«Amanecer de DC. El Pingüino #1» llega con la promesa de devolver al primer plano a uno de los villanos más clásicos y, a la vez, más maltratados del universo Batman. Tom King toma a Oswald Cobblepot y lo coloca en el centro de un relato criminal ambicioso, de esos que quieren ser más novela negra que tebeo de superhéroes al uso. Esta reseña va precisamente de eso: de un cómic que tiene mucho que decir, que se cuece a fuego lento y que, para bien y para mal, es puro Tom King en estado casi químicamente puro.

DC Premiere: Amanecer de DC. El Pingüino #1Del galardonado guionista Tom King llega una historia dura y sangrienta de redención y revancha. Tras su aparente muerte, Oswald Cobblepot vuelve a los bajos fondos de Gotham, impredecibles y violentos, como peón para los servicios de inteligencia de Estados Unidos. La esfera criminal de la ciudad ha evolucionado en su ausencia, y sus mellizos bastardos reinan desde el Iceberg Lounge. ¿Y qué hay de aquel a quien cargó con su muerte? Quizás El Pingüino esté firmando la sentencia de muerte de Batman.

Antes de nada quiero dar un aviso para navegantes. Si alguien tiene en el punto de mira la anterior edición de esta serie, que se olvide. Panini Cómics ha prometido hacer borrón y cuenta nueva con todo lo que publica DC Comics, así que toca deshacerse de esa serie o hacerla convivir con esta nueva, que incluye un número americano más y el número cero (de Chip Zdarsky y Belén Ortega), que algunas dirán que no pega ni con cola, pero explica un poco el estatus actual del personaje en cuanto al resto de series batmaníacas.

La premisa de «Amanecer de DC. El Pingüino #1» es tan sencilla como irresistible. El Pingüino está muerto… o eso cree Gotham City. En realidad, Oswald se ha retirado a Metropolis, vive de incógnito, intenta ser un ciudadano más y hasta parece disfrutar de una vida sin violencia ni conspiraciones. Pero claro, esto es DC y nadie se jubila del todo. El gobierno federal lo saca de su escondite y lo obliga a volver al tablero, mientras en Gotham sus propios hijos bastardos han ocupado el vacío de poder que dejó. «Justo cuando creía que estaba fuera…«, que diría cierto Big Boss mafioso. El arranque conecta además con lo que Chip Zdarsky venía contando en Batman y con ese clima general de «Amanecer de DC» en el que todo parece recomponerse… a base de golpes.

Tom King demuestra desde el principio que no quiere escribir un cómic de acción al uso. Este primer volumen es, sobre todo, una historia de preparación, de piezas que se colocan con paciencia. Oswald tiene que reunir aliados, favores, información y músculo, y cada número se centra en uno de esos engranajes: El Servicio, la olvidadísima Fuerza de Julio, La araña negra… personajes secundarios o directamente oscuros que el guionista rescata con ese gusto suyo por el fondo del cajón de DC. El problema es que, para algunos lectores, tanta preparación puede resultar desesperante. Aquí hay mucho «vamos a hacerlo» y poco «ya lo estamos haciendo».

El Pingüino, eso sí, está magníficamente caracterizado. King lo escribe como un villano frío, manipulador, brutal cuando hace falta y profundamente consciente de su lugar en el mundo. No es un bufón ni un alivio cómico, algo que se agradece después de años de versiones más caricaturescas. Hay momentos muy duros, casi incómodos, que recuerdan que Oswald Cobblepot es un criminal sin redención posible, por mucho que se vista de civil o sueñe con una vida tranquila.

El estilo de Tom King, sin embargo, vuelve a ser un arma de doble filo. El uso constante de monólogos en cajas de texto, superpuestos a la acción, funciona a ratos como un recurso literario interesante, pero en otros se vuelve confuso y pesado. Saltar de una voz a otra, con frases fragmentadas que se estiran a lo largo de varias viñetas, obliga a releer más de la cuenta y rompe el ritmo. Además, no siempre queda claro quién está narrando, y ni siquiera los cambios de color o tipografía terminan de ayudar cuando el reparto es tan amplio.

También chirría, y bastante, el uso de símbolos para censurar palabrotas. En un cómic tan adulto en tono y violencia, ver los clásicos *&%$# cada dos viñetas resulta más molesto que efectivo. Cuesta entender por qué no se optó por un enfoque más libre, sobre todo cuando la historia claramente no está pensada para un público juvenil. Es un detalle pequeño, pero suma irritación en una lectura ya de por sí exigente.

En el apartado gráfico, Rafael de Latorre y Stevan Subic cumplen con nota. Gotham e incluso la luminosa Metrópolis se sienten sucias, opresivas, llenas de sombras y rincones incómodos. El Pingüino es grotesco, pesado, intimidante, y la puesta en escena refuerza esa sensación de crimen a gran escala. El dibujo es uno de los grandes puntos a favor del volumen y sostiene incluso los momentos más verbosos del guion.

Es inevitable mencionar, aunque sea de pasada, la serie de HBO de «El Pingüino«. Este cómic no tiene nada que ver directamente con esa versión, pero se nota que el personaje vuelve a estar de moda y que DC quiere reposicionarlo como una figura central, peligrosa y compleja. Aquí desde luego lo consigue, aunque sea a base de paciencia.

«Amanecer de DC. El Pingüino #1» se ofrece en el formato DC Premiere: un tomo de tapa blanda con un tipo de papel justito. Incluye alguna portada variante y un texto de David Aliaga a modo de introducción.

En conjunto, «Amanecer de DC. El Pingüino #1» es una lectura interesante, irregular y muy marcada por el estilo de su autor. Quien disfrute del Tom King más decomprimido, más literario y más obsesionado con la estructura encontrará aquí muchos motivos para seguir. Quien espere una historia criminal más directa y con recompensas inmediatas puede salir algo frustrado. Es todo preparación, pero también una promesa. Ahora solo falta que el siguiente volumen la cumpla.

Amanecer de DC. El Pingüino #1
Autores: Rafael De Latorre, Stevan Subic y Tom King
Fecha de publicación: Noviembre de 2025
Edición original: The Penguin #0-7
ISBN: 9791370132941
Formato: 17x26cm. Rústica. Color
Páginas: 200
Precio: 17,50 euros