Conan el Bárbaro vuelve a levantar la espada —y a dejar un buen reguero de sangre— en el tercer tomo de «Conan el Bárbaro» publicado por Panini Cómics en formato Marvel Premiere, que recopila la primera etapa de Jim Zub al frente de la colección. Si Jason Aaron había dejado el listón alto con su etapa anterior, más ambiciosa y estructurada como una epopeya que recorría toda la vida del cimmerio, Zub apuesta por un tono más directo, clásico y aventurero. El resultado es un cómic que se lee con gusto, lleno de acción, sudor, trampas imposibles y criaturas que solo podrían habitar en los rincones más oscuros de la Era Hiboria.
Empezamos por la historia jamás contada del primer viaje de Conan fuera de Cimmeria, en un espectacular relato escrito y dibujado por Esad Ribić. A continuación, un nuevo viaje llevará al cimmerio hasta un país por descubrir, donde se convertirá en el campeón del pueblo y tendrá que hacer grandes sacrificios, en la primera toma de contacto del cimmerio con Jim Zub.
Panini Cómics sigue publicando la reciente comparecencia de Conan en Marvel en formato Premiere, una vez que la grapa ya se descatalogó y la etapa de Jason Aaron se cerró en el anterior tomo. «Conan el Bárbaro #3» incluye «Conan the Barbarian: Exodus» y «Conan the Barbarian #13-18«. El primero es un especial en toda regla escrito y dibujado por Esad Ribic. Una historia muda para deleitar la vista.
Luego tenemos la serie regular con la saga «En el crisol«, una historia que parece salida de una mezcla entre «Gladiator» y «Los juegos del hambre«, pasada por el filtro de espada y brujería que tanto nos gusta. Conan, vagando sin rumbo —porque el bárbaro no necesita excusas para meterse en líos—, acaba en la ciudad de Garchall, donde un malentendido cultural lo convierte en el «campeón del pueblo». Si en mi pueblo eso significa el que primero llega en la carrera de sacos, en este mundo, significa ser arrojado a un laberinto subterráneo repleto de trampas, bestias y fanáticos, todo en honor a un dios sediento de sangre llamado Challi-Mai. Por supuesto, Conan no cree en dioses falsos ni en juegos amañados, así que su objetivo es sobrevivir, matar a quien haga falta y, si queda tiempo, desmontar el tinglado.
Jim Zub aprovecha el escenario para entregarnos una historia de ritmo impecable, casi de videojuego (tal cual), donde cada nivel del «crisol» sube la apuesta. La lectura es pura adrenalina, pero también hay hueco para algo más que músculo: pequeños diálogos entre los competidores, tensiones entre culturas, y una reflexión ligera —pero efectiva— sobre la fe y la manipulación del poder religioso. Nada demasiado profundo, pero suficiente para que el viaje tenga sustancia. Spoiler: La escena final, con Conan descubriendo que el dios Challi-Mai no existe y que todo era una farsa inventada por los líderes locales, tiene ese sabor a justicia bárbara que define al personaje: mata al magistrado, se lleva su premio (una espada afiladísima llamada El diente de la Estrella Nocturna) y se larga sin mirar atrás.
La segunda saga (números 17 y 18), «La maldición de la Estrella Nocturna«, baja un poco el ritmo, pero se adentra en terreno más psicológico. El arma que Conan ganó como trofeo resulta estar maldita, y empieza a manipular su mente, llevándolo a cometer asesinatos sin darse cuenta. Es una historia más corta y quizá menos redonda, pero tiene algo hipnótico. La espada parece susurrarle al oído, empujarlo a perder el control, y el cómic se sumerge en una atmósfera casi de pesadilla. Aquí el dibujo cambia de manos —Robert Gill y Luca Pizzari toman el relevo de Rogê Antônio— y el resultado es más sucio, más onírico, con colores de Israel Silva que rozan el delirio. Hay secuencias donde Conan ve los rostros de sus víctimas reflejados en el acero maldito, y otros en los que aparece rodeado de mujeres y oro (como diría Bender, ejem).
En lo narrativo, Jim Zub demuestra entender a Conan como pocos. No en vano ha heredado el personaje en la editorial Titan Books. No necesita reinventarlo: el bárbaro sigue siendo ese guerrero pragmático, brutal pero no estúpido, que se rige por un código propio. Sabe cuándo pensar y cuándo romperle el cuello al primero que se cruce. La diferencia con la etapa de Jason Aaron está en el enfoque: aquí todo es más lineal, más cercano a los relatos pulp originales de Robert E. Howard. No hay saltos temporales ni ambiciones épicas, sino una aventura bien cerrada, con ritmo de espada, sudor y sangre. Y eso, sinceramente, se agradece.
Quitando la maravilla de Esad Ribic que abre el tomo, Rogê Antônio dibuja un Conan como tiene que ser: musculoso pero no acartonado. Cada golpe que da el melenudo duele, cada caída en una trampa se nota. Las secuencias de acción están perfectamente coreografiadas, y hay un equilibrio curioso entre brutalidad y elegancia. Incluso los momentos más gore están al servicio de la historia, no del morbo. En el otro arco, el de la espada, el tono se vuelve más oscuro y febril, y aunque la trama se resuelve de forma algo apresurada, mantiene el pulso gracias a esa atmósfera de locura y maldición que envuelve al protagonista.
Si hay algo que se le puede reprochar al conjunto, es que algunos secundarios quedan un poco desdibujados. En el «Crisol», varios personajes parecen destinados a morir desde que aparecen, y otros desaparecen sin explicación. Pero eso forma parte del ADN de Conan: el bárbaro no hace amigos, hace cadáveres. Lo importante aquí es que el cómic no se anda con rodeos. Va directo al grano, ofrece exactamente lo que promete y deja con ganas de seguir acompañando a este forzudo por tierras cada vez más exóticas.
Qué decir de la edición de Panini Cómics de «Conan el Bárbaro #3«: que está bien equilibrada en calidad y precio. Luego se incluyen como extra una página con el léxico del lenguaje Utta (toda una diversión traducir los diálogos), portadas variantes, bocetos de Rogê Antonio y lápices de una portada de Alexander Lozano. Y, claro, los textos del colaborador de Panini Cómics de turno.
En resumen, este «Conan el Bárbaro #3» es puro entretenimiento a la vieja usanza. Jim Zub entiende que, para muchos lectores, Conan es sinónimo de evasión brutal: una mezcla de filosofía de taberna, sangre caliente y acero desenvainado. Puede que no tenga la profundidad ni la ambición del Conan de Jason Aaron, pero sí recupera ese espíritu pulp y aventurero que hizo grande al personaje. Y a veces, eso es justo lo que uno necesita: un bárbaro con una espada, un laberinto lleno de trampas, y una buena dosis de violencia catártica para cerrar el día.
Conan el Bárbaro #3
Autores: Esad Ribic, Jim Zub y Rogê Antônio
Fecha de publicación: Septiembre de 2025
Edición original: Conan the Barbarian: Exodus y Conan the Barbarian 13-18
ISBN: 9791370132033
Formato: 17x26cm. Rústica. Color
Páginas: 168
Precio: 16,50 euros











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal