano ansiaba relatos que mezclaran la realidad bélica con el romanticismo y el patriotismo. La película ganó tres premios Óscar: mejor película, mejor director y mejor guion adaptado. Con el tiempo, su prestigio no ha hecho más que crecer. Hoy se la reconoce como un referente ineludible del cine clásico, no solo por la brillantez de su narrativa y su simbolismo político, sino también por su capacidad para seguir emocionando a nuevas generaciones de espectadores. Su influencia ha llegado a la cultura popular, y podemos encontrar referencias y homenajes a «Casablanca» en numerosas series y películas, con el uso recurrente de sus diálogos y su icónico tema musical, «As Time Goes By«. «Casablanca» no solo es una obra maestra: es un punto de encuentro entre la historia, la memoria colectiva y la magia del cine.
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Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal