En el vasto y cada vez más poblado terreno de los cruces entre franquicias, «Predator vs. Pantera Negra» llega con la promesa de un enfrentamiento de alto voltaje: el rey de Wakanda contra los cazadores más letales del universo. Si el anterior choque entre Lobezno y los Depredadores ya puso el listón en una posición más que respetable, uno pensaría que repetir fórmula, autor y estilo daría resultados similares. Pero como bien sabemos, no siempre segundas partes (o variantes) fueron buenas. Sigue leyendo si quieres saber por qué este cruce no logra sacar músculo ni con garras, ni con lanzas de plasma.

Predator Vs. Pantera NegraLa presa es… ¿Wakanda? Después de los acontecimientos de Predator vs. Lobezno llega un nuevo choque. El planeta Tierra ofrece las presas más emocionantes que existen. Un joven Depredador con algo que demostrar llega en busca del vibránium de Wakanda. En su camino se encontrará con Pantera Negra. ¿Quién es el más fuerte?

La miniserie de cuatro números americanos «Predator vs. Pantera Negra» aparece recopilado en un tomito Marvel Especial, con un formato similar al del Marvel Premiere. La historia arranca con un conflicto que tiene ecos épicos: en un universo alternativo, concretamente la Tierra-7642, los Yautja (la raza depredadora que ha hecho de cazar humanos y aliens su pasatiempo favorito) fijan su objetivo en Wakanda, atraídos por el vibránium como recurso definitivo para su guerra interna. Uno de los clanes depredadores, liderado por un joven con ansias de gloria y poder, decide que el tesoro nacional de Wakanda es la clave para su ascenso. T’Challa y Shuri deben proteger su nación no solo de esta amenaza externa, sino también del conflicto interno entre clanes Yautja, que convierte a Wakanda en campo de batalla y a sus habitantes en presas colaterales. El Gran Montículo cae, los Hatut Zeraze son masacrados, las Dora Milaje se enfrentan a una sangrienta resistencia, y la corona de Wakanda incluso corre peligro de caer en manos alienígenas.

A lo largo de los cuatro números, asistimos a este caos narrativo que incluye momentos de acción, alianzas inesperadas (como la de Shuri con un personaje externo que pasaba por allí) y un intento de emular el dramatismo de una gran epopeya bélica. Pero lo cierto es que, más que una historia intensa y emocionante, lo que encontramos es un revoltijo de tramas que no terminan de asentarse, personajes desdibujados y un universo que no aporta nada nuevo a ninguna de las dos franquicias implicadas.

Detrás del proyecto está Benjamin Percy, un autor solvente al que ya conocemos por trabajos en «X-Force», «Wolverine» o más recientemente en la miniserie «Predator vs. Wolverine» (en cómodas grapas paniniescas), mucho más sólida que esta. Aquí, sin embargo, su estilo se ve lastrado por una sobreexposición narrativa. Hay demasiados cuadros de texto explicando lo que debería mostrarse con imágenes, con una voz en off narradora algo cansina.

El dibujo corre a cargo de Chris Allen, con un estilo muy abigarrado pero que cumple a la hora de representar a los alienígenas. Pero claro, para no variar, el ilustrador titular no se encarga de todo el apartado gráfico. Ya en el primer número, Sean Damien Hill y Lee Ferguson, que vaya a saber quiénes son, sustituyen al dibujante principal y ya la cosa va para abajo. El estilo es tremendamente irregular, con páginas donde las figuras se ven estáticas, la acción resulta confusa y el diseño de los Depredadores está muy por debajo de lo esperado. Tienen poco fuste, por decir algo. Aquellos cazadores aterradores que alguna vez impusieron respeto ahora aparecen diluidos, sin la fiereza que debería caracterizarlos. En definitiva, el apartado gráfico es un caos total que hace flaco favor a lo que se cuenta.

Y ese es, en el fondo, el gran problema del cómic: lo que debería ser un espectáculo brutal de supervivencia, tecnología alienígena y estrategia wakandiana se convierte en una historia olvidable, confusa y sin garra. El argumento se sitúa fuera de la continuidad del Universo Marvel principal y también ignora por completo la tradición de los cómics clásicos de Predator, lo que lo deja en un limbo donde no aporta nada nuevo ni significativo a ninguna saga. Ni siquiera logra ese mínimo de espectacularidad y violencia que uno esperaría de un cruce como este. Para colmo, siguen colocando las onomatopeyas tapando los momentos más sangrientos. Y eso que el cómic, en su versión original, lleva un «Parental Advisory«.

En resumen, «Predator vs. Pantera Negra» es un pequeño desastre. Prometía un duelo de titanes y se queda en un choque sin impacto. Los Depredadores están descafeinados, Wakanda desaprovechada, y el conjunto, lejos de emocionarnos, se pierde en su propio ruido. Eso sí, las portadas de Ken Lashey son muy buenas. De las variants, ni rastro.  Comparado con el anterior trabajo de Benjamin Percy en «Predator vs. Lobezno«, esta entrega está a años luz. A veces, lo mejor de un crossover es la portada… y ni siquiera eso basta para salvar a esta serie de caer en el olvido.

Predator vs. Pantera Negra
Autores: Chris Allen, Sean Damien Hill, Lee Ferguson, Benjamin Percy
Fecha de publicación: Marzo de 2025
Edición original: «Predator vs. Black Panther #1-4»
ISBN: 9788410518520
Formato: 17x26cm. Comic-book con lomo. Color
Páginas: 104
Precio: 11,00 euros