Nuestra amada y temida Hiedra continúa en «Amanecer de DC. Hiedra Venenosa #2» su extraño viaje por América del Norte extendiendo hongos como el que reparte cupones, solo que, poco a poco, encontrar a según qué personas le hará cambiar un poco sus aviesas intenciones. ¡Aunque no puede dejar de pensar en Harley! (Sí, la veremos por estas páginas)
¿Cómo? ¿Que Hiedra Venenosa se ha vendido a las petroleras? Con una nueva misión, una nueva manera de ver la vida y un nuevo sentido de propósito, Hiedra Venenosa se siente de vuelta… y mejor que nunca.
El primer tomo de «Amanecer de DC: Hiedra Venenosa« (que reseñó el compañero Vic) nos presentó a una Pamela Isley renacida, literal y metafóricamente. Realmente me encantó el enfoque de este personaje y el tratamiento de la historia que, por alguna razón, me traía a la memoria «La Cosa del Pantano» de Alan Moore. Tras recuperar un cuerpo nuevo y descubrir que su poder estaba de regreso, se lanzó en un viaje de carretera que mezclaba ecoterrorismo, body horror y reflexiones íntimas sobre su lugar en el mundo. Lo que más destacaba era la crudeza de su cruzada: un recorrido sangriento y fúngico por EE. UU. en el que se enfrentaba a todo lo que representaba la explotación de la Tierra, mientras lidiaba con un enemigo íntimo y simbólico, Woodrue (¡El Hombre Florónico!), que encarnaba la corrupción del «Verde». Wilson y Takara hicieron que el lector se sintiera incómodo y fascinado a la vez, viendo cómo Ivy usaba las esporas para transformar cuerpos humanos en jardines grotescos. Ese primer arco dejaba claro que esta no era una serie ligera de antihéroes carismáticos, sino una obra con colmillos, con mucho que decir y pocas ganas de suavizar el discurso.
Este segundo tomo, «Amanecer de DC. Hiedra Venenosa #2«, que recopila los números 7 al 12, arranca con un giro interesante: Ivy sigue obsesionada con sanar el planeta, pero ahora sus enemigos no son tanto las masas anónimas como individuos muy concretos. De millonarias que predican la sostenibilidad mientras destruyen ecosistemas, a gurús del bienestar que se forran a costa de la inseguridad de los demás, la galería de villanas de esta etapa son caricaturas de figuras muy reconocibles de nuestro presente. Y ahí es donde G. Willow Wilson se permite un cambio de tono: el horror sigue presente, con esos momentos de mutaciones repulsivas y hongos saliendo de la piel, pero predomina la sátira social, un humor ácido que convierte al arco «Consumo poco ético» en un tomo mucho más político y paródico que su predecesor.
Eso tiene cosas buenas y malas. Por un lado, el cómic se siente pegado a la actualidad, y resulta divertido ver a Ivy enfrentarse a figuras que cualquiera de nosotros identificaría con facilidad, como la CEO de Futuregas, la señora Crowley. Pero también le resta parte de la crudeza que definió el primer volumen: donde antes había un desfile de víctimas inocentes cayendo bajo las esporas, ahora tenemos un enfoque más selectivo, CEOs y figuras poderosas que son señaladas con el dedo. La consecuencia es que el nivel de horror se rebaja un poco; hay menos escenas de “asco” puro y más diálogos irónicos. Se nota que Wilson disfruta escribiendo a Ivy en esta faceta de justiciera con discurso, aunque algunos lectores echen de menos el tono perturbador y brutal del arranque.
A nivel de personajes, la historia brilla por el desarrollo de relaciones. Janet de Recursos Humanos, que vimos rescatada por Hiedra en el tomo anterior, que ya se apuntaba como personaje secundario interesante, gana peso ahora, aunque no todos los lectores estén convencidos de cómo evoluciona su vínculo con Ivy. Su mezcla de complicidad, dependencia y cierta tensión romántica añade matices, pero también genera fricciones cuando se compara con la siempre complicada, siempre fascinante relación con Harley Quinn. La aparición de Harley es breve pero significativa: un recordatorio de que Ivy no está sola, y de que su vínculo con Harley es eterno y funciona viento en popa en la DC de los últimos tiempos, aquí tratado con una madurez que no siempre vemos en otros títulos. Lo curioso es que el cómic no idealiza su relación, sino que la muestra como algo vivo, lleno de contradicciones y dilemas.
Visualmente, el tomo es irregular pero sugerente. Dando un descanso a Takara entra Atagun Ilhan ofreciendo páginas que mezclan lo sensual y lo grotesco de forma casi psicodélica, aunque a veces falle en los rostros de los personajes. El artista brasileño Marcio Takara sigue siendo el alma visual de la serie, con esa capacidad para hacer que la vegetación invada la viñeta hasta casi devorar a los personajes, pero también para transmitir la vulnerabilidad de Ivy en sus momentos más íntimos. A esto se suman las decisiones de color y rotulación, que convierten incluso escenas de conversación en experimentos visuales curiosos.
En lo temático, Wilson no se corta: critica la fachada «verde» de muchas empresas, pone en duda el discurso del empoderamiento mal entendido y hasta se mete en debates sobre antivacunas y responsabilidad colectiva, como vemos en la parte en la que sale la gurú del bienestar. Es cierto que a veces parece que quiere abarcar demasiado, y que no todo encaja de forma perfecta, pero en conjunto logra que la serie sea mucho más que un cómic de supervillana. Es un manifiesto disfrazado de aventura, y aunque pueda sonar panfletario en algunos pasajes, se agradece que una serie mainstream se atreva a incomodar y a señalar.
«Amanecer de DC. Hiedra Venenosa #2» nos llega dentro de la línea DC Premiere, es decir, en tapa blanda, La calidad del papel interior es más que correcta. Incluye un texto de Lidia Castillo que más parece una lección magistral de micología que otra cosa. Como apenas hay espacio para más, se incluyen portadas variantes, cuatro por página, aunque creo que se dejan algunas en el tintero. Que están muy locos los americanos con la cantidad de variantes que sacan.
En definitiva, este segundo tomo puede que no tenga el impacto visceral del primero, pero sí consolida a «Hiedra Venenosa« como una de las mejores series actuales de DC. Es más reflexivo, más satírico y menos sangriento, pero también más humano, con un retrato de Pamela Isley lleno de contradicciones y complejidades. Puede que no todos los experimentos funcionen, pero el resultado es un cómic que sigue sorprendiendo y que coloca a Ivy en el lugar que se merece: no solo como villana de Batman, sino como protagonista absoluta de su propio relato, capaz de ser monstruo, heroína y sátira ambulante al mismo tiempo. Veremos como sigue la cosa en el tercer volumen (en USA van por el quinto).
Amanecer de DC. Hiedra Venenosa #2
Autores: Marcio Takara, Atagun Ilhan, G. Willow Wilson
Fecha de publicación: Agosto de 2025
Edición original: Poison Ivy 7-12
ISBN: 9791370131517
Formato: 17x26cm. Rústica. Color
Páginas: 152
Precio: 14,00 euros











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