«Conan el Bárbaro #4: La tierra del loto» se presenta en el formato Premiere como un tomo con vocación de punto final, pero también como una pequeña celebración. Es el cierre de la etapa de Jim Zub en la serie regular de Conan en Marvel y, al mismo tiempo, un volumen que mira hacia atrás con cariño gracias a la inclusión del especial «King-Size Conan #1«. El resultado es un libro variado, irregular por momentos, pero muy consciente de la enorme sombra que proyecta el personaje y de lo que esperan sus lectores: aventuras, épica, algo de melancolía y muchas, muchísimas espadas.

Conan el Bárbaro #4: La tierra del lotoLa búsqueda de Conan en la tierra del loto. La marcha de Conan hacia Khitai lo ha llevado a ser prisionero de la guardia imperial, pero se necesitan más que cadenas para mantener a un cimmerio de rodillas. Mientras planea su huida, ¿qué bestias acechan en las sombras? Además, un especial que abarca la vida y la época de Conan con la variedad más deslumbrante de talento creativo jamás reunida en un cómic con el que pisar los enjoyados tronos de la Tierra.

«Conan el Bárbaro #4: La tierra del loto» recopila los números finales de la serie regular, del 19 al 25, y funciona a la vez como cierre de arco, experimento orientalizante y celebración de una larga historia editorial. El grueso del tomo lo ocupa el arco «La tierra del loto«, que lleva a Conan hasta Khitai, uno de esos rincones exóticos de la Era Hiboria que siempre prometen rarezas, peligros y una sensación de estar fuera de lugar. La historia arranca sin rodeos: Conan es capturado por la guardia imperial y encadenado como un criminal más, todavía con la maldita espada Colmillo de la Estrella Nocturna a cuestas. Su objetivo es devolverla a su legítimo dueño, el dios-rey de Khitai, pero como suele ocurrirle al cimmerio, sus buenas intenciones solo consiguen meterlo en problemas cada vez mayores.

Jim Zub construye una aventura muy reconocible, casi de manual, en la que Conan pasa de prisionero a fugitivo, de aliado incómodo a peón en una lucha de poder que lo supera. Aparecen personajes clave como Meiwei, una erudita tan letal como ingeniosa, y Heng el Insurgente, líder rebelde con un secreto bastante oscuro. Hay conspiraciones palaciegas, demonios antiguos, batallas sangrientas y traiciones servidas en bandeja. Todo encaja perfectamente en lo que uno espera de un cómic de Conan, aunque también es justo decir que la historia rara vez se sale de los caminos trillados.

Eso no significa que la lectura sea aburrida. Al contrario, el ritmo es ágil y la narración de Jim Zub tiene ese punto socarrón y épico que hace que incluso los giros más previsibles se lean con una sonrisa. El guionista entiende muy bien al personaje y no intenta forzarlo hacia terrenos que no le corresponden. Este Conan es orgulloso, brutal cuando hace falta y sorprendentemente firme en su código moral. No reflexiona más de la cuenta, pero tampoco es un simple músculo con espada, y eso siempre se agradece.

El apartado gráfico corre principalmente a cargo de Cory Smith, con un trabajo sólido y funcional. Su Conan es poderoso, expresivo y muy físico, y la acción se entiende siempre con claridad. El color juega un papel importante, sobre todo en los momentos más sobrenaturales, con contrastes marcados que refuerzan la sensación de amenaza. Quizá lo más flojo esté en la ambientación de Khitai, que visualmente resulta algo previsible y menos exótica de lo que cabría esperar, pero en conjunto el nivel es más que correcto para una serie de este tipo.

Tras el arco principal, el tomo incluye «Sacrificio en el mar«, una historia de transición que mezcla fatalismo, dioses caprichosos y una travesía marítima marcada por lo sobrenatural. Funciona como un respiro narrativo y como un guiño al destino errante de Conan, siempre perseguido por fuerzas que no termina de comprender, pero contra las que jamás se arrodilla. Finalmente, el número 25 celebra el legado del personaje con varias historias cortas ambientadas en distintas épocas, firmadas por autores como Larry Hama, Dan Slott o Christopher Priest, con dibujos de Paul Davidson, Marcos Martín y Roberto de la Torre. Con algunas historias que son puro espectáculo, el conjunto resulta entrañable, especialmente por la variedad de estilos artísticos y enfoques narrativos.

Y como colofón llega «King-Size Conan #1«, probablemente el gran atractivo extra del volumen. Este especial reúne varias historias ambientadas en distintas etapas de la vida del cimmerio, firmadas por autores de peso como Roy Thomas, Kurt Busiek, Chris Claremont, Kevin Eastman o Christopher Priest, con un despliegue artístico igual de variado, en el que hay que destacar la currada de Steve McNiven imitando al mejor Barry Smith. Aquí sí se respira un auténtico tono de celebración, con relatos que miran al pasado, al futuro y a los mitos clásicos del personaje. No todas las historias brillan al mismo nivel, pero el conjunto transmite amor y respeto por Conan y por su legado en Marvel. Las portadas variantes y los artículos de rigor completan este tomo presentado en tapa blanda en el formato Premiere.

En definitiva, «Conan el Bárbaro #4: La tierra del loto» no es un tomo imprescindible ni especialmente rompedor, pero sí una lectura que se disfruta un montón. Cierra una etapa con dignidad, ofrece aventuras clásicas bien contadas y remata la jugada con un especial que recuerda por qué Conan sigue siendo, décadas después, uno de los grandes iconos del cómic de fantasía heroica. Para fans del personaje, es un adiós más que decente… y una excusa perfecta para volver a empuñar la espada una vez más.

Conan el Bárbaro #4: La tierra del loto
Autores: Steven S. DeKnight, Roy Thomas, Jim Zub, Kurt Busiek, Steve McNiven, Jesús Saiz, Chris Claremont, Roberto De La Torre, Kevin Eastman, Cory Smith, Pete Woods
Fecha de publicación: Noviembre de 2025
Edición original: Conan the Barbarian #19-25 y King-Size Conan #1
ISBN: 9791370133160
Formato: 17x26cm. Rústica. Color
Páginas: 224
Precio: 20,00 euros