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La humanidad lleva perfeccionando el arte de matar desde el origen de los tiempos. Empezando por las piedras y los palos, pasando por las lanzas y las flechas, llegando hasta la pólvora y la balas, y finalizando en los drones, los misiles de largo alcance hoy y lo que las guerras del futuro nos quieran ofrecer. El mundo está destinado a la destrucción, y el ser humano a la extinción, y llevamos miles de años trabajando en ello con ahínco. Somos la más irracional de todas las criaturas racionales.

«Espías desde el cielo» («Eye in the sky«) es un thriller bélico (o más bien anti-bélico) del año 2016, protagonizado por Aaron Paul, Colin Firth, Helen Mirren, Alan Rickman, Phoebe Fox, Graham Hopkins, Francis Chouler, Jessica Doherty, Daniel Fox, Lex King y Barkhad Abd, entre otros, que nos ponía en la piel de la coronel Katherine Powell, una oficial de inteligencia del ejército británico que opera directamentedesde Londres, dirigiendo a distancia una operación de alto secreto con drones para capturar a un grupo de peligrosos terroristas en su piso franco de Nairobi, en Kenia. Sin embargo, cuando Powell se da cuenta de que los terroristas se preparan para emprender una misión suicida, se ve obligada a cambiar la operación de «capturar» a «matar«. Desde su base de Nevada, en los EE.UU., el piloto de drones estadounidense Steve Watts se dispone a destruir el piso franco de los terroristas en Nairobi, cuando una niña de nueve años se mete en la zona que quedaría arrasada por el ataque. Al entrar en la ecuación daños colaterales imprevistos, la dura decisión de cuándo atacar va pasando a niveles superiores del escalafón de políticos y abogados, mientras el tiempo para tomarla se va agotando.

A lo largo de casi toda la historia de la humanidad en una batalla siempre había un alto mando en la zona evaluando los pasos a dar y la estrategia a seguir. Al principio de los tiempos él lideraba el asalto, en primera línea, junto a sus soldados, pero con el paso del tiempo estos líderes militares fueron retrocediendo, cada vez más lejos del frente. Podían decidir mejor, y poner sus culos en remojo, lejos del riesgo que significaba exponerse al enemigo. La muerte se reservaba para los soldados rasos, que eran prescindibles. En las guerras del siglo XXI las decisiones son tomadas a miles de kilómetros de distancia del frente. Pero al decidir desde tan lejos, a veces sin suficiente información ni conocimiento del campo de batalla, se pueden producir daños colaterales. Las noticias sobre «daños colaterales» en las guerras de Irak, Libia o Afganistán fueron numerosas y casi siempre se referían a la muerte de civiles inocentes que no tenían ninguna responsabilidad ni culpa.

Dirigida por el sudafricano Gavin Hood, ganador del Oscar a mejor película de habla no inglesa por «Tsotsi» en el año 2005, «Espías desde el cielo» nos ubica en una de estas guerras del siglo XXI que se libran a distancia. Toda la película es un entretenido y emocionante film donde la vida de las personas es un juego entre burócratas y la guerra es un sinsentido de reuniones y videollamadas entre militares y políticos, que dejan la decisión de un ataque con drones en manos de simples cálculos matemáticos de probabilidad. La vida y la muerte en manos de un porcentaje. El resultado es una película excelente, que posee la tensión de un clásico thriller de cine bélico, y que presentan al espectador un complejo debate acerca de la responsabilidad, la moral, y los remordimientos.

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