La publicación de «Aquablue: Retorno a los orígenes» en castellano, de la mano de Yermo Ediciones, ofrece a los lectores un espectacular reinicio visual y narrativo para la longeva saga creada originalmente por Thierry Cailleteau y Olivier Vatine allá por los años ochenta. Con un nuevo equipo creativo, formado por Régis Hautière al guion y Reno al dibujo (además de David Bou Aziz al color), este ciclo respeta el espíritu original de «Aquablue» pero lo actualiza con una estética más moderna y una sensibilidad temática acorde con los nuevos tiempos. Lamentablemente, las sombras y las amenazas del mundo que relataba entonces siguen vigentes hoy en día.

Han pasado quince años desde que Nao salvó Aquablue de las garras de Texec, un poderoso consorcio terrestre que quería transformar el planeta de agua en un enorme desierto de hielo. Durante este tiempo, el hijo adoptivo de Aquablue ha recorrido las estrellas gracias a la fundación que creó, ayudando a civilizaciones en peligro y especies en vías de desaparición… por lo que no ha podido ver crecer a su hijo Ylo, y su relación con su esposa, Mi-nuee, son cada vez más tensas.
Cansado de tantos viajes espaciales, Nao vuelve a su planeta adoptivo decidido a renovar su relación con sus seres queridos, pero esta vuelta a los orígenes no será tan apacible como piensa: un increíble descubrimiento científico va a echar por tierra todos sus proyectos y, además, pondrá en peligro la paz en Aquablue.

«Aquablue» siempre fue una serie adelantada a su tiempo. Cuando Thierry Cailleteau y Olivier Vatine la pusieron en marcha a finales de los años ochenta, el cómic europeo de ciencia ficción vivía uno de sus momentos más creativos, con nombres como Alejandro Jodorowsky, Moebius, Pierre Christin, Jean-Claude Mézières, Enki Bilal, Philippe Druillet, Philippe Caza y tantos otros autores que pasaron por las páginas de la revista «Heavy Metal«, pero pocas obras fueron capaces de combinar con tanta naturalidad la aventura espacial, la crítica ecológica y la reflexión política. Ya en su primer ciclo, «Aquablue» proponía una mirada lúcida sobre la explotación de los recursos naturales, la destrucción de los ecosistemas y el colonialismo que ha marcado buena parte de la historia de la humanidad, tal y como señalábamos en nuestra reseña del primer volumen publicada en ViaNews allá por el año 2016. Esa reflexión sigue siendo plenamente válida décadas después en las páginas de «Aquablue: Retorno a los orígenes«.

La edición de «Aquablue: Retorno a los orígenes» de Yermo Ediciones recopila íntegramente en un único y espectacular tomo de más de trescientas páginas los seis álbumes que conforman el ciclo publicado originalmente en Francia por Delcourt entre 2011 y 2021: «Retour aux sources» (2011), «Septentrion» (2012), «Standard-Island» (2013), «Gan Eden» (2015), «Rakahanga!» (2018) y «La Nuit de la miséricorde» (2021). Se trata además de una nueva etapa creativa en la que Régis Hautière asume las labores de guion mientras que Reno y David Bou Aziz se encargan del dibujo y del color, respectivamente. Son dignos herederos de Thierry Cailleteau y Olivier Vatine, sin la menor duda.

La importancia de este volumen va más allá de la mera continuidad argumental. No es una simple secuela. Estamos ante un reinicio visual y narrativo que respeta profundamente el espíritu de la obra original, pero que al mismo tiempo actualiza su lenguaje para acercarlo a la sensibilidad del siglo XXI. Lo más interesante es que puede leerse de manera prácticamente independiente de las entregas anteriores de «Aquablue«, que Yermo Ediciones publicó en tres tomos: «El planeta azul«, «Estrella blanca» y «La fortaleza de las arenas«. Los lectores veteranos y los aficionados a la saga encontrarán múltiples conexiones con esas etapas previas, mientras que quienes se acerquen por primera vez a «Aquablue» disponen aquí de una puerta de entrada perfectamente válida sin apenas necesidad de contexto previo.

El tomo empieza con el duodécimo capítulo de «Aquablue«, titulado «Retorno a los orígenes«. Han transcurrido quince años desde que Nao salvó al planeta Aquablue de las ambiciones de la corporación Texec. Durante ese tiempo ha recorrido la galaxia ayudando a distintas civilizaciones, convirtiéndose en una especie de héroe comprometido con la defensa de los más débile22s. Sin embargo, esa vida dedicada a los demás ha tenido consecuencias en el terreno personal pues su esposa Mi-nuee ha permanecido en Aquablue y su hijo Ylo ha crecido prácticamente sin conocer a su padre. Cuando Nao decide regresar definitivamente al planeta que considera su hogar, espera recuperar una parte de la vida que ha dejado atrás. Lo que encuentra, sin embargo, es un mundo que vuelve a situarse al borde de una crisis.

El punto de partida de «Retorno a los orígenes» resulta especialmente sorprendente: una investigación científica descubre los restos de una nave espacial en el hielo de la Antártida que plantea la posibilidad de que ciertas especies terrestres tengan su origen en Aquablue. Este descubrimiento abre enormes posibilidades de conocimiento, pero también atrae inevitablemente nuevos intereses humanos hacia el planeta. Como tantas veces ha ocurrido en la historia de la humanidad, la ciencia y la exploración aparecen acompañadas por ambiciones económicas, políticas y territoriales.

Este planteamiento sirve al guionista Régis Hautière para recuperar uno de los grandes temas de la serie: la colonización. El planeta Aquablue siempre ha funcionado como una poderosa metáfora de los procesos coloniales que han marcado la historia terrestre y que, tristemente, siguen siendo actualidad. La llegada de nuevos pobladores no suele producirse mediante una invasión inmediata. Lo habitual es que comience con expediciones científicas, misiones comerciales o proyectos aparentemente beneficiosos para todos. Después llegan las infraestructuras permanentes, las inversiones económicas, la transformación cultural y, finalmente, la ocupación efectiva del espacio. Aquablue no será la excepción.

Este ciclo de «Aquablue» expone uno de los mecanismos más frecuentes de la historia colonial. Los recién llegados ocupan el espacio poco a poco, sin violencia. Lo hacen de forma mucho más sutil, casi imperceptible. Construyen infraestructuras, generan dependencia económica, introducen nuevas formas de organización social y terminan alterando profundamente la realidad de las comunidades autóctonas, que observan con creciente inquietud cómo los recién llegados amplían poco a poco su presencia sobre sus territorios. No siempre se trata de una conquista militar. A menudo basta con la acumulación progresiva de estructuras, intereses y dependencias, que acaban provocando la fractura interna de las comunidades sometidas. De hecho muchos colonizadores lo hacen convencidos, sin malicia alguna, de estar llevando progreso y civilización, exactamente igual que sucedió en numerosos procesos coloniales de América, África, Asia u Oceanía. Y en las páginas de «Aquablue: Retorno a los orígenes» veremos como se repiten estos patrones a lo largo de los capítulos.

Porque si la ocupación territorial constituye uno de los grandes temas del ciclo, la religión se convierte en otro de sus ejes fundamentales: la fe como herramienta de control social. La historia de «Aquablue» no muestra cómo determinadas creencias religiosas pueden utilizarse para legitimar proyectos de colonización. La espiritualidad se convierte así en un instrumento de poder.

La historia humana ofrece innumerables ejemplos de esta realidad, y algunos de ellos los tenemos presentes cada día en las noticias. En el pasado la religión sirvió frecuentemente para justificar procesos de dominación y transformación cultural, como la evangelización de los territorios americanos hasta las misiones religiosas que acompañaron la expansión colonial europea por África y Oceanía. «Aquablue» traslada esta dinámica a su universo de ciencia ficción. Son patrones tristemente familiares. Incluso añade herramientas más modernas de los procesos de ocupación como el turismo o los atentados de falsa bandera, como podemos ver en los capítulos del asalto al lujoso Standard-Island (decimocuarto y decimoquinto, «Standard-Island» y «Gan Eden«).

Finalmente, en los dos últimos capítulos (decimosexto y decimoséptimo, «¡Rakahanga!» y «La noche de la misericordia«), «Aquablue: Retorno a los orígenes» lleva todos estos conflictos que hemos ido desgranando a una conclusión trágica, donde el terrorismo, la xenofobia, el extremismo religioso y la violencia política se combinan en un mar de violencia que azotará el planeta y llevará a Nao y sus amigos a una situación límite, en la que se verán atrapados entre facciones enfrentadas mientras intentan evitar una guerra civil.

Como ya comentamos en la reseña de «Aquablue: El planeta azul«, resulta imposible leer estas páginas sin pensar en las películas de «Avatar» de James Cameron. Las similitudes son tan evidentes como llamativas: un planeta de extraordinaria riqueza natural, una población indígena profundamente vinculada a su entorno, la llegada de intereses económicos externos movidos por la codicia, un protagonista situado entre dos culturas, la defensa del equilibrio ecológico frente a la explotación industrial,… Todos estos elementos aparecen en ambas obras. Sin embargo, conviene recordar que «Aquablue» nació más de veinte años antes que la primera película de James Cameron, estrenada en 2009. Si en los primeros ciclos las coincidencias ya resultaban evidentes, esta nueva etapa las refuerza todavía más.

No podemos olvidar que, en el apartado gráfico, el relevo de Olivier Vatine era todo un reto. Reno y David Bou Aziz optan por una aproximación muy diferente, basada en un uso intensivo de herramientas digitales. El resultado posee una personalidad claramente distinta, con escenarios más luminosos, efectos visuales más espectaculares y una puesta en escena cercana a determinadas producciones audiovisuales contemporáneas. Aunque algunos lectores puedan preferir el carácter más natural del dibujo clásico de Olivier Vatine, lo cierto es que este estilo también funciona notablemente bien. Si tenemos en cuenta que el cambio de equipo artístico podría haber supuesto una ruptura traumática con las entregas precedentes de «Aquablue«, los autores logran un equilibrio notable entre respeto y renovación. El océano de Aquablue, sus criaturas, sus paisajes y sus entornos tecnológicos son también fascinantes en manos de Reno y David Bou Aziz.

En resumen, «Aquablue: Retorno a los orígenes» es un regreso fantástico a un universo que dábamos por cerrado y finiquitado, y una demostración de que, en ocasiones, las sagas no deben ser inalterables e intocables sino que, en las manos adecuadas, pueden evolucionar sin perder su identidad. Régis Hautière y Reno consiguen empezar una nueva etapa, moderna y accesible para todos los públicos que mantiene intacta el espíritu ecologista y la dimensión crítica de la obra original. El resultado es una lectura apasionante que combina aventura, crítica social y reflexión ecológica y que demuestra que la ciencia ficción puede ser una herramienta privilegiada para analizar nuestro presente.

Aquablue: Retorno a los orígenes
Guion: Régis Hautière
Dibujo: Reno
ISBN: 979-13-88029-43-1
Formato: 22,3×31,2cm. Cartoné. Color
Páginas: 304
Precio: 49,95 euros