La tercera entrega de «Parque jurásico» dirigida ya por Joe Johnston en sustitución de Steven Spielberg, que sólo fue productor ejecutivo, siguió la inercia de las dos primeras entregas y de nuevo fue éxito de taquilla, aunque lejos de las cifras anteriores conseguidas por la saga. Su mayor problema es un guión que se hizo sobre la marcha con el rodaje ya iniciado y que te obliga como espectador a tragarte varios «sapos» y un esquema que ya resulta repetitivo. Para muchos esas pegas son insalvables, pero quiero ser generoso porque la película va directamente al grano, ofrece aventura y acción y, con apenas hora y media de metraje, a mí se me pasa en un suspiro cumpliendo su objetivo que no es otro que ser pasatiempo puro y duro. La lástima es que demuestra la incapacidad de los estudios para aprovechar un filón temático y efectos especiales cada vez más imponentes deteriorando la saga con un argumento en el que todo lo que no sea acción, persecución y supervivencia es completamente prescindible. La subtrama familiar sonroja mucho por la sensación irremediable de vergüenza ajena y soluciones como el despliegue militar final no puede ser más exagerado, innecesario y abrupto.
«Parque jurásico III» (Joe Johnston, 2001)














Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja