Con sus hijas rondando los siete y trece años Santiago Segura puso en marcha otro proyecto que se ajustaba perfectamente a sus necesidades como padre en plena pandemia y a sus objetivos como director de éxito en taquilla. Se trata de A todo Tren: Destino Asturias, otra comedia costumbrista familiar, de nuevo facilona pero efectiva en torno a dos adultos encargados de llevar a varios niños en tren a un campamento de verano. Pocas figuras hay en el cine español capaces de sacar adelante un proyecto que tenga garantizado el éxito económico y que se amolde tan bien a lo que el público quiere ver, así que tenía su cuota de público garantizada. Y se podrá decir que la película es mejor o peor, que te gusta más o menos, pero ofrece lo que promete y se ajusta a su propósito. Para mi Santiago Segura es un genio por explosionar (que algún día lo hará con un título que dará en la diana a todos los niveles, es cuestión de tiempo) porque domina perfectamente la narración, la vis cómica y los resortes de la producción para ofrecer al público lo que quiere ver. Reconozco que en este caso la película me parece muy irregular en cuanto a interés, el argumento juega continuamente con el despropósito, tiene un tono muy caricaturesco y los personajes son muy estereotipados a lo Mortadelo y Filemón. En sí mismo todo esto no es un gran defecto pero para mi gusto no tiene tanta gracia ni es tan entretenida como debería y la van a disfrutar mucho más los peques de la casa que el resto de la familia. Pese a todo, es una gran virtud la habilidad de hacer algo por lo que no te pena apostar cuando quieres ver algo intrascendente con tu familia.












A ver, que el señor Segura lleva 13 películas (14 con la nueva de Torrente) en su haber como director, si fuese a hacer esa gran película ya lo habría hecho. No le resto méritos como director o actor, pero la mayor parte del tiempo no me interesa su trabajo porque, por ejemplo, Torrente se convirtió en un chiste en sí misma (la primera es mítica y sí que podría considerarse como un pleno acierto en casi todo) pero el resto de entregas fueron degenerando sin parar. Y con el resto de sus películas parece más preocupado por encontrar la fórmula del éxito que por la innovación. De hecho creo que, por fin, le va a sacar rédito a Torrente con la sexta entrega en la que se burlará de la ultraderecha y de los nazis que tenemos por España. Quizás ahí sí que nos calle a todos la boca con una película que sobrepase nuestras expectativas.