En ViaNews nos vestimos de gala para hablar de «DC Finest. Batman: Año Uno y Dos«, una de las joyas de la primera oleada de novedades de DC Comics que a partir de ahora va a traer Panini Cómics a nuestro país. Es la primera vez que este formato se adapta al castellano tal cual la edición americana y eso nos hace felices, como podrás observar en nuestra reseña.
¡La querías y aquí la tienes! Irrumpe la línea DC Finest, con recopilaciones completas de las etapas y los personajes más demandados y celebrados de la historia de DC, en offset en rústica con solapas. Empezamos con Batman: Año Uno y Dos, las aventuras que el Caballero Oscuro vivió tras las rompedoras Crisis en Tierras Infinitas, primero en manos de Frank Miller y David Mazzucchelli, y a continuación con autores como Mike W. Barr, Alan Davis, Todd McFarlane, Max Allan Collins, Norm Breyfogle, y más.
Si llevas tiempo rondando por Gotham City, si te sabes de memoria cada rincón oscuro del Callejón del Crimen y si cada vez que suena un trueno en la ciudad te preguntas dónde está Batman, te interesa seguir leyendo esta reseña. Porque el tomo «DC Finest. Batman: Año Uno y Dos» publicado por Panini Cómics es mucho más que una simple antología de clásicos. Es un festín para los fans del Caballero Oscuro, una cápsula del tiempo que nos lleva al momento justo en que Batman redescubría su identidad en los años ochenta. Pero sobre todo, es una edición tan cuidada y absorbente que resulta imposible no recomendarla con entusiasmo.
Y permitidme abrir un paréntesis antes de entrar en materia, porque esta reseña tiene un valor sentimental: ¡es la primera vez que tengo el placer de hablar de un cómic de DC Comics publicado por Panini Cómics! Y la alegría es doble, porque además lo hago con uno de los tomos más especiales que podían escoger para comenzar esta nueva etapa editorial: un volumen que no sólo recupera «Batman: Año Uno» y «Batman: Año Dos«, sino también una etapa fundamental en la evolución del personaje, justo tras «Crisis en Tierras Infinitas«. Esto no es un simple recopilatorio, sino un verdadero mapa narrativo de cómo el Hombre Murciélago encontró su voz definitiva para la era moderna.
El tomo impresiona a simple vista. Más de 600 páginas reunidas en un formato offset en rústica con solapas que, sorprendentemente, no se vuelve incómodo en las manos ni sufre de esas odiosas grietas en el lomo al abrirlo. Panini Cómics ha dado con una solución editorial que se adapta perfectamente al contenido: sólido, manejable y resistente. Una nueva línea que nos promete etapas clásicas de los personajes más queridos de DC.
Aunque en un primer momento pensé que se trataba únicamente de la recopilación de «Year One» de Frank Miller y David Mazzucchelli y «Year Two» de Mike W. Barr, Alan Davis y Todd McFarlane, pronto descubrí que había mucho más: una colección que abarca desde «Batman #401-412«, pasando por «Detective Comics #568-579» y «Annual #11» (¡con una historia de Alan Moore!). Toda una etapa rica en matices, que sirve de puente entre la Edad de Bronce y la Edad Moderna de DC.
Naturalmente, «Batman: Año Uno» es la joya de la corona. Frank Miller, en sus días más lúcidos, entrega una historia contenida, realista y conmovedora, donde Batman no es aún el justiciero infalible que lo sabe todo, sino un hombre que aprende a golpes lo que implica luchar contra el crimen. Jim Gordon comparte protagonismo, y David Mazzucchelli se luce con un arte elegante, lleno de atmósfera, con una narrativa gráfica que sigue siendo ejemplo a estudiar décadas después. Es una obra maestra por derecho propio, y aquí brilla como siempre. Para saber más, este título lo reseñamos no hace mucho.
En contraste, «Batman: Año Dos» es una pieza más controvertida. Introduce al Segador, un vigilante con métodos letales que confronta los principios de Batman de forma más directa que nunca. La historia tiene altibajos y un tono algo disperso —sobre todo si la comparas con lo redondo de «Batman: La máscara del fantasma«, que retoma muchas ideas de esta saga y las ejecuta mejor—, pero es una lectura obligatoria para cualquier fan del personaje. Además, es interesante ver el relevo artístico entre Alan Davis y Todd McFarlane, que aporta su estilo característico en plena evolución hacia lo que luego desarrollaría en Spawn. También es relevante el regreso del asesino de los padres de Bruce, que le da un tono aún más oscuro si cabe a la narración. Curiosamente, el color de esta saga no es el original, salvo en las portadillas. Este color afea un poco el resultado final.
Pero lo que realmente convierte este tomo en una experiencia valiosa es la gran cantidad de historias que lo rodean, firmadas por autores como Max Allan Collins, Mike W. Barr, Klaus Janson, Jim Starlin, Norm Breyfogle o Alan Moore. Algunas son pequeñas gemas inesperadas, como «El día del juicio final«, un homenaje a los detectives clásicos en un número de aniversario de «Detective Comics» (con una curiosa aparición de Sherlock Holmes), o los números que reintroducen el origen revisado de Jason Todd —esa versión post-Crisis en la que el joven Robin roba las ruedas del Batmóvil, marcando ya desde el inicio su carácter impulsivo y rebelde—. Hay un baile de Robins algo peculiar en este tomo, como bien nos explica Santiago garcía en el prólogo del mismo.
Hay relatos más modestos, sí, como los enfrentamientos con Mimo, el Espantapájaros, o un Sombrerero Loco en clave muy bronceada, pero incluso en los menos brillantes encontramos placer lector. Alan Davis, por ejemplo, eleva cualquier historia en la que mete lápiz, siempre acompañado de la tinta de Paul Neary. Y Barro Mortal, de Alan Moore, es una pequeña bomba emocional sobre las relaciones y la identidad que, por sí sola, justifica parte del precio del tomo.
La galería de villanos que desfilan en estas páginas es un regalo para los fans: el Pingüino en su versión más cruel y siniestra, el Joker con su característico caos en los mejores números, Dos Caras como figura trágica, y otros como el Doctor del Crimen, que sirven para completar el tapiz de esta Gotham en transformación. No todo es oro, claro, pero incluso los relatos más ligeros se sienten como una mirada nostálgica a una época de transición apasionante.
Lo más interesante de este «DC Finest. Batman: Año Uno y Dos» es que permite al lector no sólo disfrutar de grandes historias, sino entender cómo evolucionó el personaje justo después del reinicio más importante de DC Comics. Es un testimonio del cambio tonal, de la aparición de un nuevo canon y de la construcción paciente de un nuevo universo Batman que todavía hoy sigue influyendo en cómics, películas y series.
¿Vale la pena hacerse con este tomo si ya tienes «Batman: Año Uno» en otra edición? Mi respuesta es sí, sin dudar ni un ápice. No sólo por la edición, por el valor de tener toda esta etapa reunida, sino también por las sorpresas, el contexto y el sabor de una época. Si eres fan de Batman, aquí hay mucho para disfrutar. Si apenas comienzas, es una puerta excelente para conocer los cimientos modernos del Murciélago.
Panini Cómics ha comenzado con paso firme su línea de DC en España, y si este es el nivel que pretenden mantener con su colección Finest, que cuenten conmigo. Que vengan más tomos como este. Porque si esto es sólo el principio, el futuro huele a Gotham… y a grandeza. ¡Aleluya!
DC Finest. Batman: Año Uno y Dos
Autores: Frank Miller, Mike W. Barr, David Mazzucchelli, Alan Davis
Fecha de publicación: Abril de 2025
Edición original: Batman 401-412, Batman Annual 11, y Detective Comics 568-579
ISBN: 9788410519640
Formato: 17x26cm. Rústica con solapas
Páginas: 640
Precio: 49,95 euros











Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja