F1. La película está más cerca de «Gran turismo» (Neill Blomkamp, 2023) que de «Grand prix» (John Frankenheimer, 1966) y es prima hermana de «Rush» (Ron Howard, 2013) y «Le Mans 66′» (James Mangold, 2019), todas disfrutables para amantes de los coches y la velocidad. En este caso se trata de una película que va a lo que va y que te lo ofrece. Grandes escenas en carrera, acción a raudales, emoción potenciada por una banda sonora potente y hechuras de peli de los ochenta y noventa (le habría encantado a Tony Scott) con guapazo de vuelta de todo a lo cowboy, incluido. Joseph Kosinski vuelve a hacer la magia que consiguió con «Top gun: Maverick» (2022) porque a veces no se trata de hacer una película redonda, especialmente si tienes un guión previsible, que lo es, a veces se trata de conseguir la mejor película a partir de los recursos que dispones y hay que reconocer que aprovecha todos y de manera inmejorable. Los actores, la trama, los cameos (Fernando Alonso y Carlos Sainz incluidos), la fotografía, el montaje, la música, el sonido, todo se integra perfectamente para que el espectador se entretenga a lo grande. Yo me lo pasé pipa.












Honestamente, yo también hubiese votado a la señora Polonia Castellanos como Gilipollas del año, pero de cada año, y sí,…